Sin saber cómo, empecé a sentir otra energía nueva, una energía cargada de adrenalina que me recorrió entero y que explotó en lo más hondo de mis entrañas de forma súbita e indomable. Sí, fue un Big Bang que se apoderó de todo mi organismo, haciéndolo estallar, y que se llevó por delante a todos esos gusanos que me estaban carcomiendo por dentro, purificándome al instante. Mi convalecencia había terminado. Me puse en pie con rapidez para proteger a mi ángel al tiempo que un brillo fulgurante y cegador radió de todos los puntos de mi cuerpo cuando eso explosionó, envolviéndome con una onda expansiva extremadamente luminosa que se extendió a la velocidad de la mismísima luz. Los sonidos comenzaron a llegar a mis oídos con eco, perdiéndose en un fondo extraño, enlatado. No es que se oyera mu

