Esperar cuatro días sin hacer nada, rodeados de apestosos chupasangres por todas partes, no es nada fácil, sinceramente. Y menos para nosotros. No me fue difícil convencer a gran parte de la manada, y Hall se apresuró a venir con más efectivos encantada de la vida, se notaba cuánto le había gustado que contase con ella para la batalla. Estaba como loca por ascender del todo en la pirámide del grupo. Bueno, para mí los dos eran iguales, por supuesto, pero mientras Manú estuviera, el puesto de segundo al mando era compartido. En realidad, por linaje le correspondía a ella, pero Manú era Manú, era el hermano mayor, seguía siéndolo, al menos para mí. Era mi consejero más fiable, y era el maestro de todos nosotros, así que, ¿cómo iba a relevarle? Vale, sí, él me había repetido mil veces tod

