― Bueno, vamos a practicar ― me apremió, quitando mi brazo de su cuello para tomarme de las manos ―. Estírate y trata de venir hacia mí. Hice lo que me mandó, tomando sus manos como apoyo. Eliot caminaba hacia atrás a la vez que yo avanzaba en su dirección con la agitación de mis piernas, hasta que ya me fue soltando las manos. Cuando me di cuenta, nadaba hacia Eli casi sin problemas mientras él lo hacía de espaldas. ― ¡Qué Genial! ¡Estoy nadando! ― reí. ― ¡Genial! ― se carcajeó, y se puso a aullar. Nos pasamos mucho tiempo en el agua, practicando mi natación y jugueteando como los delfines hasta que casi me convertí en una experta. Bueno, para ser sincera, todavía me quedaba bastante que aprender, la verdad. Después de esa hora larga, nos detuvimos para descansar un poco, mante

