Joseph bajó del auto muy entusiasmado, se encaminaba a tocar la puerta de la casa de los Scott, pero tan pronto se escuchó que una puerta sonó afuera, Diana salió corriendo eufórica a su encuentro antes de que él pusiera un pie en el camino que conducía a la entrada. Tiró su mochila al suelo y se tiró en su pecho tan fuerte que casi hace que Joseph perdiera el equilibrio, inmediatamente le dio un efusivo y fuerte abrazo. —Guau, parece que si me extrañaste... —Diana le hizo un puchero. —Claro que sí, tener casa por cárcel me hizo extrañarte aún más cada segundo. —Confesó levantando su mirada. Él se inclinó y le dio un suave pero extendido beso. —Y yo a ti... También me tuvieron cautivo, así que te puedo entender. Eché de menos tus besos. —Manifestó sonriente. La herida de Joseph habí

