Anne terminaba su guardia de 24 horas, se dirigió a la sala de descanso de médicos y se sirvió una gran taza de café, la jornada estuvo bastante agotadora, en la que no pudo parar en toda la noche. En esta sala había algunos cómodos muebles reclinables, en el centro una mesa con algunas sillas y también un escritorio para computadoras. Anne tomó asiento en una de las sillitas que estaba alrededor de la mesa, quería tomarse su tiempo para disfrutar su café y reposar sus piernas adoloridas, luego colocó su taza en la superficie y sacó su móvil, tenía un mensaje de Bastian de hacía pocos minutos, lo cual le sorprendió porque aún no era la hora en que la pasaría buscando, pero solo ver su nombre en la notificación en pantalla, le sacó una sonrisa. Bastian: Buenos días, mi querida Anne. Espero

