Anne caminaba muy apresurada o de momento corría por uno de los pasillos del hospital, agitada, aterrada mirando hacia atrás comprobando si Nicolas la perseguía; sentía que ahora estaba en una de esas pesadillas que llegó a tener y de la que no podía despertar. Cuando consideró que se alejó lo suficiente del área de dispensación hospitalaria, se detuvo, observaba con nerviosismo los rostros de algunas de las personas que pasaban cerca de ella; metió la mano en uno de los bolsillos de la bata blanca que llevaba encima de su uniforme verde, sacó su móvil y marcó. —¡Anne! Dime, linda... —Bas... —Murmuró, su voz apenas salía y apretó su mano contra su boca con fuerza para ahogar un sollozo. —¿Anne, sigues ahí? —Interrogó desde el otro lado al no escuchar nada más. —¿Puedes venir ahora

