"Por Favor No Pienses Así de Nosotros"

1329 Words
Capitulo 10 Dos meses después… La verdad es que estoy nerviosa hoy es día de junta de padres de familia y mi tía vino en representación de mi madre. Yo me encuentro en la jardinera que hay cerca del jardín de esa enorme universidad, estoy comiendo un vaso de frutas junto a Lizbeth quien está aún más nerviosa que yo misma. — ¿Y si he reprobado? Estoy segura de que mi padre se enojara mucho—parece preocupada. —Tranquila Liz eres muy inteligente además tienes una amiga también muy inteligente que te ayudara a lo que sea ¿De qué te preocupas? —luego de decir eso me encojo de hombros. — Tienes razón debo dejar de preocuparme —me sonríe. Correspondo a esa sonrisa después algo me hace que voltee hacia mi izquierda en donde esta Roberto platicando con Sonia quien como siempre se la pasa metida en su celular" ¿Cómo es que ella es su novia si ni siquiera se dispone a platicar, aunque sea un momento con él? veo como él toma su mano en tanto ella reacciona con molestia y lo suelta. Eso me hace fruncir el ceño para poner más atención y observar cada detalle de ese intento de plática. Veo como ella le reclama algo para luego ponerse de brazos cruzados y verlo con molestia mientras que él intenta tomar nuevamente sus manos y acariciarlas, Sonia se suelta de pronto, en tanto tuerce sus ojos y se marcha hacia otro lado por lo que Roberto enseguida la sigue. No sé porque tengo una ligera sospecha de que no son novios si no porque esa reacción de parte de ella. — ¿Qué tanto miras? —Liz me hace una seña para que reaccione. —Miraba a Roberto y a su supuesta novia—dirijo mi mirada hacia Liz quien me ve con intriga. — ¿Supuesta novia? ¿Que no dijiste que él dijo que ya eran novios? —pregunta con un poco de confusión. —La verdad no sé qué pensar. Él me dijo que eran novios más sus acciones y su comportamiento de ella parece que no lo son —estoy demasiado confundida. —Estas insinuando que Roberto te mintió—frunce el ceño. Asiento con la cabeza. —Pero ¿Por qué haría eso? —No lo sé pero… —Hola belleza, sí que tu universidad es hermosa —esa es mi tía quien viene sonriente hacia mi. —Si es hermosa pero es más hermosa la felicidad que tienes en tu rostro y no creo que sean por mis calificaciones—alzo las cejas. Ella agacha la mirada y sonríe apenada mientras aprieta la carpeta que lleva en sus manos. —Señora Isabella ¿Esta lista? Veo con sorpresa al señor Alberto quien camina hacia ella y se pone a un lado. Según tengo entendido que el señor Alberto está soltero según mis investigaciones su esposa murió hace algunos cinco años atrás y si no me equivoco él quiere darse una oportunidad en el amor sin embargo no estoy segura de que sea con mi tía ¿O sí? Como sea ella debe andarse con cuidado él es un empresario millonario y no me gustaría que ella saliera lastimada. Aunque debo admitir que el señor Alberto ha hecho sonreír nuevamente a mi tía y eso es algo lo cual le agradezco. — ¿Celia? ¿Qué dices? —mi tía espera mi respuesta. ¿Respuesta de qué? Me digo a mi misma. Me perdí tanto en mis pensamientos que no tengo idea de que habla ella. — ¿Perdón? —muerdo mi labio inferior puesto que estoy un poco confundida. —Que el señor Alberto nos ha invitado a comer ¿Quieres ir? —ella menciona sonriente. —Es mejor que no, pero ve tú tía—la ánimo a que vaya. —Si es por el trabajo ya he hablado con la señora Abril asì que no te preocupes —comenta emocionada. —No mejor no, mejor después los acompaño—sonrio en tanto los veo a los dos. —Muy bien Celia entonces te prometo que cuidare a tu tía. Sin embargo me gustaría llevarte a casa, bueno yo no pero si mi chofer —me propone el señor Alberto. Sonrio apenada por lo que me cuesta contestar. — ¿Celia? —al ver el rostro de mi tía estoy segura de que la estoy apenando asì que… —Está bien—acepto con una sonrisa en mis labios. —Muy bien vayámonos —mi tía me toma del brazo y me encamina. —Te veo mañana Liz —me despido de mi amiga en tanto avanzo hacia la salida de las instalaciones de la universidad. Al llegar a la salida casi estamos por subir cada quien a uno de los vehículos del señor Alberto sin embargo algo o más bien alguien nos lo he impide. —Vaya Isabella hasta que te encuentro, mira nada mas tú en una escuela tan lujosa mientras yo espero el pago del préstamo que te hice hace un año ¿Lo recuerdas? Ay por Dios ¿Por qué esa señora hace eso? ¿Qué no podía esperar a decirle esto en casa de mi tía? ¿Por qué aquí? Y no lo digo por mi si no por mi tía quien se muere de la vergüenza. —Ya te dije que te pagare ¿Por qué haces esto? —murmura apenada. —He esperado mucho tiempo, siempre me dices que vas a vender más de tus prendas sin embargo nunca me pagas siempre me das largas solo has llegado a cubrir el quince por ciento y eso es de puro interés, ¿Sabes qué? No estoy dispuesta a esperar más asì que ten en cuenta el embargo de tu casa. —No por favor mi casa no—suena preocupada. —Aquí tiene—el señor Alberto le entrega un cheque a esa señora— Espero y eso sea suficiente digo esa cantidad vale más que un predio ¿O se necesita más? Solo diga y lo tendrá, pero si se pasa de lista mis abogados la visitaran. No puedo creer que ese señor haya hecho eso, cubro mis labios al ver tal cosa. —Con esto es más que suficiente. Isabella pronto te daré los pagarés firmados como ya pagados —ella sonríe y se va. —Señor no tenía por qué hacer eso nosotras lo hubiéramos arreglado, además yo estoy trabajando y… —Tranquila Celia, no te preocupes odio las injusticias y esa señora era una de ellas. —Te juro que te pagare Alberto —mi tía interfiere. —Hablemos sobre esto en la cafetería, por favor sube —le señala el auto lujoso que está parado frente a nosotros. Mi tía antes de subir me da un beso en la frente para después decirme “Te veo más tarde” Y no te preocupes todo estará bien” termina de decir para subirse a ese coche con el señor Alberto. —Por favor señorita suba —menciona otro de los choferes quien me abre la puerta de la camioneta que esta parada a un lado de mí. Pestañeo un par de veces, cierro mis ojos para tomar aire y subirme de inmediato finalmente le doy las gracias al chofer quien sube también enseguida al vehículo. —Se ve que tu tía no pierde el tiempo—comenta Roberto quien está también en esta camioneta. Algo sorprendida volteo hacia él y lo miro fijamente a la vez que trago grueso ¿Cuándo es que él subió? Ay por Dios, estoy más que segura él ha escuchado todo. —Es un mal entendido, te aseguro que mi tía no es una aprovechada solo es víctima de las deudas, ella se ha esforzado mucho estoy segura de que mi tía y hasta yo misma le pagaremos a tu padre, por favor no tengas esos pensamientos hacia nosotros.
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