¿Cómo Que Ya Tiene Novia?

1947 Words
Sonrío al escuchar como ella habla del señor Alberto, de modo que verla así de feliz y también sonreír sin parar, creo que ella incluso más que yo merece ser feliz. Dos horas más tarde… Me encuentro en la cafetería esta vez estoy haciendo limpieza ya que hoy me toco hacerlo, tomo el bote de agua puesto que he terminado de trapear es por eso que es hora de tirar esa agua sucia. Voy hacia afuera tomo fuerza y tiro esa agua hacia el piso, veo hacia dentro y noto que queda un poco más de agua por lo que vuelvo a tomar fuerza y la tiro. De pronto un grito se escucha, bajo el bote y observo como Sonia está enojada viendo como le he mojado su ropa deportiva. — ¡Ay porque no te fijas! —exclama en forma de enojo. —Lo siento no te vi —cubro mis labios. Sé que tal vez no me cae tan bien que digamos, pero eso no quiere decir que quiera hacerle daño, juro que no la vi, estoy demasiado apenada que enseguida tomo una toalla y se la ofrezco. Ella me ve aún más molesta mientras se ríe en forma de burla. — ¿Pretendes que me limpie con esa asquerosa toalla? No cabe duda de que eres una simple empleada de cafetería, realmente no sé qué es lo que haces en una de las universidades más prestigiosas del país —expresa con enojo. —Fue accidente no lo hice a propósito—frunzo el ceño. —Claro que lo hiciste a propósito, me viste así de linda con esta ropa de marca y claro te dio envidia porque jamás en tu vida tendrás algo como esto—comenta con tal frivolidad. Trago saliva, no sé qué más hacer de verdad que no quería que esto pasara y menos con esa chica tan arrogante. — ¿Qué pasa aquí? —Esa es la señora Abril quien sale de la cafetería—Sus gritos se escuchan desde afuera—camina hacia nosotras. —Pasa que su empleada me ha tirado encima un bote de agua —me ve con enojo—Además lo hizo a propósito—recalca eso. —Eso no es cierto —niego con una de mis manos. —Claro que es cierto—grita con frustración. De verdad que quedo perpleja de lo tan insistente de decir tal cosa la cual no es para nada verdad. —A ver señorita ¿Qué tal si como compensación le damos varias visitas gratis al café? —la señora Abril le propone con tal amabilidad que no puedo creer su grado de paciencia. — ¿Visitas gratis al café? Señora si se da cuenta de que soy rica incluso millonaria ¿Usted cree que necesito visitas gratis al café? —se burla de ella. No puedo creer que existan personas con tal grado de maldad tanto como para burlarse de una señora tan linda y amable como la señora Abril. Niego la cabeza a la vez que la miro con decepción. — ¿Entonces qué puedo hacer por usted señorita? —Usted nada, pero ella si —me apunta con uno de sus dedos. —Hare lo que sea, pero por favor deja de burlarte de doña Abril—le suplico. Ella me ve con una mirada de maldad y ni hablar de esa risita en su boca. —¿Segura que lo que sea? —Si lo que sea —contesto en voz baja. — ¿Qué tal si me pides disculpas? —Ya lo había hecho, pero… Lo hare de nuevo si es lo que quieres —pestañeo un par de veces —Lo siento por haberte tirado agua sin querer. — ¡No! Así no nena. Quiero que me pidas perdón de rodillas—ella insiste. — ¿Qué? —la señora Abril suena indignada—No ella no hará tal cosa—interviene poniéndose de mi lado. —Bueno si no lo hace, le diré a mi papi que haga que cierren este negocio ¿Cómo ve? —se atreve amenazarla. Ay no, eso sí que no ¿Cómo esa chica puede ser tan mala? La veo atemorizada incluso más que la propia dueña de este lugar. —Tú no puedes hacer eso—digo con voz temblorosa. — ¿Quieres ver que si puedo? —saca su celular, marca un número y lo pone en alta voz. La voz es de un hombre ya grande de edad, él contesta a manera que ella es tratada como una princesa. —Dime princesa hermosa ¿Qué deseas? —él contesta enseguida. — ¿Verdad que tú harías todo lo que sea por mí? —dulcifica su voz de niña mimada. —Claro hija lo que sea—él asiente a todo lo que ella dice. —Incluso clausurar un lugar donde me traten mal ¿Cierto? —nos ve fijamente. — ¿Quién se atrevió a eso? Dime y ahora mismo hare que lo clausuren. No lo puedo creer, ahora entiendo porque ella es así de arrogante, así como tampoco puedo creer ¿Cómo es que su propio padre acceda a tal cosa? Sé que el dinero y el poder son bueno siempre y cuando tengas humildad y un corazón noble. Ahora estoy más atemorizada que antes y doña Abril ni se diga ella está aún más nerviosa que yo tanto que está a punto de hincarse por mí, enseguida suelto el bote y la detengo en tanto niego con la cabeza. No puedo permitir que ella haga eso, la única culpable de esto soy yo así que asumiré las consecuencias, aunque no tenga la culpa de ellas. —Yo lo hare por favor cuelga—la tomo de su brazo al mismo tiempo que ruego que haga eso. Sonia enseguida se suelta de mi agarre y se sacude mostrando un poco de asco. —Solo era una pregunta papi, no pasa nada te veo en la cena chao —cuelga esa llamada—No veo que lo hagas ¿Quieres que llame de nuevo? —comenta viéndome de reojo, luego de eso ve sus uñas las cuales observa a detalle. Suspiro de dolor al saber que hare esto, siento como mis ojos se humedecen a la vez que hinco la primera rodilla. — ¿Qué haces? No hagas eso—de pronto Roberto me toma del brazo y me levanta. Lo veo fijamente a la vez que estoy sorprendida de lo que acaba de hacer. Él me suelta y se lleva a Sonia lejos de nosotras dos, le dice un par de cosas para luego ella volver del brazo de él. —Por hoy no se me antoja clausurar lugares, sin embargo, quiero que tú cada que venga yo o mis amigos atiendas nuestra mesa—me ve con desprecio— ¿Qué esperas anda? —ella camina hacia adentro. —Joven gracias por esto, no hubiera soportado ver a una niña tan linda como Celia pedirle perdón a una niña tan arrogante como la que acaba de entrar. —No tiene nada que agradecer nada señora, solo hice lo correcto—él se marcha. Me quedo observándolo en tanto el avanza hacia adentro de la cafetería ¿Por qué hizo esto? No puedo creer que él haya interferido. Sonrío sin darme cuenta. —Es un chico muy guapo pero lo mejor fue que no permitió que hicieras tal cosa, anda ve a servir esa mesa—opina mi jefa quien prontamente entra la cafetería. Dos horas después… Menos mal que esa tipa ya se ha ido, aún sigo sin entender que necesidad de regresar casi diez órdenes que estaban claramente bien preparadas y servidas, claro lo hizo a propósito, ahora estoy tan agotada que solo quiero dormir. Me digo a misma mientras inclino mi cuello hacia atrás tratando de mejorar mi dolor de cuello. —Si quieres irte vete hija, debes estar cansada después de atender a esa niña arrogante—menciona mi jefa quien me ve con empatía. —Ay señora Abril mil gracias por no despedirme y ser tan considerada conmigo—tomo sus manos en forma de agradecimiento. —No tienes porque eres una niña increíble, noble y con un lindo corazón así que yo soy la que esta agradecida por no permitir que cerraran mi negocio, anda ve y descansa —palmea mi espalda y se va. Exhalo de manera que me pongo de pie y me marcho hacia casa de mi tía Isabela, durante el trayecto hacia allí, Lizbeth ha llamado con la novedad de que mañana abra junta de padres de familia en mi caso ira mi tía quien se apuntó como mi tutora. A la mañana siguiente... Me encuentro en hora de receso, estoy comiendo un sándwich hecho por mí misma digo no puedo gastar tanto dinero en la comida de la cafetería la cual esta carísima prefiero ahorrar para así ayudarle a mi tía con sus gastos. — ¿Qué no te alcanza para comer decentemente? —esa es Sonia quien se burla de mí. ¿Cómo es que ahora ella me molesta sin razón? Estoy tan incómoda que solo me pongo de pie y camino hacia otro lugar. —Hola—esa es Lizbeth quien me deja un refresco y unas galletas en mis manos. —Gracias Liz —le sonrío. —Ya supe lo que hizo Sonia sí que es una persona terrible pero no te preocupes yo te defenderé si se atreve a molestarte. —Si fue terrible, lo peor que no puedo defenderme ni aquí ni en la cafetería ya que soy becada y además jamás pondría en peligro el sustento de la señora que me dio trabajo—bajo la mirada. —Tú eres becada, pero yo no, así que te defenderé —dice segura de sí misma. —No quiero que te metas en problemas por mi culpa, mejor comamos ya no queda mucho tiempo para volver entrar a clases —suspiro después de decir eso. Tal y como dije, él timbre suena así que es hora de entrar nuevamente a clases, voy de camino al salón sin embargo me detengo en cuanto veo como Roberto se despide de Sonia. — ¿Qué haces? Anda entremos—indica Liz quien mira hacia donde estoy viendo. —Entra primero ahora te alcanzo —menciono sin dejar de ver a Roberto quien camina hacia mí. Lizbeth se va después de eso, Roberto expresa un “Con permiso” sin embargo… — ¿Puedes esperar un poco? —le pregunto un poco apenada. —El profesor esta por entrar así que—niega con la cabeza. —Solo quería agradecerte por lo que hiciste ayer —le sonrío sutilmente. —No hay porque como dije solo hice lo correcto además de que no podía permitir que hablaran mal de mi novia es decir Sonia con permiso —termina de decir por lo tanto entra al salón. Me quedo parada en ese lugar ¿Cómo es que ya es su novia? Poco a poco aparece un sentimiento de desilusión no es como que no tomara en cuenta que eso llegara suceder sin embargo tenía la esperanza de que cambiara de opinión. Muerdo mis labios y miro hacia abajo puesto que no deseo que nadie mire lo triste que estoy en este momento. “Vamos Celia este no es lugar para esto” muevo mis pupilas, intento calmarme, trago saliva y… —Celia vamos es hora de entrar —ordena el profesor quien acaba de llegar. Sonrio y asiento a la vez que sigo sus pasos hacia adentro del salón de clases.
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