¿Él Sigue Sin Tolerarme?

1946 Words
Capítulo 14 —No quiero tu dinero, lo único que quiero es que me digas ¿Cómo le haces para que tu padre no se entere que juegas? —Eso es algo privado no tengo porque responder, toma el dinero y me iré—sigue con su brazo extendido. Por un momento cierro mis ojos y después los vuelvo abrir. Mi postura sigue siendo la misma de no tomar ese dinero solo que ahora niego la cabeza. —Por favor no me ofrezcas dinero te ayudo porque quiero, lo único que quiero es saber cosas sobre ti —aprieto mis labios. —Mira si lo que quieres es que seamos amigos o ganar mi confianza eso no es posible, además no nos hagamos se ve que necesitas el dinero—ve mi ropa— ¿Qué tal si te compras algo con esto? —saca más dinero. Es ahí cuando mis ojos se humedecen y sin decir nada solo bajo el escalón de esa banca, tomo mi bolso y me voy de ahí. —Oye —viene detrás de mí. Sigo caminando sin pararme hasta que siento como me toma del brazo y me jala hacia atrás haciendo que las cosas de mi bolso salgan volando ya que el cierre estaba abierto. —Solo quería darte esto —me da el sobre que olvide en su coche. Algo seria tomo ese sobre, después de eso me agacho a juntar mis cosas desde ahí veo como él se queda parado por unos segundos hasta que él se agacha también a juntar las cosas que faltan por recoger. Sin decir nada me pongo de pie, de su parte hace lo mismo, por un momento observo lo que trae en sus manos y es mi diario junto con un block de notas y llaves de casa. Mi diario está abierto es por eso que él se queda observando lo que está escrito ahí. Enseguida me sorprendo y me voy directo a quitar ese diario de sus manos de modo que su reacción fue hacer sus brazos hacia atrás haciendo que chocara con su pectoral, enseguida me reincorporo y sobo mi frente. —Dame mi diario—trago saliva después de decir eso. —Es interesante lo que estaba leyendo asì que quieres ser administradora de tu propia empresa, pero como eso es imposible para una persona como tú que no tiene los medios es mejor ser la administradora de otra empresa es decir la de mi padre ¿No? Ya veo, ahora que lo pienso creo que fue algo muy raro que tu tía apareciera en la vida de mi padre, así como así—niega con la cabeza. —Roberto ¿Qué es lo que estas tratando de decir? —frunzo el ceño. —Es tan claro lo que quiero decir todo esto es un plan. El cual confirmare si tu tía se llega a casar con mi padre, claro es por eso que se acercaron a nosotros para tú quedar como la administradora de la empresa de mi padre y después quitársela ¿No? Digo que casualidad que justo llegaron a una familia donde existe una inconformidad de padre e hijo y justo por una empresa la cual no quiero administrar en un futuro. —No Roberto no puedes pensar eso, yo no quiero adueñarme de tu empresa y mi tía ella se ve que quiere a tu padre, además ¿De qué hablas? Ellos dos se acaban de conocer así que no creo que se casen—comento un poco asustada. —No trates de engañarme ahora todo tiene sentido. —Dame mi diario —le digo con autoridad. —Ah vaya sí que hay un carácter detrás de esa cara de inocente—me ve sorprendido. —Por favor, Roberto, dame ese diario. No, él no puede leer que me gusta ni mucho menos enterarse de lo mucho que siento por él. Él ignora mi petición por eso es que sigue ojeando, eso me pone de mal humor por lo tanto mi desesperación empieza a notarse, asì que trato de quitárselo, pero él sube su brazo. —Dámelo por favor—estiro mi brazo, pero él es más alto que yo. Él me ve desde arriba y solo sonríe de lado. — ¿Qué es lo que escondes? ¿Por qué no quieres que siga leyendo? — ¿Te das cuenta de que estas violando mi intimidad? —menciono con mis ojos llorosos. Él me ve fijamente es ahí cuando baja su brazo en tanto observa mi rostro. — ¿Qué pasa aquí? —esa voz es de Sonia. De inmediato Roberto cierra ese diario y lo mete a mi bolso. —Nada Amor, ella solo vino a dejar mi maleta después te explico por qué vamos —él camina hacia ella a quien abraza para seguir caminando directo a la salida de este lugar. Mis lágrimas salen por si solas, no puedo creer que esto haya pasado ni mucho menos que él crea eso de nosotras cuando lo único que he hecho es ayudarlo porque me gusta no por interés. Por Dios ¿Cuándo es que esto se hizo un total enredo? Limpio mis lágrimas para finalmente irme a casa. Una hora más tarde… Recién he bajado del camión, ahora tengo que caminar solo dos cuadras más para llegar a casa. Sigo caminando hasta llegar, ahí mismo veo a mi tía despidiéndose del señor Alberto quien le sonríe para luego subir a su coche e irse. Con los brazos cruzados me pongo frente a mi tía a la vez que le sonrío o al menos eso trato de hacer. —Hola hermosa —me sonríe. Aunque poco después me observa con intriga. — ¿Te pasa algo Celia? ¿Por qué esa carita? —No, no pasa nada es solo que estoy cansada —le explico e intento poner una mejor cara. — ¿Me estás diciendo la verdad Celia? —Claro que si tía, mejor cuéntame ¿Qué tal te fue en tu primer día de trabajo? —la abrazo mientras ambas caminamos hacia adentro de la casa. —Me fue de maravilla. La empresa de Alberto es grandísima y muy interesante—comenta emocionada. —Que bien—digo a la vez que dejo mi bolso cerca del sillón. —Pero dime tú ¿Por qué has llegado recién? Según sé, tú llegas más temprano que yo—me vuelve a mirar con intriga. —Ah es que tuve unos pendientes en la universidad —trato de no mirarla a los ojos. Mi tía Isabela es como un imán para sacar verdades así que no pienso dejar que me vea tan fijamente a los ojos. —Muy bien, pero si pasa algo me lo vas a decir ¿Verdad? —menciona mientras saca la cena del refrigerador. —Claro que si tía ¿Y dime que hay de cenar tengo mucha hambre? —sonrío mientras dirijo mi mirada hacia esa bandeja. —Es un guisado de pollo —lo mete al microondas. Más tarde… Mi tía se ha ido a dormir mientras que yo he decido estar un rato en el balcón en donde tomo asiento y opto por mirar hacia las afueras de la ciudad, esto no es igual a ese mirador que hay en el jardín de casa de Roberto, pero aun así es relajante por eso es que disfruto de estar aquí y mientras digesto la cena saco mi celular y pongo una canción una de mis favoritas. Dejo mi celular en la mesita que hay en el lugar y me dispongo a cerrar mis ojos y escuchar esa canción. Un Año Después… Han pasado varios meses y junto con eso he cursado el primer año de Universidad, y durante todo este tiempo han pasado muchas cosas como por ejemplo la relación de mi tía con el señor Alberto es más seria ellos incluso se han ido de viaje juntos y no hablo de viaje de trabajo. En cambio, mi relación con Roberto si es que hay alguna ha empeorado la verdad no tengo idea del porqué ¿Cómo es que de un momento a otro de tener al menos la esperanza de una amistad con él ha pasado a tener una enemistad que no entiendo? También durante este tiempo mi tía se ha dado cuenta de que él chico que me gusta es él y aunque me ha preguntado si su relación con su padre daña a uno de los dos, siempre contesto con un “No” digo no podría dañar su felicidad la cual si es concreta, no podría decirle a mi tía que Roberto me odia porque piensa que nos acercamos a ellos con un plan, lo único bueno es que mi tía no ha sospechado nada sobre que Roberto está en el equipo de futbol americano de la universidad ni mucho menos que yo le he ayudado a ocultarlo al menos por un par de veces. —Hermosa hoy tenemos una cena—esa es mi tía quien me sonríe con tanta felicidad la cual logra transmitírmela. — ¿Así? ¿Y qué festejamos? —cuestiono un poco confundida. —Me creerías si te digo que ni yo misma sé, solo sé que Alberto quiere que vayamos a cenar, así que por ahora quiero que te bañes, que uses este vestido y que después bajes—deja una bolsa sobre mi cama. Después ella sale de mi recamara dejándome con un sinfín de preguntas. Ese mismo día por la noche… Genial, sí que me veo diferente con este vestido y es que la verdad nunca he usado uno. Mi vestimenta es muy casual y desapercibida que nunca he tenido uno, tanto que no me la creo que me haga ver tan decente a tal grado que hasta podrían pensar que soy una niña bien. — ¡Celia! —Mi tía grita desde abajo —Vamos nena es hora de irnos. En la planta baja se escucha la voz del señor Alberto, entonces eso quiere decir que él ya ha llegado. Enseguida tomo mi bolso y bajo, al pisar el último escalón sonrío al ver como mi tía ve con felicidad al señor Alberto. —Estoy lista—menciono con una voz sutil. —Entonces vayámonos —ella extiende su mano la cual tomo para salir de casa. En el restaurante… —Por favor esperen un poco—comenta el padre de Roberto quien mira a su reloj—Mi hijo no ha de tardar —sonríe apenado. —No te preocupes amor pronto llegara —comenta la tía Isabela. —Miren ya llego—el señor Alberto sonríe al ver eso. En cuanto a mí, aunque no quiera voltear termino haciéndolo, veo como él camina hacia nuestra mesa desde lejos noto como él porta un traje n***o y un cabello al natural el cual es ondulado, por tanto tiempo pensé que era lacio ya que siempre llevaba un peinado el mismo que se hacía con gel lo que no dejaba ver cuál era realmente su cabello. Como sea él sigue caminando hasta llegar y tomar asiento. Vaya él sigue igual que siempre es decir sin tolerar la presencia de mi tía ni mucho menos la mía. —Bueno como estando todas las personas más importantes en mi vida quiero decirles que esta noche me encuentro feliz porque después de casi un año de relación me doy cuenta de que Dios me ha mandado nuevamente a alguien que estoy seguro de que vale la pena, por eso es que hoy quiero hacer esto—de pronto se hinca—Isabela ¿Te quieres casa conmigo?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD