Lucía eligió el escenario perfecto. Un almacén abandonado cerca del río, tránsito constante, salidas múltiples. —Que piensen que estamos nerviosos —dijo—. Que crean que estamos solos —dijo—. Que se confíen. El Memo desplegó el perímetro al revés: con puntos visibles, huecos falsos. El truco de todo un cazador paciente. La respuesta llegó en doce minutos. Una corrección. Un cambio de lugar. Una exigencia mínima. En el almacén, Daniel se dejó ver. Lucía no. Sofía escuchaba todo desde lejos. El memo contaba pasos. El intermediario apareció con escolta corta. Demasiado corta. Para estar protegido no fue lo suficientemente confiable. —Pa' luego es tarde —dijo Sofía. Daniel habló poco. Dejó que el silencio hiciera el trabajo. El intermediario cometió el error. Mencionó un nombre que no deb

