CAPITULO 4
RENCUENTRO CON LA BESTIA
ROMA
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El castillo me recordaba un poco nuestro hogar en montevideo, el pasillo de los cuadros colgados con los integrantes de la realeza era aún más extensa de lo que pensaba, la sorpresa fue encontrarme con una pintura con mi rostro, me acerque lentamente aquel cuadro, detallando el rostro plasmado, sorpresivamente estaba segura que no solo se parecía a mí, era idéntica.
—Siempre escuche que la princesa Isabel tenía un clon en el mundo mágico, precisamente su alteza —voltee, frente a mi estaba un hombre joven y atractivo, vestido con un atuendo real de la época colonial —Un placer, Alp príncipe de Valaquia. Es usted hermosa alteza, dándole un beso a mi mano.
—¿Quién es la mujer de la pintura?
—Fue mi esposa, la princesa Isabel, proveniente del mundo mágico, integrante de los Recce.
—Dice que ¿somos familia? Jamás escuche hablar de ella.
—Seguramente hay muchos secretos familiares que ha descubierto a lo largo de los años. Ella era una bruja muy especial, rompió las reglas enamorándose de un vampiro, la traje conmigo a Roshwell, vivimos felices por muchos años, hasta que se le metió en la cabeza ser inmortal, no todas las mujeres son tan fuertes como usted, mucho menos si son brujas, ella no contaba con ser especial y fuerte al mismo tiempo, murió en medio de la transformación.
—Lo siento, necesito ayuda. Mi hija escapo en busca de su padre y todo apunta a que esta en este mundo, necesito encontrarla.
—Este mundo es bastante territorial, consta de muchos territorios protegidos por sus habitantes, a la mayoría no les gustan los forasteros.
—No estoy aquí por gusto, he venido en busca de mi hija.
—Creo que está aquí porque una vez más el destino te ha puesto en el camino correcto. Los territorios donde estaría en peligro Grecia serian —apuntando su dedo en un mapa —. El pantano rojo donde esta Asgard, es un sitio lleno de criaturas perversas y malévolas y en Akiha, es un territorio de vampiros per no son amigables y mucho menos fomentan la paz, aunque quizás no le hagan daño por tener la marca de Víctor, ellos lo idolatran.
—Gracias, iré en busca de mi hija, no llevo mucho tiempo para perderlo, mientras ella está sola rondando por estos territorios.
—Te acompañare, hace mucho que no salgo del castillo, me haría bien un poco de aire fresco tomando mi mano.
—Mi familia le costara un poco encontrarme, pero estoy segura que llegaran.
—Mientras llegan contaras con mi apoyo y mi ayuda.
Respire profundo y acepte su ayuda, partimos junto a varios de sus vampiros, el sugirió tomar el camino de los limites, para no infringir las normas de ningún territorio, el bosque era oscuro, sombrío, caminábamos en silencio, tocaba algunos árboles en busca de pistas, la presencia solitaria de mi pequeña niña en un mundo tan extraño me aterraba, detrás de un gran árbol vi salir la imagen de un gran hombre lobo, la respiración se me agito al darme cuenta que allí estaba el amor de mi vida con esos intensos ojos rojos, con mi mano les hice la señal de stop a mis acompañantes, mientras el en silencio se acercaba lentamente a mi ¿acaso me recordaba? Sus garras la paso por mi rostro era impresionante el gran tamaño que adquiría como un ser inmortal, su pelaje era aún más brillante, si mi alma pudiera exteriorizar con lágrimas lo que sentía en este momento estaría inmersa en tristeza y desolación, aún era hermoso aunque aterrador.
—Grecia esta en este mundo, he venido por nuestra hija.
Inmediatamente se alejó de mí, golpeando un gran árbol que derribo.
—Lo se amor, la encontrare lo prometo.
Se perdió entre la neblina dejándome saber que esto era mi culpa, mi único trabajo era proteger a mis hijos y perdí a quien estaba destina por la marca de mi bis abuelo.
—Debemos avanzar Roma —comento el príncipe Alp.
Caminábamos en silencio hasta que una voz retumbo en el silencio de aquel bosque.
—ROMA —en n grito escalofriante.
Gire mi cuerpo lentamente, con una sonrisa dibujada en mi rostro, corrí a sus brazos como cuando era humana, su cabeza se escondía en mi frio cuello, mientras mi piel se calentaba con su fuego.
—Te extrañe tanto mi amor, estos meses sin ti son eternos.
—¿Dónde está la niña?
—No lo sé, te juro que la encontrare. Te extrañaba demasiado, de alguna manera encontró hacerse con el libro puente, llego a este mundo Nick.
Sus manos acariciaban mi rostro.
—No duro mucho tiempo como humano, durante estos meses —Respirando profundo —Aun no puedo controlarlo, pero sigue siendo débil ante ti.
Bese sus labios de manera desesperada, me aferre a su cuerpo en forma humana, hasta que sentí una daga clavarse en su espalda, y uno de los vampiros que me acompañaba grito
—Los Akiha están aquí.
Asgard volvió a su forma, y en un intento de defenderme me lanzo contra un árbol, mire desde el piso aquellas dagas atadas a gruesas cadenas de metal clavarse a su cuerpo, me levante y apreté mi puso partiéndolas, el me miro como solía hacerlo en el pasado, y emprendió la huida hacia el pantano, no permitiría que aquellos vampiros fueran tras él, los acerque ante mí, destruyéndolos con el poder que había heredado de mi abuelo.
—Impresionante.
—¿Quiénes eran?
—Desde que la bestia llego a Roshwell los Akiha se han obsesionado con cazarlo, supongo que para hacer su aquelarre más poderoso.
—No es una bestia, es el alfa de la manada que nos acompañó a acabar con Víctor, es Asgard e espíritu lobo más fuerte del planeta y es mi esposo.
—Lo sé, acabaste con 10 miembros de la guardia real de los Akiha con solo cerrar tu puño, las historias sobre tu poder son reales, pero la familia es oscura y malvada, debemos encontrar a Grecia antes que ellos.
El príncipe tenía razón, la única manera de debilitar a Asgard era poniendo en peligro a Grecia, probablemente como todos en este mundo ese aquelarre conozcan nuestra historia, y sepan que la debilidad de toda nuestra familia son los gemelos.