CAPITULO 6
EL ENCUENTRO DE LOS GEMELOS
RIO
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Los lobos que asesinamos al llegar a este mundo tenían dolientes y nos sobrepasaban en cantidad, por lo que tuvimos que emprender un plan. Correr por el bosque en busca de separarlos y atacar de sorpresa, no tenía idea si mi plan tendría éxito pero no traje a mis amigo a este mundo a morir en manos de estos lobos sangrientos, si teníamos que sobrevivir ante la maldad que embargaba a este mundo lo haríamos con inteligencia y valentía, eran nuestras primeras batallas pero no significaba que teníamos que fracasar ante la habilidad y experiencia obvia de aquellos que nos perseguían. Mi padre siempre me recuerda que lo importante en una manada no es la fuerza si no la inteligencia, un plan de ataque siempre es importante no importa que tan estúpido se vea si pienso que puede funcionar debo confiar en mi capacidad.
Llevo la sangre de muchas personas poderosas, no moriré avergonzado por ser un elegido cobarde, saldré de este mundo cuando encuentre a mi madre y mi hermana y lo hare como el alfa de mi nueva manada, sentirán orgullo de mí y mi capacidad de liderarlos. Corríamos por el bosque a gran velocidad, me comunicaba con ellos dándole las instrucciones del plan que había concebido de forma apresurada para acabar con aquellos que corrían tras nosotros con la única intención de asesinarnos, les ordene separarnos dándome cuenta que de la misma forma se separaron los atacantes, dos de nosotros estaban escondidos tras la neblina para atacar, el plan estaba surtiendo resultados positivos, el único gran problemas es que nuestros enemigo nos sobrepasaban en número.
No estábamos dispuestos a perder y mucho menos a rendirnos, hasta que nos encontramos acorralados, una chica salió tras los árboles, de manera sorpresiva el líder de aquellos lobos no solo era una chica además de eso era un vampiro.
—No solo te atreves a entrar en mi territorio sino que además asesinas a mis lobos —comento mientras se acercaba lentamente con su vestimenta de cuero y una correa llena de cuchillos, sus cabellos a la altura del cuello color café y sus enormes ojos azules profundos la hacían una vampira atractiva —. ¿Por qué estás en Roshwell?. Vamos, transfórmate, de cualquier forma serán mis prisioneros, además no eres el único hombre lobo que he visto desnudo.
Mi forma humana dio forma frente aquel vampiro, inmediatamente tras los arboles salió Viviana, a quien protegí tras mi cuerpo por ser una humana.
—No consumo cualquier carne humana.
—¿Quién eres? —pregunte
—Esa pregunta debo hacerla yo, estas en mi territorio y asesinaste a mis lobos.
—Ellos atacaron primero. No tuvieron alternativa —. Comento Viviana.
—Soy Rio el alfa de esta manada ¿y tú?
—Kaira —grito un chico rubio —. Estas en territorio Raksha.
—Querido Kurt, estoy en los límites, me llevare esta manada que se atrevió asesinar a mis lobos para que sean juzgados en Akiha.
—Mira vampira sin chiste a mi hermano no te lo vas a llevar a ningún sitio.
—Grecia.
Ella corrió a mis brazos dándome un fuerte abrazo.
—¿Qué haces aquí?
—Vine a buscarte, mamá también está aquí.
—Me va a matar. Aun no encuentro a papá.
—No fue la mejor idea escapar de casa. Este mundo es muy extraño.
—Papá está aquí rio.
—Que romántica escena. Los hijos de Asgard están es Roshwell en busca de su papito —opino la odiosa vampira.
—Vete y llévate a tus lobos de mi territorio Kaira.
Aquella malévola joven mujer, me miro profundamente a los ojos
—Nos volveremos a ver lobito.
—¿Este amigo quien es Grecia? —pregunto Viviana abrazándola.
—Es Kurt. El alfa de la manada Raksha.
—En cuestión de segundos los Akiha estarán enterados de que los hijos de Asgard se encuentran en Roshwell, no es seguro que estemos acá, vamos con el resto de la manada.
—¿En que cambia que estemos aquí?
—Los Akiha llevan muchos años intentando cazar a su padre, serian la mejor carnada para doblegar a Asgard.
—¿Nos crees débiles? —pregunte irritado.
—No dije eso
Llegamos a una aldea llena de personas en su mayoría lobos. No me gustaba como el tal Kurt miraba a mi hermana, tenía otras intenciones con ella era notorio. Era un hermano celoso y sobreprotector y este lobo además de mayor había algo en el que no me gustaba.
—¿Quién era esa vampira?
—Es Kaira la hija de Roberta y Zeus un par bastante desagradable, pero poderosos, tienen otro hijo llamado Fénix, aunque es mejor conocido como el brujo, con un poder bastante particular, poseen un aquelarre fuerte y malvado la mayoría de sus miembros tienen dones poderosos, además son adoradores de su bis abuelo. Víctor.
—Dijiste que llevan años tras mi padre —pregunto Grecia.
—La llegada de Asgard a Roshwell causó revuelo en todos los territorios, pero los Akiha han tenido una obsesión por cazarlo con la intención de hacer su aquelarre más fuerte y poderoso, como se dieron cuenta, tienen lobos y algunas criaturas del pantano rojo como demonios y brujos en su aquelarre lo que los hace poderosos. Pero aun así las reglas se respetan, los territorios no deben ser pisados sin invitación de sus jefes.
Abrace a mi hermana, conocía la debilidad que sentía por nuestro padre. Sin embargo estaba seguro que papá era más fuere que cualquiera y no sería fácil atraparlo. Comimos un poco y el cansancio era bastante, por lo que fuimos invitados a una pequeña cabaña donde podíamos dormir, entramos en un sueño profundo hasta que escuchamos gritos el fuego se podía ver tras aquella pequeña ventana. Una presencia sobrenatural nos acompañaba, les ordene a todos mantenerse cerca de mi hasta salir cautelosos mientras veíamos niños correr y mujeres gritar, los hombres lobos atacaban aquella gran criatura que con un solo manotazo los lanzaba por los aires, era nuestro padre. No pude sostener la mano de Grecia quien corrió entre el fuego en busca del amor de su vida sin medir las consecuencias de que aquella criatura no era nuestro padre intente correr tras ella pero fue tarde cuando ella se paró frente a él gritándole una y otra vez papá. Los ojos rojos de aquella bestia parecían apagarse se acercó lentamente a ella quien lo abrazo con gran furor logrando que mi padre se trasformara en su forma humana. Corrí apresuradamente a sus brazos sintiendo nuevamente el calor de aquel hombre que desaparecía por meses para no lastimar a sus seres amados.
—¿Que hacen aquí? Es muy peligroso. Su mama está muy angustiada, sin saber que tú también has llegado a este mundo Rio. Fue irresponsable de parte de ambos abandonar el mundo mágico.
—Quería verte papi —aferrándose a papá.
—Cielo —tomando su rostro con ambas manos —. Sabes porque abandono nuestro hogar. Aun me es difícil controlarlo. Solo deseo mantenerlos a salvo a ambos, miren donde están.
—Soy el hombre de la casa, siempre me lo dices, necesitaba venir por mamá y Grecia. Arme una manada soy el alfa.
El busco con su mirada percatándose el resto de nosotros que estaba allí. Resoplo en un intento de encontrar palabras sabias para no herir mis sentimientos.
—Has traído a tus primos y una niña humana a este mundo ¿te das cuenta del problema?
—Tío soy fuerte, puedo luchar —comento Jacobo.
—¿Qué hacen en esta aldea?
—Les he dado acogida —comento Kurt.
Mi padre nos apartó acercándose aquel hombre y tomando su cuello de forma violenta.
—Aléjate de mi hija Sable. Te conozco jama permitiría que un ser tan despreciable como tu tan siquiera le tocara un cabello de la hermosa melena de mi bebe ¿me entendiste?
—Cada día estas controlando mejor a la bestia. Viejo amigo, con respecto a tu hija es mi luna.
—Pues tendrás que buscar una nueva luna pedazo de mierda —lanzándolo contra un árbol.
—Sabes lo que significa, ¿acaso no fue así como encontraste a roma? Aunque tú tenías otros intereses ¡no lo olvides! Querías ser parte de aquella profecía. En cambio yo solo busco el amor de tu hija.
—Te matare antes de que toques a mi hija. Vámonos.
Emprendimos camino tras mi padre.
—Los Akiha ya saben que tus hijos están en Roshwell, ¿Cómo podrás proteger de ellos en tu forma humana?
—El único que no sirve para nada en su forma humana eres tú. Soy un mago.
—Eso no será suficiente y lo sabes.
—Preocúpate por tus asuntos —dándole la espalda.
Caminamos en la oscuridad de aquella fría noche tras nuestro padre, sin saber exactamente donde nos dirigía ni qué hacer si la bestia volvía.