Varios de los presentes intentaron irse en el momento en que vieron a Mariana, pero bastó una sola señal de Adrián, para que la seguridad se desplazara en toda la zona para impedir la salida de los empleados que habían maltratado a esta mujer de alguna manera. —Había querido mantener mi identidad en secreto para evitar que las habladurías comenzarán al pensar en que Adrián me daba un puesto tan alto en su casa de subastas debido a que soy su esposa. Ahora, con el retrato de Los pecados de San Antonio, es evidente que no estoy aquí por conexiones, si no porque soy perfectamente capaz de llevar a cabo cosas que no cualquiera puede hacer y es el hecho de restaurar una pintura que fue dañada con solvente. Tristemente, en ese proceso pude ver los verdaderos colores de ciertas personas que come

