Sentí una vergüenza muy grande, no entendía el motivo por el cuál se había detenido cuando lo que quería era que continuara. —¿Qué sucede? —Pregunté un tanto nerviosa —pensé que… ¿Acaso no te gustó o te da asco estar conmigo? —¡¿Qué?! —Sebastián se asustó y se apresuró a mover sus manos —no es eso, no es eso, amor. —¿Entonces qué es? Vamos, creo que ya tenemos la confianza suficiente para decirnos las cosas como son. Quiero entender el motivo que te detuvo a seguir adelante. —No quiero hacerle daño al bebé o a ti —confesó apenado —. Eso fue lo que me detuvo, no el hecho de que tenga asco de estar contigo… Incluso… Incluso… —¿Incluso? —Bueno, llevo mucho tiempo de abstinencia y… Me sorprendía ver a Sebastián ruborizado por algo como esto, sonreí al verlo de esta manera y en esta ocas

