Nicolás tiritaba, el agua ya no conservaba su calor, pero no quería que se fuera. ¿Era egoísta? Probablemente. Pero lo necesitaba. Lo quería cerca. Cuando el agua comenzó a enfriarse más, él lo notó. —Te sacaré de aquí antes de que te dé hipotermia —dijo, y me cargó otra vez. Me llevó directo a su habitación. Buscó una toalla, ropa limpia… y con cierto nerviosismo, me tendió una muda de ropa interior nueva. Se notaba que era reciente, sin abrir. Me sonrojé, pero la tomé sin decir palabra. —Póntela. Yo me encargo del resto —dijo, respetuoso, dándome la espalda mientras me cambiaba. Una vez lista, me ayudó a vestirme y luego preparó la cama con cuidado. —Acuéstate, Sofía. Con eso y las medicinas, vas a mejorar. Me dio los medicamentos, se aseguró de que los tomara y luego se acostó a

