Fernando —Perfecto, estaré allí a las ocho. —Termino la llamada y le sonrío a Sebastián—. Hecho. —Muy bien. —Aplaude y se levanta para hacer un baile tonto alrededor de la silla—. Mierda, ya puedo oler esa comisión. —Así es amigo, ya puedes comprarte ese jodido auto por el que tanto babeas. —Hombre, te imaginas a todas las mujeres que subirán a él... hmm ya puedo verme haciendo un montón de cosas en la parte trasera. —Eres un idiota. —Sonrío y apago el portátil. —Ah vamos, si no estuvieras oficialmente enamorado de Fabi e intentado conquistarla, harías lo mismo que yo. Mi sonrisa cae, recordando la cantidad de mujeres sin rostro que visitaron mi cama. —También era un idiota. —Sí bueno, al menos tú ya recapacitaste, mientras tanto, yo... seguiré con la cabeza en ello. —Sacude sus c

