Fernando —¿Dónde estás? —Miro calle abajo intentado identificar el abrigo verde pero no veo nada más que personas corriendo de la lluvia. —Frente al RedBanca de la esquina. —Fabi, no te veo. Espérame ahí y ya voy por ti. —Vale. Termino la llamada y conduzco hasta el punto de pago. Cuando llego veo el abrigo verde y el cabello rojo de Fabi, las enormes bolsas de compras a su lado me hacen rechinar los dientes. Bajo rápidamente y tomo la sombrilla en mí camino hacia ella. —Hola. —Sonríe, pero yo estoy lejos de estar contento. —Fabiola —suspiro su nombre y pongo mis manos en mis caderas—. En serio, ¿qué estabas pensando? —Tenía que hacer la compra. —¿Y tenías que traer todo el supermercado?, ¿Y esperar hasta que el cielo se abriera? —No es mi culpa, el reporte del clima decía que ib

