Capítulo 2

1839 Words
Despertar entre los brazos de mi amado es maravilloso, le gusta envolverme entre sus brazos y desde que escuchó a nuestros bebés por primera vez, una de sus manos siempre acaricia mi vientre, aunque muchas veces me sorprende a media noche deslizando su mano un poco más abajo y me despierta para hacerme el amor, aunque claro eso de ninguna manera me molesta, a veces creo que él no duerme nunca, antes cuando yo recién había llegado a «La reserva», él pasaba doce horas del día como «Maxi», y luego doce horas en su forma humana las cuales casi todo el tiempo estaba en el hospital; ahora «Maxi» solo viene muy de vez en cuando, sólo cuando quiere sorprenderme. — ¡Buenos días mi Bella! — Me despierta con un beso y yo, hundo mi cara en su pecho — ¡Vamos dormilona! Ya han traído el desayuno, pe dice cubriendo mi cabeza de besos y haciéndome cosquillas. Me despabilo y le doy un beso, odio que haya amanecido tan pronto, es fin de semana y le toca hacer guardia en el hospital, pasará todo el día allí hasta que Téllez lo releve por la noche, Salvador y Lol tomaron el fin de semana para descansar y salieron de viaje, ellos vivían en una constante luna de miel; así que pasaré el sábado sola en casa, será una buena oportunidad para continuar con la lectura. Después de desayunar, lo acompañé hasta la entrada, caminar de su mano disfrutando la brisa fresca que llega del mar y oler todos esos aromas de la vegetación de nuestro paraíso privado es uno de los mayores placeres de mi vida, incluso siento que mis bebés lo disfrutan, porque aun cuando son muy pequeños, comienzan a moverse de manera que parecieran mariposas en mi vientre, no puedo negar que ser madre también me da temor, mis hijos no van a ser unos niños “normales” y aun no sé si podré con esa gran responsabilidad tan fuera de lo común. — ¡Te extrañaré todo el día mi bella! — me dice antes de subir a su auto, no sin darme un beso y agacharse hasta mi vientre, de su garganta sale un pequeño rugido, y siento como las mariposas se alborotan dentro de mí respondiendo al gesto de su padre. Regreso caminando, mis tres médicos, no paran de darme indicaciones sobre cómo tener un embarazo saludable, sé que debo caminar para activar la circulación de mí sangre y Zazil me obliga a comer ensaladas y frutas cinco veces al día, es como una nana regañona, pero le agradezco tanto que me cuide con tanto cariño y dedicación. Llego directamente a la biblioteca, muero de curiosidad por seguir leyendo, a veces creo que ser tan curiosa no está bien, pero no puedo evitarlo, una vez que empiezo descubriendo algo, ya no puedo detenerme y esta historia es tan misteriosa y sobre todo tan intrigante, que me provoca a no querer parar de leer. Continúo con el relato de Catalina de Castilla. [ Mi piel se comenzó a poner más pálida de lo que era, con el paso de los días los moretones en mis piernas se estaban poniendo de un color negruzco, y me dolían espantosamente, pero me avergonzaba decírselo a mis padres, fue hasta dos meses después que por lo débil que me encontraba, mi cuerpo no resistió y me desmayé, mi padre llamó al médico me revisó y no encontró nada en mi estado de salud, cuando mis padres salieron, me armé de valor, me guarde mi pudor y le mostré mis piernas, justo en ese momento la sirvienta entraba con una bandeja llena de agua, la mujer se asustó tanto que dejó caer al suelo totalmente aterrorizada «El way» dijo persignándose en repetidas ocasiones, se dejó caer al piso y comenzó a rezar. — ¿Qué dijo? — Le pregunté al doctor porque yo no había entendido bien la palabra mencionada, pude ver el miedo en la mirada del doctor, pero por alguna causa se negó a decirme lo que significaba. —    Ésta mujer está loca, esas son supersticiones — dijo echándola fuera de la habitación. El médico se fue dejando una infusión para que me aliviara el dolor y ordenó que me lavaran para evitar putrefacción. Al siguiente día, mi madre ayudada por varios sirvientes, me llevaron a la iglesia para que el obispo me diera la extremaunción, allí me enteré de que el médico les dijo a mis padres, que yo había contraído una extraña enfermedad, y que no había manera de curarme, tan sólo un milagro lo haría. Trataban de hablar muy quedito, pero yo podía escuchar muy bien, se decía que varias doncellas habían muerto con los mismos síntomas, y que los sirvientes indígenas decían que eran mordidas de «Un huay brujo», que la medicina no podía ayudarme, que prepararan mi funeral. Yo apenas tenía fuerza para abrir los ojos, pero podía escuchar perfectamente, me hicieron una misa de cuerpo presente, como si ya estuviera difunta, el obispo me bendijo y me dio la extremaunción. Cuando los sirvientes me cargaron para regresarme al palacete, mis piernas parecían de trapo, no le respondían a mi cuerpo, se les hizo difícil subirme a la calesa, fue en ese momento que logré abrir mis ojos y lo vi, ese hermoso hombre moreno con ojos de felino, nuestra mirada se cruzó por cuestión de segundos, era el hombre de mis sueños, sus besos en mi piel me habían dejado en éste estado, pero no tenía fuerza para hablar, y tampoco me iban a creer y yo, yo no quería morir en una casa para locos o peor aún en la hoguera por hereje. Esa noche, rodearon mi cama con velas encendidas, mi madre dio la orden de que no me dejaran sola, así que una a una, las sirvientas se turnaban para cuidarme, se santiguaban a cada instante y se mantenían hincadas rezando. Fue en un momento que la sirvienta se quedó dormida, la ventana se abrió y un viento suave y frio llegó hasta mi cuerpo helándome las piernas y paralizando mi cuerpo, quise gritar, pero ya no tenía fuerza, logré abrir los ojos y él estaba allí, frente a mí, absolutamente hermoso, con la mano me hizo una señal para que guardara silencio, como si yo pudiera moverme, levantó mis sábanas y se arrodilló junto a mi cama, comenzó a susurrar en una lengua que yo no entendía y comenzó a besar mis piernas una a una, sobre cada uno de los moretones. Sus delicados besos inexplicablemente me hacían sentir alivio, y reconfortaban mi piel, durante varias noches vino a visitarme, yo comencé a mejorar poco a poco, no sé qué fue lo que cambio, pero ahora disfrutaba mucho sus visitas nocturnas, ya no me daba miedo, por el contrario, espera y rezaba por que la sirvienta encargada de cuidarme se durmiera, porque sabía que en ese momento él vendría a visitarme. Todo el mundo se sorprendió al verme mejorar, ya tenía apetito había vuelto a comer normalmente, el color de mi piel volvió a ser el mismo de antes y comencé a ganar un poco de peso, las sirvientas creían que al dormir junto a mí, habían alejado «El way brujo» y mi madre ofreció un novenario a la virgen y todos los días lo veía afuera de la iglesia mirándome, discretamente yo le dedicaba una sonrisa y él me enviaba un beso, mi corazón se aceleraba cuando el señor obispo daba la bendición  e indicaba que la misa había terminado, yo sólo quería salir de la iglesia lo antes posible, para verlo y por supuesto, esperaba la noche para sentirlo entre mis piernas. El último día del novenario nuestra rutina de sonrisa y beso se sintió un poco como una despedida, temí no volver a verlo, una doncella como yo, no puede salir a la calle si no es a la iglesia y con su madre o padre, esa noche le dije a mi madre que ya no era necesario que la sirvienta durmiera conmigo y ella accedió. No podía más, necesitaba que viniera otra vez, se había convertido en mi motivo para respirar. “El sereno” había pasado por la calle cantando las doce de la noche, cuando él entro por la ventana, esta vez no beso mis piernas, tan sólo se hincó y me dijo “Escápate conmigo” …] Zazil llegó con el almuerzo, ella estaba muy al pendiente de mis alimentos como siempre, pero ahora su mayor preocupación igual que la de toda la familia, era que mis bebés crecieran sanos. Después de almorzar, continuaría con la lectura, pero antes, debo buscar en internet, yo sabía que un Huay o Nahual era un hombre que podía transformarse en animal, pero… ¿Cuál era la diferencia con un Huay brujo? “Los Huay Brujos son seres humanos como nosotros solo que ellos, tienen podrido el corazón, practican la magia negra de la maldad, le venden su alma al Kisín (Diablo) a cambio de favores malignos. Es por eso que tienen la facilidad de transformarse en mitad humano y mitad animal adoptando la forma del huay perro, huay chivo, huay gato, huay keken (Cochino), etc. También hay brujas de magia negra que adoptan la forma animal. Huay quiere decir espanto de la media noche. Estos mentados brujos adoptan cualquier forma animal para espantar a la gente o para hacer sus fechorías, tiran las albarradas de las casas, matan animales, después de hacerlo, les comen los sesos y el corazón. Los brujos de magia negra son muy tramposos; a veces les dan brebajes a las mujeres para adormecerlas y así poder abusar de ellas. Para poderse transformar en Huay chivo, hacen un círculo con velas negras. Le arrancan el corazón a una cabra para luego beberse la sangre.”[1] Ahora entendía un poco más, pero nuevas dudas sobre mi familia comenzaron a asaltarme, yo los vi transformarse alrededor de una hoguera, y aunque ahora sé que lo hacen, nunca lo han hecho enfrente mío ¿Por qué la historia de Catalina me recordaba a la mía? ¿Qué elementos utilizaba mi familia para la transformación? Sería espantoso que sacrificaran animales, eso, lo tendría que averiguar… Maximiliano La vida sigue y sé que Iván está donde debe estar y quisiera dejar de ser tan sobreprotector con Miriam, pero, no puedo, debo reconocer que a pesar de ser quien soy, tengo miedo, mi mayor temor es perder a mi esposa, si algo malo le pasara yo no tendría el valor ni la fuerza para seguir adelante, he decidido reforzar la seguridad de la reserva, mi instinto me dice que un gran peligro nos acecha, tan sólo los hombres de la comunidad pueden venir a trabajar con nosotros, sólo ellos conocen nuestra verdadera identidad y saben cómo protegerse de las fuerzas oscuras que puedan acecharnos, necesitamos armas, pero no cualquier arma, Lol y Salvador fueron a conseguirlas, confío plenamente en ellos. [1] h***:://mitosyleyendasmexicanos
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