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1487 Words
Olivia Luego de un día tan ajetreado, tomamos el avión a Georgia para acompañar a Mathew, el sobrino de mi esposo, a su graduación. El pobre chico perdió a sus padres y ahora quedó solo y a la deriva. Cuando Christopher me contó lo del testamento, debo admitir que al principio me desconcertó, pero al pasar los días entendí que mi cuñada solo quiso que su hijo no quedara fuera de la calidez familiar. Lo que ella no sabe es que Chris y yo, a pesar de tener 10 años de casados, no convivimos como una pareja normal. Dormimos en habitaciones separadas y solo nos satisfacemos sexualmente cuando lo necesitamos. A pesar de esto, nos tenemos mucho cariño y somos grandes amigos. Nadie sabe nuestro secreto, fuera de nuestra casa somos una pareja felizmente casada. No nos divorciamos porque somos personas importantes en la sociedad, además un hombre y una mujer de familia se ven bien a la vista de los posibles clientes, porque, ¿quién no querrá hacer negocios con personas de buena reputación sin ninguna mancha en su vida personal y profesional? Por eso, cuando nos toca aparentar, lo hacemos, justamente como en estos momentos. Debemos hacerle ver a Mathew que somos una familia feliz y sin ningún tipo de problemas. De esta manera, no se sentirá solo y tendrá un ejemplo a seguir. —¿Estás seguro de que se irá con nosotros de regreso? —le pregunto mientras vamos en el auto de camino a la casa de la familia Brown. —Sí, eso fue lo que me dijo cuándo tocamos el tema. —Entiendo. De todas maneras, no será por mucho tiempo, dentro de poco se irá a la universidad y no lo veremos por un buen tiempo. —Así es. Igual, él no es un crío ya está grande. Es impresionante la forma en que cambió su porte. Se parece mucho a Hendrik, creo que es una copia exacta de él con la diferencia de que mi sobrino es guapo —se carcajea. —Ojalá que no nos descubra, porque de ser así, sería un completo caos. —Muy cierto, pero no te preocupes, no pasará. —Eso espero —comento, insegura. Dentro de mí siento que este asunto se nos saldrá de las manos, solo espero que sea una falsa corazonada. Llegamos a la casa y Alexa nos recibe con una gran sonrisa, la cual le devolvemos calurosamente. La conozco desde hace muchos años y siempre ha sido muy amable conmigo. —Señor Paterson, bienvenido. Señora, un placer volver a verla de nuevo —hace un gesto de reverencia—. Pasen adelante, el joven Mathew se encuentra en la cocina con su novia. Asentimos. Cuando cruzamos la puerta veo a dos personas acercándose e inmediatamente mi sonrisa deja de estar puesta en Alexa y pasa a las personas que tengo frente a mí. —Mathew, qué alegría verte —saluda Chris. Veo a Mathew y quedo impresionada con su cuerpo y belleza. El día del sepelio de sus padres no pude admirarlo bien, como hasta ahora. Es cierto lo que dice Chris se parece mucho a su padre, aunque con rasgos a los de su madre. Debe de tener locas a miles de jovencitas, incluyendo la que está a su lado. —Hola, tío ¿cómo estás? —los veo abrazarse. —Un poco cansado por el vuelo. ¿Y tú? —Bien. —Me alegro mucho. No sé si te acuerdas de mi esposa, Olivia —Chris posa su mano en mi cintura mientras yo estrecho la mano de Mathew. —Hola, Mathew, soy Olivia. —Hola... —saluda con voz ronca. Nos quedamos unos segundos tomados de las manos y comienzo a sentirme incómoda porque Mathew no quiere soltarme. —Yo soy Molly, la novia de Mathew —irrumpe una voz y él rápidamente aleja su mano. Agradezco tanto que haya hecho esto, realmente fue muy incómodo. —Hola, Molly soy Olivia, es todo un placer. Eres muy guapa —le sonrío. No miento, la chica es bonita. —¡Oh! Muchas gracias, señora Paterson usted es bellísima. Ojalá llegara yo a su edad con ese cuerpo. ¡Jodida niña! ¿Está tratando de decir que soy vieja? Cálmate, Olivia, recuerda que apenas la vas conociendo y es una joven, no te puedes rebajar a su nivel. —Me halagas. Gracias. —Él es mi tío, nena. —Un placer, soy Christopher Paterson, a sus órdenes joven. —Soy Molly, un gusto. Terminamos de saludarnos y nos adentramos más a la casa. Charlamos y pasamos el rato antes de subir a la habitación donde nos quedaremos mientras estemos aquí. —¿Y? ¿Qué te pareció la novia de Mathew? —inquiere Chris. —Es muy agradable, al igual que él. —Sí. Qué bueno que cuente con alguien en quien apoyarse. —Así es, lo necesita más que nunca. Terminamos de arreglarnos y nos acostamos a dormir. Al día siguiente, me levanto con los primeros rayos del sol y noto que Christopher ya no está a mi lado. Veo una nota en la mesa de noche escrita con su letra. “Oliv, estoy en el estudio que era de Hendrik. Si me necesitas, ya sabes dónde encontrarme." Vuelvo a colocarla en donde estaba y me dirijo al baño. Tomo una ducha y cuando estoy terminando de vestirme veo entrar a Chris en la habitación. —Estás hermosa, Oliv. —Gracias... —Voy a ducharme, acabo de toparme con Mathew y me dijo que iba a arreglarse. Asiento. Decido ponerme un vestido de color crema que se ajusta fácilmente a mi cuerpo y acentúa mis curvas. No coloco mucho maquillaje en mi rostro, sino que trato de dejarlo lo más natural posible. El vestido es de tiras con un corte en V que deja ver levemente la entrada de mis pechos. Combino el atuendo con unos tacones altos y estoy lista. —Mmm, creo que llegaremos tarde a la ceremonia de graduación... —escucho la voz ronca de Christopher. —No, cuando regresemos tendremos tiempo para hacerlo. Vístete, que de seguro Mathew ya está esperándonos. —Tienes razón... —Bajaré a desayunar mientras terminas. —Perfecto. Salgo de la habitación y cuando estoy cerrando la puerta veo a Mathew salir de la suya, y ¡OMG! Este niño se ve increíblemente hermoso. El traje se ajusta a su cuerpo y lo hace ver más varonil y muy guapo. ¡Olivia! ¡Por Dios! Pero en qué cosas piensas, me regaña mi subconsciente. —Buenos días, Mathew —saludo. —Buenos días, Olivia. ¿Dormiste bien? —Sí, muy bien. Gracias por preguntar. ¿Bajas a comer? —Sí, ¿y tú? —También. —Bueno, entonces nos haremos compañía mientras tu tío termina de arreglarse. —Pues, aprovechemos el tiempo entonces mientras él no está —sonríe. ¡Joder! Verlo sonreír de esta forma me desequilibra un poco. ¡Dios, ayúdame! ¿Qué me está pasando? Bajo las escaleras y siento que mis piernas flaquean de vez en cuando a medida que avanzo. Mathew está detrás de mí y mi cuerpo se siente completamente débil ante su cercanía. Llegamos a la cocina y Alexa nos dice que tomemos asiento. Mientras esperamos el desayuno veo a Mathew con su teléfono tecleando algo. Por la cara que tiene, imagino que debe estar hablando con alguna chica. Esa sonrisa lo dice todo... Alexa entra y comienza a colocar los platos en la mesa. —Espero que les guste la comida, ¿esperarán al señor Paterson? —No, luego nos alcanza. Tranquila, muchas gracias Alexa —comento. Asiente y se va. —Qué disfrutes del desayuno, Olivia. Espero que sea de tu agrado, de lo contrario me tocará pagarte de otras formas el disgusto. —parpadeo ante su comentario, ¿qué es lo que trata de decir? —Eso qué sig... —Buen provecho, familia —Chris aparece frente a nosotros y no pude continuar con lo que iba a preguntarle a Mathew. Este niño me tiene totalmente confundida. Trato de dejar a un lado mis pensamientos y me concentro en el desayuno. Al cabo de varias horas, Mathew había recibido su diploma y ahora se encuentra tomándose fotos con sus amigos y divirtiéndose. Por mi parte, no me he separado de Chris en ningún momento, nos presentamos con otros padres para socializar y hablamos un rato con algunos de ellos. Cuando ya estábamos por dar por terminado nuestra estadía en el lugar, Mathew se acerca a nosotros. —Tío, ¿ya se van? —Sí, nos vemos en casa. Tranquilo, ve y diviértete. Asiente. —¡Adiós! Nos despedimos de él y subimos al auto. En el camino vienen a mi mente las palabras que mencionó Mathew en la mañana y eso me inquieta, creo que estoy loca porque siento que él estaba coqueteando conmigo, ¿o serán simples alucinaciones?
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