Mathew
Nunca imaginé que conocer a la esposa de mi tío ocasionara en mí un gran desequilibrio hormonal. Cuando estoy cerca de ella mi polla inmediatamente se despierta y debo controlarla delante de los demás. Es inevitable el deseo que siento por ella, las ganas que tengo de follarla duro y sin compasión alguna. Quiero destrozar su coño de mil maneras y escucharla gritar mi nombre cuando lo haga. Si se sigue vistiendo de la forma en que lo hace no podré resistirme y me lanzaré a ella como un león al devorar su presa.
Anoche tuve que decirle a Molly que se fuera y me tocó masturbarme varias veces imaginando la boca de Olivia en mi polla chupándola como pienso que sabe hacerlo. Quiero adueñarme de su boca y ser el único que la bese… Me vuelve loco de solo imaginar sus labios carnosos pidiendo a gritos que me apodere de ellos. Si mi tío no sabe aprovechar a esta mujer seré yo quien lo haga si ella me da la oportunidad.
Me encuentro en la fiesta que organizamos por nuestra graduación y no dejo de pensar en Olivia. Cuando la vi saliendo de la habitación esta mañana juro por Dios que quería meterla en mi cuarto y arrancarle el vestido, pero no pude, tuve que contenerme y tragarme las ganas. A medida que bajábamos las escaleras mi polla se endureció más, así que me tocó palmear a mi amigo y pensar en estupideces sin sentido para que se tranquilizara.
Fue inevitable no soltar palabras con doble sentido y ver si ella reaccionaba a alguna, así me daría cuenta si es capaz de engañar a mi tío, lastimosamente pareció no entender lo que dije y eso me frustró. Cómo una mujer con tantos años de casada no se da cuenta cuando un hombre está coqueteando con ella. Me parece imposible de creer, ¿acaso será qué…? No, no creo que sea tan puritana, mi tío es un hombre muy apuesto y de buen cuerpo, es imposible que no le dé sexo duro a su esposa.
—Amigo, ¿todo bien? —pregunta Marcus y se sienta a mi lado.
—Sí, más que bien.
—Pues no parece, tienes cara de pocos amigos… No me digas que Molly no te la chupó bien anoche.
—No es eso, ella nunca hace mal su trabajo.
—Entonces, ¿de qué se trata?
—Nada… solo estoy pensando en toda la mierda que me ha salpicado estos últimos días, la muerte de mis padres, la mudanza, la universidad y todo eso.
—¡Wow, amigo! Tienes razón estos días han sido de locos para ti, pero no te preocupes, sé que puedes salir de esta. Además, estaremos juntos en la universidad y la disfrutaremos al máximo, ya lo verás. Conoceremos chicas y follaremos como locos.
Rio.
—Tienes razón. No tengo por qué estar pensando en tantas cosas tristes.
—¡Exacto! Diviértete, busca a Molly y fóllala en mi cuarto o donde se te antoje, pero ya quita esa cara.
Palmea mi brazo y se va. Lo veo llegar hasta una de las chicas y estrujar su trasero con descaro, ella ríe y le susurra algo al oído.
—¿Espiando a los demás? —Molly bloquea mi visión.
—En lo absoluto, solo te espero a ti, cariño. Ven —hago un gesto de que se siente en mis piernas a lo cual ella accede sin rechistar.
—Deberíamos ir a otro lugar… —susurra ella en mi oído.
—Estaba pensando lo mismo —sonrío.
—Sé de un lugar perfecto, vamos.
Nos levantamos y dejo que ella me guíe. Llegamos al patio trasero dónde hay otros chicos divirtiéndose y nos detenemos detrás de uno de los arbustos.
—¿Aquí? —inquiero confuso.
—Sí, es el lugar indicado. ¿No ves a tu alrededor? Será más excitante sentir la adrenalina por no querer que otros nos vean, y si nos ven será mucho mejor.
Sonrío ante su comentario. Molly no solo es sexy y atractiva, también le gusta el morbo como a mí y disfrutamos de experimentar del sexo a nuestro antojo.
—Eres muy perversa, mi gatita… y eso… me encanta —le susurro al oído.
Tomo su boca y me apodero de ella rápidamente. Los besos cada vez se vuelven más intentos y, a pesar de que la música está alta puedo escucharla gemir en mi boca perfectamente. Cómo me gustaría que en vez de Molly fuera Olivia la que tenga en esta posición. Olivia… ese pensamiento me excita más y por un momento cierro mis ojos dejándome llevar por el deseo.
Debo marcarla, hacerle ver que de ahora en adelante soy el único que tiene el derecho de tocarla y de hacerla mía cuando se me antoje. Quiero que grite mi nombre y que jamás olvide quién le está dando placer.
Finalmente, logro lo que tanto deseaba desde hace varios días, hacerla mía. De ahora en adelante toda ella estará marcada por mí, cuando se vea al espejo sabrá que soy yo el dueño de su cuerpo, de sus besos y de sus gemidos…
¡Joder! Esto es demasiado excitante… su coño es… perfecto para mi pene. En estos momentos no solo siento placer, es más que eso, he estado deseando a esta mujer desde que la vi entrar por la puerta de mi casa y ahora finalmente es mía, ¡así es! No dejaré que se escape de mis manos. Los demás me importan un carajo, mientras que ella me deje hacerla mía seré feliz.
Después de correrme dentro de ella, acaricio suavemente su rostro pensando en lo afortunado que me siento por dejarme entrar en su vida.
Olivia, a partir de hoy te haré mía todas las veces que quiera. No tienes idea de lo que has hecho al dejarme follarte, cariño. Sonrío de tan solo pensar en esto.
—De ahora en adelante estarás a mi completa disposición cuando quiera follarte, recuérdalo —expreso sin alejarme de ella.
—Siempre estoy a tu disposición, cariño. Lo sabes…
¡Mierda! Abro mis ojos y lo que veo no es lo que espero, es Molly… todo este tiempo fue ella y no Olivia. ¡Joder! ¡Estoy perdido! ¿Qué mierda acaba de pasar? Estoy tan paranoico que mi subconsciente me traicionó pensando que era Olivia a quien follaba y resulta que no es así.
—¿Ocurre algo, Math?
Salgo de ella y la bajo de mi regazo. Subo mis pantalones y vuelvo a acomodar mi vestimenta como estaba antes.
—¿Math? ¿Me escuchas?
—Sí, te escucho. No pasa nada, acomódate el vestido y entremos.
¡Mierda! ¿Cómo pude ser tan estúpido? Ahora mis ganas por Olivia son más latentes, no creo poder resistir la tentación de tenerla frente a mí y quedarme de brazos cruzados. Olivia, no sabes lo que te espera cuando convivamos juntos, me encargaré de cumplir mis deseos sin importar el precio que deba pagar. Te convertirás en mi adicción y yo seré tu perdición.