New York, 2005 Lizandra estaba viendo un caballo n***o se veía precioso, Claudia apareció a su lado. —Es hermoso ¿No crees? —Lizandra asintió. —¿Por qué siempre apareces a los lugares que voy? —Son casualidades. —Eso no existe. Ayer que estábamos en la pizzería tú estabas en el automóvil oscuro —Claudia no lo podía creer que la describiera si había sido cuidadosa tal y como había aprendido estos 18 con el Clan. —No estaba ahí —Lizandra les miró a los ojos mostrándole esa mirada intimidante de su maestra—. Está bien, si estaba ahí. —¿Por qué razón? —Audrey me pidió que esté cerca de ti, hasta que ella venga de Corea en unos días más. —Solo no lo hagas de esa forma —El hombre que cuida de los caballos se acercó a la adolescente. —Señorita Blackwoo

