Al bajar del avión me siento extraña casi de inmediato, nunca había venido a Bolivia, de hecho, no es un país muy conocido para mí, pero personalmente La paz me gusta. Está rodeada de altas montañas y tiene un clima estupendo, muy diferente al que estoy acostumbrada. Chris, quien estuvo bastante callado durante todo el viaje y de hecho lo ha estado desde su pelea con Kim, es el último en bajar del avión así que al estar todos afuera, Damián y yo subimos a la camioneta y Fernando y Chris suben a otra. —¿Está todo bien? —escucho que me pregunta Damián. Tal vez es por mi particular expresión de tragedia. —Es que no sé. No quiero que ese hombre crea que venimos a investigarlo o acusarlo de algo. No quiero más enemigos. —Son mis enemigos. —Es lo mismo, Damián. Solo quiero estar tranquila.

