Cuando paso por el portón de la casa de Alex noto algo extraño, noto un ambiente diferente. Hay muchos hombres de lo habitual y varios autos estacionados, autos que jamás había visto. En cuanto me bajo de mi vehículo, varios de los hombres diferentes que están esta mañana aquí, se me acercan con sus armas grandes, pero antes que pronuncien palabra alguna un guardia que reconozco de Alex, se acerca hasta nosotros rápidamente. —Ella puede pasar. Está con el señor Alex —los hombres se miran entre sí y se apartan hacia un lado. Son altos y delgados, su piel es blanca y definitivamente no son de aquí. No sé qué está sucediendo y debo admitir que tengo un poco de miedo. Entro a la casa donde más hombres como los de afuera acompañan a los escoltas de Alex. Uno de ellos me dice que el señor es

