Mientras me fumo un cigarrillo puedo ver a través de la ventana a todos los hombres caminar de un lado a otro con sus armas grandes recibiendo el frío viento de la madrugada. Sé que afuera de esta habitación todos duermen, todos están en sus habitaciones demostrándome que éste es el momento perfecto. Apago el cigarrillo y lo lanzo por la ventana, respiro profundo y tomo la maleta no sin antes hacerme un moño alto en la cabeza. Llevo el look perfecto de un vagabundo. Salgo de la habitación rodando la maleta a través del pasillo silencioso y en casi penumbra y no puedo evitar sentirme mal por irme sin despedirme de los demás, sin embargo, no creo poder hacerlo, no se merecen escuchar mi drama y las razones por las cuales me voy, por las cuales me echaron, mejor dicho. Cuando paso por la q

