Cuando salgo de mi habitación bastante tiempo después me encuentro a todos reunidos en la sala. Incluso veo a Bridgit acompañada de un apuesto hombre maduro. Ella al verme sonríe, se levanta de su asiento y corre con sus tacones altos hasta llegar a mí. Me funde en un gran abrazo que me sorprende, pero que de inmediato correspondo. —Cuando llegué me dijeron que no estabas, pero parece que estuviste todo este tiempo en tu habitación escondida —comenta al separarse. —De hecho, no estaba y siento no haber bajado antes, pero cuando volví subí de inmediato a desempacar —miento en respuesta. Claramente ella no se lo cree, sin embargo, aprecio que no haya dicho nada. Prefiero que crean que soy mala mintiendo a que sepan la verdad. Estaba acabada, en cuanto sentí que Damián abandonó la habita

