V.

1456 Words

Pasaron cuatro meses desde aquella noche en el hotel de Córdoba, y Darío aún vivía como un condenado sufriendo en silencio la culpa de su pecado. Con Rebeca se habían acostumbrado a esa nueva faceta de sano distanciamiento. En un silencio cómplice acordaron no hablar nada sobre el tema. Rebeca parecía amarlo más así, como si su amor se potenciara con la distancia de sus cuerpos. Entonces Darío resolvió dejar que todo siguiera su curso. Se contentaba con las manifestaciones de cariño que su hijo le regalaba y de uno que otro gesto de agrado de parte de su esposa. Fue una noche de junio cuando una llamada inesperada puso de cabeza sus piezas sobre el tablero, de nuevo. ― Si ¿diga? ―dijo Darío al teléfono, extrañado por no reconocer el número en el identificador. ― ¿Darío eres tú? ―una vo

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD