28. Ganar-ganar POV Magnus Desde que dejamos el hotel hasta que abordamos el avión, Stella estuvo con cara de enojo. No es un enojo explosivo. Es peor. Es silencioso. Digno. Con la barbilla ligeramente elevada y la mirada clavada en la ventanilla, como si Dubái no hubiera sido más que un mal sueño del que intenta despertar. Sé exactamente qué está recordando. Las marcas. Las huellas que dejé en su piel. Cada vez que cambia de postura en el asiento, su expresión se endurece apenas. Y aunque finjo dormir, con los ojos cerrados y la respiración acompasada, por dentro no puedo evitar sonreír. No me arrepiento. A pesar de no ser una jovencita, Stella es increíblemente inocente. No en el cuerpo… sino en la mente. Su mundo ha sido hospitales, libros, pacientes, diagnósticos. Ha vivido cr

