Capítulo 6: Apoyo

2975 Words
Monique Cuando salgo del pasillo, doy vuelta inmediatamente en la cocina y en uno de los lockers de los empleados encuentro mi ropa casual que dejé expresamente escondida para después. Hace unos días trabajé en el catering de este lugar, con el objetivo de conocer el lugar y de dejar esto guardado. Me cambio rápidamente ahí mismo y dejo mi vestido en mi mochila, junto con mis zapatos de tacón, me coloco una gorra y escondo mi largo cabello y así, en jeans y una chaqueta salgo por la puerta principal como si nada. Una más, una empleada, dejé rápidamente el papel de la chica glamorosa. Evidentemente, nadie me reconoció. Camino varias cuadras y tomo un taxi directo a casa, siempre pagando con dinero en efectivo. En mi mano sigo teniendo la tarjeta de Baptiste dice: Baptiste Katz. Artista ¿Artista? ¿Es en serio? Que hace un artista en ese ambiente de millonarios. Siempre imaginé a los artistas como gente bohemia en ambientes relajados, jardines, espacios abiertos, que se yo. La imagen de él no me cuadra con la de un artista. Y sin embargo, era la persona más confiada y amable del lugar, tan increíblemente diferente a la de los políticos, empresarios y millonarios, cuya vidas de los demás no importan nada. Aún no sé por que me ayudó, inclusive después de yo contestarle descaradamente. Me escuchó, me entendió, me apoyó y me ayudó a escapar. Mientras estoy de regreso, solo pienso en cómo su cara se acercó a mí, sus manos en el terciopelo de mi vestido con delicadeza, como tocaba con la punta de los dedos el borde del escote de mi vestido, mi espalda, su aliento cerca de mi a vino, él huele a… algo natural y a la vez, casi mágico. Y su boca… esa boca con esa voz y ese acento. Tiene unos labios gruesos y firmes pero que se ve que darían los besos más tiernos. Basta Monique, concéntrate. Él solo fue algo pasajero, una ayuda, apreciada pero momentánea. Este camino es solitario y debo mantenerme enfocada. Él no es el tipo de ayuda que necesito. Phil es a quién necesito. Y sin embargo era tan diferente al francés, con sus manos intentando tocarme, poseerme… si, con todo y eso. Él tiene recursos, información y alcance que lamentablemente yo no llego. Porque si fuera por mi, sin eso, jamás me asociaría con él. El francés tiene razón, él es un hombre de la peor calaña. Pero que aún y eso, al hablar con él vibraba poder, podía sentirlo, podía saber muy dentro de mí que él podría darme lo que necesito, que me serviría en mi camino de venganza. Lo sabía, como esa voz, más que voz, esa sensación que me dice que estoy por el buen camino. Siempre sigo esa señal. Sin ella, estaría perdida. Algunos tienen un amor que les hace levantarse cada día, quitarse las sábanas y enfrentar al mudo, otros tienen una familia, o un trabajo que aman. Incluso una idea, una meta. A mi lo que me hacía levantar todas las mañanas era la venganza, hacer pagar uno a uno por lo que me hicieron. Despertarme e ir quitando de la pared los próximos pasos, mis targets, las cabezas que para mi tienen que rodar. Los caminos que tienen que dejar de existir. Así que seguiría las señales que guían mi venganza así me llevaran con un tipo como Phil Heller. Le pido al taxi dar un par de vueltas más y meterse en lugares desconocidos y finalmente me deja en casa. Bien, esta noche y este primer paso no fue como esperaba y, a la vez, no fue del todo perdido. Ahora tengo que seguir con mi plan y contar con que logré despertar la curiosidad de Phil para que me contacte, eso es vital. Tendré mi teléfono a mano a todo momento, un mensaje, una llamada de él no puede esperar. Luego de bañarme y volver a ser yo, sin maquillaje y joyas me dispongo a volver a ver mi plan, cuando voy a la sala, alguien me espera. “¿Caro? ¿De verdad? ¿Te has propuesto como meta matarme de un infarto un día de estos?” - pregunto mientras me tomo el pecho, mi corazón sufrió un duro golpe sin duda, de la mano de mi amiga. “Perdón. Estoy aquí desde hace rato pero consideré que mejor te cambiaras y descasaras un rato” - dice la muy mocosa encogiéndose de hombros. Está sentada con la piernas recogidas en el sofá en su acostumbrado look oscuro. Por lo que veo está comiendo una de mis sopas instantáneas, tranquila como si estuviera en el comedor de su casa. Caro es una de las chicas que trabaja con mis amigas Lolo y Rita, en su empresa de comunicaciones. Claro que Caro tiene unas habilidades fuera de lo común, y no del todo ligadas al mundo empresarial y de comunicaciones, diseño y eventos. Nada más lejos de ello. Comenzó siendo una ayudante y pronto mis amigas se dieron cuenta que se habían topado con un diamante mientras buscaban carbón. Caro es una experta en informática y tecnología, y cómo romper cualquier seguridad. Si algo está en internet o en las redes, ella es capaz de encontrarlo. Llámese imágenes, datos, cámaras, informaciones variadas, cuentas bancarias, o hasta un insecto escondido bajo una piedra. Lo hace con una maestría que da miedo, en serio. Todas siempre decimos, mejor tenerla de amiga, porque de enemiga debe ser el infierno mismo. Para remate tenía una personalidad casi indiferente, donde cualquier cosa que sucedía provocaba una mínima o en absoluto reacción en ella. Tenía pulso de acero y no temía meterse donde no debía, sin remordimientos, sin culpa y sin pensarlo dos veces. Supongo que era necesario cuando ibas a hackear algo o meterte en la vida de otra persona, o peor aún cuando buscabas información de la policía. Es más, mientras más peligrosa la búsqueda, la situación… yo estaba convencida de que a ella más le gustaba. Incluso cuando la conocí salía con un policía. El descaro en persona. Con semejantes habilidades siempre era muy solicitada, las chicas le pedían datos de clientes, de posibles ofertas, de datos de empresas e inclusive sé que ella fue una de las primeras en investigar al infeliz gusano de mi ex, Felipe. Con toda la razón. Le costó conseguir información de sus andanzas, pero como ya dije a ella nada se le escapa. Lamentablemente Caro parecía tener un pasado gris, sus habilidades y su gusto por lo ilegal venían desde hace años, y no por placer, sino por necesidad. Venía de una familia de acogida donde la maltrataban y su refugio era la red. Pronto aprendió a como falsificar documentos para salir del sistema, desafortunadamente, no sin consecuencias. Se pasó la vida huyendo, hasta que llegó a nosotras. “No me lo tomes a mal, amo verte Carito pero… ¿No deberías estar escondida en la casa de Richard, el esposo perfecto de Rita? Por cierto, ¿Ahí no te dejan comida? Juraría que Richard manda delicias solo para ti, en vez de venir siempre a mi casa a atacar mi refrigerador” - pregunto señalando la sopa que ya debe estar por la mitad. Ni siquiera es una buena sopa, simplemente me mantiene funcionando, como cualquier comida, sin ningún placer. Cuando mis amigas empezaron a meter más y más a Caro en sus cosas, también la empezamos a integrar en nuestro grupo. se convirtió en una más. Y ella, que no tenía familia, ni amigos, se dejó estar. Iba a nuestras reuniones, cumpleaños, bodas, todo. La adorábamos. Era un personaje peculiar, pero la primera persona que ofrecía su ayuda, y miren que mi grupo de amigas es el más colaborador del mundo. Por eso cuando Dafne tuvo problemas y cuando quisimos averiguar de Felipe, ella nos ayudó. Lamentablemente de tanto ayudarnos creemos que llamó la atención de quiénes ella venía huyendo. Alguien la encontró, alguno de la familia de acogida. Por primera vez la vimos con miedo. Teníamos que protegerla a toda costa, por nuestra culpa ella no podía sufrir. Formaba parte de nuestra cada vez más grande y hermosa familia. Así que cuando Rita, su jefa, se casó con el espléndido de Richard, este, un millonario, le dió su departamento que tenía la mejor seguridad del mundo. Incluso le armó un cuarto lleno de computadoras, cámaras y pantallas, que para Caro era como estar un niño en una tienda de caramelos gratis sin supervisión. “Sí pero a veces me aburro, y Rita y Richard me tienen como si fuera su hija, siempre revisando si estoy bien. Es decir, me encantaría que fueran mis padres, pero ya estoy bastante grande como para que me estén vigilando. Y si, me deja mucha comida pero siempre tengo la esperanza de encontrar uno de tus platos fantásticos. Aun sueño con esos croissants rellenos de chocolate que preparabas” - dice aún concentrada en su sopa. Es verdad es una chica que debe estar en sus veinte y pocos años, pero tenía apariencia de adolescente, bajita, diminuta y finita, con el cabello muy oscuro, corto, ojos grandes oscuros y piel muy blanca. Siempre estaba con ropa negra, botas como militares, y camisetas con frases o cosas. Hoy tenía una que era de un gato con cola de sirena. “Sabes que yo ya no cocino. ¿Cómo saliste? Pensé que estabas casi vigilada. No sé ni cómo te escapas todo el tiempo” - le digo mientras me siento en el sofá. “Como me escapo de todos los lugares” - dice haciendo señas como si no fuera nada. Y créanme que no es así, es uno de los edificios más seguros de la ciudad y ella sale felizmente como si lo que se lo impidiera fuera una cinta roja que dice “No pasar”. “¿Cómo te fue hoy? Sé que esta noche era tu primer paso. La realidad es que vine a ver como estabas” - me dice viéndome de frente. Yo inclino mi cabeza. “No puedes meterte en esto y lo sabes. Quedamos en que debes estar dejando de investigar cosas que puedan volver a atraer la atención a ti” - le digo y por primera vez deja de concentrarse en la sopa instantánea. “Mujer… ¿Sabes lo que me estás pidiendo? Que deje de lado un buen plan de investigación… en una venganza, una realmente buena y bien planeada nada más y nada menos. ¿Qué crees? ¿Qué soy de hierro? Si esto no me saca de mi casa, de mis temas y me haga exponerme… créeme que nada lo hará” - dice casi regañándome. “Pero Caro…” “Shhh, si no me dejas ayudar, no del todo, si se que hice algo pero me encantaría meterme en más. Al menos cuéntame cómo te fue hoy. Hablar ayuda a pensar mejor. O al menos eso decía mi terapeuta” - dice volviendo a la sopa como si nada, colocando las botas sobre la mesa. Yo suspiro y cuento todo lo que pasó, de Phil, del francés, de seguridad buscándome, todo. Ella me mira pensativa. “Phil te llamará, sin duda. Mañana diría yo” - dice y me mira de reojo. “¿Ya lo investigaste?” - pregunto atónita. Es verdad que ella sabe de mi plan, pero no deja de asombrarme su capacidad de anteponerse a los hechos. Con una velocidad inaudita. “En mi camino aquí, si” - dice encogiéndose de hombros nuevamente. Esta mujer es el terror - “Estuvo haciendo algunas búsquedas para averiguar quién eres. Vi que le diste tu nombre. Una jugada arriesgada” “Tenía que hacer que confiara en mí. Además… la idea es que trabajemos juntos. Algún día tendrá que saber mi historia, de la pérdida de mis restaurantes, todo. Solo que no todavía. Aún no sé si confiar en él” “Bien, bueno… ya envió a uno de sus investigadores a buscar información de las negociaciones que hubo en Dubái. Lo mandaste directo a Warleggan… excelente jugada” “Espero que haya enviado al investigador correcto” “Si, envió al bajito con cara de amargado, el que si investiga bien, no a los demás que solo lo que hacen es googlear” - dice ella con expresión de vergüenza ajena - “Lo que no previmos fue el francés” “Nadie lo imaginó, créeme… menos yo” - digo cruzando los brazos. Algo sobre él me hace molestar… creo que la forma en que hace que se bajen mis defensas. “Veo que dejó un efecto en ti… umm es guapo” - dice ella y cuando volteo ya tiene su celular en la mano, siempre lo tiene ahí mismo en caso de investigar algo, en este caso Baptiste Katz - “Un artista, parece ser uno bueno. Y por lo que me contaste, creo que tu dejaste una buena impresión en él” “Juro que no sé qué hacer con él” “Quizás deberías aceptar su propuesta, al menos ver lo que dice… podría ser de ayuda. Sé que tu quieres seguir haciendo lo tuyo, lavar pisos, lavar platos en restaurantes, como si fuera un castigo… pero si él te propone algo, un trabajo o un negocio, que te de más tiempo para ver tu plan ¿No crees que sería mejor?” - sus palabras me afectan. Si, a veces creo que me auto castigo, por no ver lo que sucedía antes de que fuera demasiado tarde. Por no dejar a Felipe antes. Por ser la antigua estúpida Monique. Yo cambié tanto, perdí tanto. Ni siquiera puedo volver a cocinar, hace años que no lo hago. “¿Cómo sabes que me va a proponer algo que me dé tiempo? ¿Qué deje de mis trabajos?” - pregunto aturdida. Esta chica a veces dice unas cosas, pero suelen ser verdad. “Pues porque como dije, debe haberse quedado prendido contigo… es decir, te ayudó ¿No? Puede ser que quiera realmente ayudarte, o es un millonario aburrido que quiere tener un poco de emoción en su vida o… quiere meterse en ese lindo vestido n***o que tenías” - me dice y de un solo movimiento le lanzo uno de los cojines del sofá y ella se ríe descaradamente. “Sea lo que sea… para que un buen plan se lleve a cabo, deberías ir a ver que te dice. Estar abierta. También podrías preguntarle a Greta, al parecer él la conoce, podría contarte de él” - dice finalizando. “Está bien lo pensaré” - digo y después de un silencio, sin verla le pregunto - “¿Cómo están las chicas?” - su voz cambia, es ahora un poco más feliz, más llena de una emoción agradable. Realmente las quiere, tanto como yo. “Las chicas y sus chicos están bien. Todos felices como lombrices, sus negocios van viento en popa. Adam tendrá un concierto próximamente y ya agotó entradas. Richard y Rita planean un cuarto viaje a Italia en lo que va de año. Dafne y Stefan están trabajando como locos, van a abrir una biblioteca pública y planean sacar unas nuevas becas. El bebé Gustav está más hermoso que nunca, y eso que no me gustan los niños” - dice contenta y complementa seguidamente. “Todos te extrañan horrores. Absolutamente todos” - dice y yo suspiro. Y yo a ellos pienso “Yo… no los quiero alejar es solo que…” “Todos te entienden. Quieren darte espacio para hacer lo que tienes que hacer” - dice y asiento. No la quiero ver porque no quiero que me vea como tengo los ojos vidriosos. “Bien, ¿Cuál es el próximo paso además de esperar por Heller y hablar con el francés?”- pregunta. “Dos cosas más, una es ir con uno de nuestros objetivos pequeños… el periodista que armó una gran publicidad y publicó que las inversiones de Warleggan era lo mejor del mundo” “Uyyyy ese me gusta… ¿Ese es el del plan de amor a distancia?” - Yo asiento, ella se acerca a mi - “Te lo suplico no me dejes fuera de esto” - dice casi rogando. “Lo voy a pensar. Lo siguiente es que aun necesito las pruebas de las investigaciones que se hicieron para determinar que esos terrenos donde se pretendía invertir no eran seguros” - le digo. Es poco probable que muchas personas invirtieran en un puerto que se sabía que iba a caerse en poco tiempo, como efectivamente sucedió. Warleggan y Robson deben haberlo sabido e investigarlo. Solo que escondieron esas pruebas. “Si, me habías pedido que confirmara y en efecto, dos geólogos lo habían revisado y dado ese diagnóstico. Sin embargo el informe original estaba en un depósito, lo había encontrado, tenía eso para decirte… Pero hay un problema. El depósito fue destruido, al parecer explotó porque se guardaban fuegos artificiales y fue un accidente” - me dice, remarcando la palabra “accidente”. No puede ser, era una de mis mejores pruebas contra ellos. Vender un proyecto que no era viable. No lo puedo creer. “¿Tenemos alguna imagen o algo que nos pueda ayudar para confirmar que fueron ellos mismos?” - pregunto derrotada. Caro me enseña una foto de alguna cámara de seguridad, solo se ve un señor calvo con una cicatriz en la frente. Está vestido de oscuro y se ve mayor. No sé quien es, jamás lo había visto. Aparece viendo a la cámara antes de desconectarla, con lentes oscuros y un cigarro en su boca.
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