Capítulo 5: Salvada

3238 Words
Baptiste Estaba empezando a reconsiderar que quizás esta chica es realmente más peligrosa de lo que pensaba. En cuanto me dejó en ese pequeño cuarto por un segundo me quedé simplemente recordando su aroma y con la satisfacción de que me debía un baile. Volvería a estar cerca de ella y me aseguraría de tener su nombre, si además me iba con su número de teléfono sería una gran gran noche. Cuando la busqué con la mirada por todos los salones, al rato la divisé hablando con uno de los organizadores, parado en una esquina, casi a las sombras para que nadie me moleste. De repente la veo luego con… ¿La alcaldesa de la ciudad? Parece toda una actriz, cambiando de semblante a cada momento. Incluso se mezclaba con las personas, tomaba una copa de vino, sonreía y hablaba con alguna persona al azar, para luego pasar casi desapercibida como si nada ¿Cómo lo hace? Escapa a mi comprensión. Yo solo tenía que fijar mis ojos en ese vestido de terciopelo y en sus curvas, su figura moviéndose casi como el humo entre las personas. Esperaba que no me encontrara observándola como un pervertido, pero al poco tiempo me di cuenta de que ella estaba demasiado concentrada en un grupo de hombres, de tal forma que estoy seguro de que se había olvidado muy rápido de mi. Su mirada parecía de un cazador, no de esos rápidos sino que esperan que su presa caiga, se enrede y se duerma para proceder a hacer lo que quiera con ella. Como una araña. ¿A quién persigue? ¿Cuál es su objetivo? Cuando la encontré me dio la sensación de que estaba interrumpiendo algo. Si, ella venía con una agenda planeada y yo me le puse en el medio como un estorbo. ¿Qué querrá? ¿Para qué vino aquí con una invitación que no le corresponde?. Cuando de repente un movimiento súbito de ella me sacó de mis pensamientos. Su cabello oscuro brillaba cuando la vi que se puso en movimiento. Ella se acercaba a uno de los balcones, quedándose en el umbral con una pose recta y atractiva y en poco tiempo ya había entrado. No sé ni por qué hacía esto, no sé si era por curiosidad pero algo me parecía que no estaba bien. Ella me llama de alguna manera, no lo puedo explicar. No soy el tipo de hombres que se mete en asuntos que no son míos, mi teoría es “vive y deja vivir” pero sin embargo aquí estaba, buscando una ventana cercana que me dejara ver lo que sucedía en ese balcón. Entrar ahí de la nada no parecía prudente. Y eso que no soy el tipo más prudente del mundo. La noche es particularmente oscura pero la luna me ayuda a ver y cuando diviso bien quién está en el balcón con ella ... .Por dios… no puede ser. Realmente…. ¿Ella lo está buscando? ¿De verdad? Phil Heller. Dios espero que no. Y por más que me lo negaba ahí estaba ella, como una sombra, él acercándose a ella. Podía ver su sonrisa de satisfacción, una mujer hermosa se le acercaba, podía también notar como sus ojos brillaban observándola, cada parte de su cuerpo y me sorprendió notar cuánto me molestaba. Phil Heller. Tuve la poca fortuna de que él fuera uno de mis clientes, una sola vez. Es el hombre más desgraciado que conocí en mi vida. No tiene escrúpulos, ni vergüenza. Sé que es un mujeriego total y que le gusta tener a las mujeres en sus manos, como pequeños títeres a su voluntad. En general le gusta tener a todo el mundo en sus manos. Se cree el dueño del universo. Y aquí estaba ella, esta pequeña mujer que me intrigaba, que me hacía perder mi norte con solo conocerla, verla por unos minutos, acercándose a él por propia voluntad, colocándose en bandeja de plata para él. ¿Qué demonios quiere con él? ¿Será que le interesa su poder? La chica que veo no es una mujer que duda o no sabe qué hacer, al contrario. La veo acariciando el corbatín de él y es obvio que él está más que interesado. ¿Puede ser que ella sea solo una oportunista? No sería la primera que busca un hombre de dinero, alguien que la ayude en la vida, que le dé lo que necesite o más. Dramáticamente veo como le coloca algo en el bolsillo de forma descarada y él no le quita la vista. Ella se ve compuesta pero… nerviosa quizás. Desde aquí veo como un pie tiembla y …. quizás ella no es ni una admiradora, ni quiere irse con él esta noche… quizás ni está interesado en él. Puede ser que eso es lo que yo quiero pensar, claro. Podría ser que ella lo prefiera a él ¿Por qué no? Es un hombre cruel y despiadado, capaz ella no lo sabe. Solo ve a un empresario exitoso. En cambio yo debo ser un don nadie para ella ¡Y yo que me creía muy exitoso! Aquí estoy, persiguiendo a una mujer que no quiere nada conmigo, y que evidentemente quiere de todo con él. El hombre que les acaba de decir que no se entromete en nada, piensa en algo curioso. Tengo que ir allá, intentar escuchar lo que ella dice, de qué hablan. Me muero de curiosidad ¿Quién lo diría? Baptiste escuchando conversaciones privadas, yo como todo hombre que lo tiene todo, por supuesto, quiere lo que no tiene. Rápidamente voy al umbral del balcón y creo que estoy lo suficientemente escondido como para que no me sorprendan aquí. Me preocupa más que me encuentre él. No es que nos llevemos muy bien, no sé si me recordará, pero luego no quise venderle un solo cuadro más. Es del tipo de empresarios que tomaría mi cuadro y lo colocaría en un depósito esperando que valga más. No podría soportar que una de mis creaciones estuviera así… pero menos que menos en sus manos. Ya había cometido el error de venderle una, pero no lo iba a repetir. “¿Y qué pasa si quiero aliarme contigo?” - lo escucho decir. Puedo notar todas sus intenciones con su voz. Ella le responde casi susurrando, está terriblemente cerca de él y temo que de verdad ella quiera algo con él… estar con él. Se me revuelve el estómago. “Podremos ver los próximos pasos, trabajar juntos… yo soy simplemente una colaboradora” - es lo que la escucho decir. ¿Trabajar juntos? ¿Qué quiere ella de él? “¿Y qué sucede si quiero más? Es decir, esta alianza puede ser muy muy productiva, beneficiosa y placentera, si hacemos algo más que vengarnos” - Maldito digo por mis adentros, me asomo un poco más, incluso corriendo el riesgo de que me vean aunque parecen muy concentrados en ellos mismos. La escucho a ella rechazar en voz baja, casi como para que nadie escuche, de forma sutil, pero veo que él le pone una mano encima y siento que empieza a surgir un Baptiste que ve rojo. Yo el hombre más tranquilo del mundo quiero lanzar a este Phil por el balcón ¿Qué me hace esta mujer? ¡Mon Dieu! “¿Por qué? Yo creo que viniste sola, no tienes un anillo de casada ¿Por qué una hermosa mujer como tu no querría estar con un hombre poderoso?- pregunta en voz alta el muy infeliz y lo escucho claramente. Los veo desde atrás e intenta colocar su mano nuevamente en su cintura, sus dedos largos se asoman apretando su cuerpo y me desespero aún más, principalmente porque ella forcejea y no quiere que él la toque, lo cual me da pie para que yo haga mi aparición. Gracias a Dieu, no podía esperar más, si fuera por mi saltara antes, pero no me quería entrometer. Era obvio que esta preciosa sirena no quería las atenciones de este psicópata. Él quería sobrepasarse con ella, no si yo puedo evitarlo “¡Mon coeur! Te estaba buscando ¿Dónde te habías metido?” - aparezco en el balcón y ellos se separan en cuestión de segundos y es como si nada hubiese pasado. Él tiene cara de sorpresa y con apariencia molesta y cuando ella voltea a verme un poco de alivio veo en su rostro. “Cherie” - me dice cariño en francés con un acento adorable. Wao wao waooo está llena de sorpresas. Sonríe y por un segundo creo que se alegra de verme. Me acerco a ella de la forma más natural del mundo y coloco una mano en su brazo. Siento su delicada piel bajo mis dedos, su piel erizada y me atrevo a acercarla a mi y ella se deja. Disfruto lo más que puedo de esta loca pantomima. “¿Baptiste? Si mal no recuerdo” - dice Phil viéndome de arriba a abajo de forma despectiva. Para hombres como él, todos poderosos, yo un simple pintor, solo soy un mero trabajador que hace cosas bonitas que ridículamente la gente paga mucho por ellas, y que para él funciona como una estúpida inversión. Yo sonrió con naturalidad, contento de tenerla en mi brazo. Con mi otra mano busco su mano y entrelazo mis dedos con los de ella. Un claro gesto de intimidad y pertenencia. Ya yo quisiera… “Phil, veo que ya conociste a mi petite amie, mi novia” - le digo y él levanta una ceja, de reojo veo como el pecho de ella se acelera, subiendo y bajando de forma rítmica y hermosa en su vestido. Ese vestido va a ser mi muerte. “¿Tu novia? Ummm… no lo sabía. Juraría que la señorita vino sola” - dice dando un paso para atrás. Su voz dice que duda de mi, pero ese paso para atrás significa que se aleja del juego. Veo detrás de él un tabaco aún humeando y el olor es realmente desagradable. Que vicio tan horrible. “Ahhh, hace poco que estamos juntos. Es algo reciente, pero estamos muy enamorados” - digo y acaricio su mano entre la mía, sus dedos responden sin dudar - “¿Verdad mon coeur?” - le pregunto y siento su cabeza recostarse de mi hombro. Suspiro de sentirla más cerca, acaricio su mano donde debe estar el tatuaje de mariposa. “De hecho quería que hablaras con alguien. Quería presentarte…” - digo luego de unos segundos incómodos. Phil no nos quita la mirada de encima, y aun cuando ella está cerca de mi, yo tomando su mano, acariciándosela, ella lo mira a él. Sin más me alejo hacia la entrada y de reojo veo que ella le hace una seña a él, es un extraño intercambio pero no digo nada. Tampoco hablamos en el camino hasta que la llevo a uno de los salones. Ella se frena un poco cuando llegamos a donde la traje. Varias parejas bailan tomadas de la mano, abrazadas, en círculos. “Me prometiste un baile… además aquí nadie nos va a interrumpir. Podemos hablar tranquilos” - le digo y puedo ver como ella voltea los ojos, y pareciera que quiere escapar pero finalmente parece ceder. La acerco a la pista y coloco mi mano en el medio de su espalda, tomo su mano entre mi otra mano y empezamos a bailar. Magnifique. La música es lenta y yo no sé ni que suena, estoy totalmente perdido en esos ojos café. Ella esquiva mi mirada varias veces, pero yo ni me inmuto, estoy más que feliz de tenerla cerca, tocarla, ver sus facciones en todas las perspectivas posibles. “Gracias” - comenta ella de repente dando un resoplido. “De nada” - musito yo con una sonrisa. ¿Cómo se verá ella sonriendo? Parece que eso es misión imposible. Pero seguiré intentando, oh claro que si. Mi mano sube un poco hacia donde el escote de su espalda comienza y la punta de mis dedos rozan la piel de su espalda. Simplemente bailamos la música lenta y yo la observo, en un momento ella me mira. Me encanta cuando ella me mira, mucho más de lo que estoy dispuesto a admitir. “Supongo que no me vas a contar que hacías con el abusador de Phil Heller” - digo inclinando mi cabeza para verla mejor. Ella esquiva mi mirada. Siento su mano en mi hombro moverse con nerviosismo. “Supones bien” - dice como si nada. “Imagino que sabes que él no es el mejor tipo para negociar o trabajar” - digo y ella me mira rápidamente. “¿Escuchaste nuestra conversación?” “No toda… solo la parte en que querías trabajar con él y obviamente cuando intentó sobrepasarse contigo, aun cuando repetidas veces le dijiste que no querías nada personal con eso y luchabas por quitarse sus manos de encima” - le digo, por primera vez muy serio. Me molesta terriblemente los hombres abusadores, especialmente con las mujeres. Ella suspira como cansada y mueve su cabeza, es evidente que no sabía cómo controlarlo. Los mechones de su cabello que caen en su espalda rozan mi mano, suaves como plumas. Estoy tentado a tomar uno entre mis dedos. Aún no dice nada. Yo solo quiero ayudarla. ¿Por qué busca trabajar con él? “Si necesitas trabajo o algo… yo podría ayudarte” - le digo y ella me mira totalmente inexpresiva. “No necesito tu ayuda, gracias” - espeta fríamente. “¿Pero un hombre como él si te puede ayudar? ¿Sabes cómo es él? ¡Ya lo viste! Es capaz de destruir a quien pueda, es déspota, no tiene límites ni miramientos, ni decencia” - le digo suena a regaño pero realmente no es así. Solo quiero lo mejor para ella ¿Por qué? No la conozco, pero la idea de que sufra algún daño me rompe el corazón - “¿Qué puede querer una mujer como tu con él?” “No es tu problema créeme” “Yo puedo ayudarte, si estás en problema podemos solucionarlo… no sé qué sucede contigo, solo sé que puedo… si me permites…” “No soy una damisela en apuros. Los hombres siempre quieren ayudar hacerse los salvadores. No hay nada de lo que tengas que salvarme. Gracias por ayudarme pero realmente no lo necesito…” - dice molesta y me suelta. Está realmente enfadada y noto que hay un tema delicado. Me suelta y se aleja de mí, está por irse pero yo no le suelto la mano. “Lo siento… no quise dar a entender que tuvieras algo que necesite solución o que fueras una damisela en apuros. No quise ofenderte. Por favor, solo baila conmigo. Prometo no hacer más preguntas tontas” - le digo con una sonrisa triste. Ella parece creerme porque lentamente vuelve a mis brazos. No me había dado cuenta lo vacíos que se sentían mis brazos sin ella. Su calidez me rodea de una forma inexplicable. Por unos breves y deliciosos minutos bailamos, simplemente nuestros cuerpos cerca, mis manos en su piel y soy… feliz. Como si hubiese encontrado lo que estaba buscando. Tengo que asegurarme de saber quién es ella, contactarla, tenerla cerca. “¿Cual es tu nombre mon coeur?” - pregunto y ella se queda pensando, viéndome como decidiendo entre decirlo o no. Lo sé, otra pregunta tonta. Cuando de repente escuchamos un pequeño alboroto. El organizador del evento está haciendo algunas preguntas a las personas, y escuchamos que buscan a una chica de cabello castaño en un vestido n***o. Al parecer actuaba de forma sospechosa y se hacía pasar por asistente de la alcaldesa. Veo a la preciosa sirena entre mis brazos entrar en pánico. Me suelta, pero yo coloco mi mano en su cintura y la llevó a una esquina. “Revisen con cuidado en todos lados. Seguramente intentará salir por la entrada principal, coloquen vigilancia con cuidado pero sin asustar a nadie” - escucho a uno de los de seguridad pasar. De repente vemos que se acercan más y más. Y nos tienen casi acorralados. Entre la multitud no la ven, hay muchas mujeres con esa descripción, pero el organizador del evento la vio de cerca cuando ella habló con él, es cuestión de pocos segundos, inevitablemente la verán. Tres segundos. Ella voltea para todos lados para donde huir pero yo la sostengo, me ve con cara de pánico. Le niego con la cabeza y ella entiende que no tiene escapatoria. Dos segundos. Siento los pasos de los hombres atrás. Me coloco justo frente a ella cubriéndose con mi cuerpo. Tomo su cabello con una mano, con la otra tomo su cara. Un segundo. Acerco mi rostro al de ella y rozó su nariz con la mía. Nuestros labios se juntan brevemente. Su labio inferior tiembla y mi cuerpo la tapa de la vista de cualquiera, su espalda pegando la pared. Ella me mira a los ojos mientras yo la abrazo. “Veamos por la entrada principal y la trasera, quizás ya salió” - escucho una voz decir. Mis labios rozan los de ella con suavidad, me debato entre besarla de verdad, realmente muero por besarla. Su aliento es suave, su nariz pequeña, sus ojos grandes y hermosos. Mi mano aprovecha de acariciar su mejilla. Ella no ve que sucede pero cuando pasa un poco el alboroto cierra los ojos con alivio. Mi mano baja de su cara a su hombro. Entiende claramente que la he salvado. “Yo…” - ella me mira con desesperación y parece que se disculpara. “Ven… hay otra salida” - le digo y la jalo de la mano hacia uno de los pasillos. Ella me sigue sin oponerse, sin resistirse. Cuando llegamos me asomo para cerciorarme que nadie nos siguió. “Por aquí se sale…” - empiezo a decir pero ella asiente. “A la cocina” - así que conocía sus vías de escape, no me extraña. Antes de irse nos quedamos mirando, mi corazón acelerado lucha por no perderla, pero es evidente que ella se tiene que ir. “Nadie te va a encontrar… ¿Vas a estar bien?” - le pregunto y rezo para que realmente esté bien. Ella me mira y asiente, camina al pasillo que señalé. “¡Mon coeur!” - le grito. Por dios no quiero que se vaya, pero tiene que hacerlo. Ella se detiene y yo camino hacia estar cerca de ella. Saco de mi bolsillo una de mis tarjetas y se la doy en la mano. Cuando la toma no puedo evitar llevarme el dorso de su mano a mis labios, plantando un suave beso “Sin duda eres una mujer enigmática y no requieres ayuda pero… te propongo un trato. Si estas interesada… llámame o búscame” - le digo y ella asiente. La veo irse por el pasillo hasta que la oscuridad engulle su hermosa figura. Me doy cuenta que no sé su nombre, ni dónde vive, ni qué hace. No tengo forma de contactarla, solo esperar a que ella me contacte, lo cual es poco probable, porque huye de aquí y yo no la atraigo. Mon coeur.
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