Capítulo 12: Primer golpe

2505 Words
Monique Sentía tantas emociones que me era imposible casi identificarlas. Había sin duda temor, sorpresa, duda, placer y… euforia, completa euforia. Besar a Baptiste se sentía como ganar un premio que estabas esperando y que no podías creer que tenías posibilidades. Como probar el mejor postre del mundo, como reencontrarte con alguien amado después de años sin verlo, como escuchar tu nueva canción favorita por primera vez. Como yo me imaginé que sería el primer momento que pisara las calles de París. Quería llorar, saltar, salir corriendo… pero sin duda alguna, prevalecían mis ganas de besarlo más y más. Quería que el mundo se parara o mejor, que siguiera su curso, a mí no me podía importar en lo más mínimo. Podía caerse el cielo, llorar todas las personas, perderse la esperanza, el amor, las nubes, desangrase las flores, eliminarse el arte, el chocolate y los sueños… yo seguiría aquí besando y acariciando a este hermoso francés. Había terminado esta velada de la mejor manera, conociendo a un excelente chef, luego en una parte de la cocina probando ingredientes deliciosos. Mi corazón se arrugaba de dolor y a la vez… se hinchaba de placer porque este era mi lugar. Lo había sido desde que era una niña, y los olores a harina, vainilla, mantequilla y chocolate me susurraban “será tu lugar de nuevo”. Mi lugar…¿Tendré siquiera un lugar cuando todo esto pase? Y luego entre juegos, risas y tonterías. Así habíamos quedado, él sin su chaqueta, yo olvidándome de todo y nuestras manos reconociéndonos el uno al otro, besándonos sin ninguna vergüenza. Él era cuidadoso, intenso y apasionado en su beso, todo a la vez, sin sobrepasarse. Una parte de le agradecía y otra parte de mí quería que lo hiciera… por la diosa quería que esto se nos fuera de las manos. Pero él como un caballero me sujetaba de la cintura, paseaba por mi espalda, hundía sus manos en mi cabello, y acariciaba mi cuello con la punta de sus dedos, haciéndome enloquecer a cada segundo. Pero no se crean que eso era algo sutil. Hay hombres que necesitan hacer muchas cosas para que una mujer suspire por él, ir al grano, dársela del superhombre, ponerse en modo alfa. Pero si ustedes conocieran lo que yo poco de Baptiste lo entenderían. Baptiste era un artista, y como yo tenía un ojo más allá…. una sensibilidad casi inherente a lo que hacía y amaba hacer. Él y yo conocíamos que la pizca de una sola cosa podía ser el punto definitivo que hiciera algo peor o mejor. O que un simple cambio en el ambiente podía cambiar todo. Un rayo de luz en sus pinturas, un poco más de calor en mis postres…sutilezas, cosas sencillas, cosas pequeñas que cambiaban todo. Él con esos suaves toques, con sus suspiros y deliciosos sonidos que hacía, como tomaba mis labios, los relamía, los presionaba en los suyos, les daba los más minutos y pequeños mordiscos… me tenía al borde del precipicio. Sus manos eran suaves y a la vez, rugosas, su cabello sedoso en mis manos, cuando mis uñas rozaban la base de su cabeza lo podía sentir desesperarse. Junto a aquel, ya lejano momento en que abrí mi negocio y conocí a una Diosa antigua… este sin duda entraba en uno de los momentos más exquisitos de mi vida. En una cocina de un horrible evento, mi boca aun con el sabor de las fresas, chocolates y cremas… y él. Este francés que insiste en meterse en mi vida, se abre camino a mi corazón de una forma desesperante. Baptiste me está matando suavemente con su dulzura, de la forma más suave posible y él no debe tener idea. Destroza todas las dudas en mí, y temo quedarme sin ninguna que me proteja. Me doy cuenta, terriblemente que inclusive me he olvidado de mi venganza… mi corazón y mi alma se aquietaron en cuanto él entre en escena. ¿Y quién soy yo sin mi venganza? ¿Qué será de mí después de un año trabajando arduamente para lograr esto? Limpiando pisos, aprendiendo a defenderme, dejando de dormir para buscar información, colándome en eventos en restaurantes, haciendo cualquier trabajo con tal de sacar algún hecho importante, alguna clave que me sirva, juntándome con alguien como Phil Heller para lograr lo que quiero: destruir a uno y cada uno de ellos. Esto no puede quedar impune. Siento que tengo una eternidad besándolo, deslizando mis labios por su deliciosa boca, que ya no imagino dejar de tocarlo, así que con toda la fuerza de voluntad del mundo, me separo de él, cuando lo observo su pecho sube y baja con dificultad, sus mejillas están sonrojadas, sus labios hinchados y tiene los ojos aun cerrados. Yo sin duda debo estar peor, ni siquiera puedo recuperar mi aliento. Cuando por fin abre los ojos y ve mi expresión comienza a excusarse. “No quise… mejor dicho si… Mon dieu quería deseaba besarte desde el primer momento que te vi y solo dios sabe que fue mejor de lo que pensé, pero… no quiero que pienses que me aproveché de ti” - dice y yo lo observo sin saber qué decirle. Solo lo miro fijamente aun extrañando sus labios. ¡Por la diosa que mal estoy! “Baptiste yo…” - empiezo a decirle, qe obvio es un error. “Por favor, no me digas que es un error, te lo pido. Yo sé que estás en otras cosas, algún plan que es de suma importancia para ti, no quiero interponerme… pero esto no es un error. No te digo que estés conmigo, solo que no me cierres la puerta de una vez. No volverá a pasar si así lo deseas, pero no me digas que no de antemano… solo vamos a ver como suceden las cosas en el futuro… mon coeur” - dice acariciando mi mejilla y yo me inclino a su toque. ¿Cómo demonios sabía que yo iba a decir eso? Tenía las palabras en la punta de mi lengua. Lo que dice suena una posibilidad. Quizás… no sé. No puedo pensar. Solo asiento. “Es tarde… es hermoso estar aquí pero…” “Necesitas estar en tu casa, lo entiendo” - dice él y coloca mi mano en su brazo, tomamos su auto y él me lleva hasta donde le indico. Cuando me abre la puerta del auto como un caballero, me da un beso en la mano que me hace transpirar, solo sus labios en mi piel parece hacerme olvidar todo de nuevo. “Merci pour cette merveilleuse soirée belle dame” - (Gracias por esta maravillosa noche bella dama) me dice y si el beso en la mano me desarmó escucharlo hablar en francés incendió los pedazos desarmados. “Merci Monsieur” - (Gracias, señor) - le contesto y él sonríe complacido. “¿Alguna vez me contarás él por qué hablas francés tan perfectamente?” - me pregunta aún con una sonrisa que le llega de oreja a oreja. “Prometo que alguna vez lo contaré señor francés” - digo y me despido de él. Baptiste se queda en la acera, parado cerca de su auto, la puerta del puesto de pasajero aun abierta mientras me mira alejarme. Cuando entro en mi auto luego de caminar un par de cuadras, veo en mi celular unas cinco llamadas perdidas de Caro y varios mensajes ¡Demonios! ¡Hoy era la estocada final al cerdo de James Gratham!… aunque pensándolo bien los cerdos son unos animalitos bonitos, debería dejar de compararlos con este enfermo. Se me pasó el tiempo, me dejé entretener como una tonta, bajé mis defensas, pienso, mientras voy lo más rápido que puedo a casa y como es tarde las calles están vacías. En minutos estoy en el departamento de Caro donde nos íbamos a ver. Cuando entro al departamento ella me escucha y grita. “¡Por aquí!” - dice y me quito los zapatos de una solo movimiento y corro al estudio. Caro está sentada con las piernas cruzadas bajo de su cuerpo en una gran silla que parece de director de la mafia. Hay dos monitores gigantes mostrando una conversación y uno pequeño con una cámara. “¡Pensé que no vendrías! ¿Todo bien?” - dice preocupada. “Si si todo perfecto… es solo que me distraje” - digo a modo de disculpa. “¿En qué andamos?” - pregunto. “Fase cuatro ya… el muy asqueroso pidió un video de ella y mi amiga modelo me ayudó. Cayó totalmente redondo” - dice con una sonrisa maliciosa. Por un rato tenemos que ver las asquerosidades que escribe este tipo, jamás dice su nombre verdadero ni su profesión, y cuando decimos que la supuesta chica con la que está escribiéndose tiene diecisiete años, tampoco dice nada ni se echa para atrás… todo lo contrario. JamesG: ahí te envié el dinero preciosa para que envíes por correo todas tus cosas… espero que cuando vengas me lo pagues como se debe… Princesa2002: jijijij claro que si gracias baby! “¿Cinco mil dólares? No está nada mal creo yo” - dice Caro satisfecha viendo la transferencia que se supone es para que la susodicha chica mande sus pertenencias así como su pasaje a Estados Unidos. Estamos ya en la penúltima fase de la ruina de este tipo. “¿Cinco mil? No no no no querida mira bien… hay un cero después” - le digo y sus ojos se abren tanto que parece que se le van a salir. “¿Cincuenta mil?” “Sip. Directo a nuestra cuenta de “Ayuda a las pobres víctimas de los fraudes de monstruos de esta ciudad”. Estoy segura de que Dafne debe tener alguna idea de como podemos hacer para repartirlo equitativamente o al menos a quienes más lo necesitan. Con el centro de becas que abrieron ella y su esposo creo que se puede hacer mucho” - digo yo contenta. “Quizás como una donación anónima” - señala Caro. “Si… me gusta me gusta. Ahora bien, en los próximos días vemos como reacciona este tonto al ver que la mujer desapareció, llame a la empresa de entrega de correo, aerolíneas, y todo cuando vea que no existe ese envío de correo ni ese vuelo, ni la chica en cuestión. Pensaba hacerlo sola, pero no te quiero privar de ese placer” “Tan generosa” - me responde Caro con deleite. “Y luego yo enviaré las pruebas para que se divulguen” “¡Magnifique!” - dice contenta. Yo de repente me pongo tensa. “¿Qué dijiste?” - digo sobresaltada. “Magnifique… magnífico en francés… y por tu expresión algo me dice que estuviste haciendo cositas… con el lindo francés ¿no es así?” - dice moviendo sus cejas arriba y abajo y su dedo indice en circulos señalándome “No no no es lo que crees…” “Cuando la gente dice eso, generalmente es lo que el otro cree…. pero tranquila, aprovecha de ese hombre, tómatelo como una cortas vacaciones de tu venganza” - dice riéndose de su propio chiste. ¿Por la Diosa realmente habré caído tan mal? En mi mente debe haber un cartel sobre mi que dice “Ella se besó con Baptiste Katz” y mi boca aún lo siente, sus labios, mis cabellos sus manos, mi corazón en suyo latiendo muy cerca. A veces Caro es muy molesta. Los siguientes días le dejo un mensaje a Baptiste en su estudio diciendo que no puedo verlo. Tengo terror. Ahora lejos de su influjo pienso que no es ninguna buena idea relacionarme con él, de ningún modo. No puedo perder mi foco, las emociones me hacen perder el foco. Con verlo ya pocas veces él se ha convertido en mi talón de Aquiles y yo no tenía ninguno, solo mis amigas. Lo peor es que, aunque ya no lo veo, él sigue presente en mí. No puedo dejar de pensar en sus besos. Jamás nadie me había besado así, y cuando digo nadie es el infeliz de Felipe. Solo lo había besado a él… y ahora… ahora solo quería besar a Baptiste, era como si no hubiese besado nunca a nadie desde que lo besé a él… a esos labios carnosos y deliciosos. Le digo que no tiene por qué pagarme estos días, que volveremos a sus sesiones, pero que no me debe nada. Lo necesito aún para que sea mi novio falso pero no ahora. Necesito poner espacio entre nosotros. Por supuesto, el dinero sigue llegando, Zoe me llamo diciendo que tenía algo para mí y me dejó el pago de estos días. No me dejó ni rechazarlo. Finalmente, un día Caro y yo nos sentamos a ver las cámaras que plantó en el correo y en el aeropuerto y vemos a James discutir con los trabajadores que casi lo echan del lugar, tratándolo de loco mientras él decía que era una celebridad del periodismo ¿Cuán creído puede ser este imbécil? Nadie entendía lo que él decía y era obvio de que todos se daban cuenta de que él había sido embaucado ¿Te suena James? ¿Cómo tú embaucaste a mucha gente con tus noticias y publicidad falsa?. Estamos sentadas muertas de la risa, con palomitas de maíz y chocolate caliente. Vemos que nos llegan correos electrónicos a nuestras casillas inventadas haciéndonos preguntas de envíos y de pasajes, cada vez más enfurecidos de parte de él…los cuales no respondemos. Llama al banco para quejarse de que le robaron, pero no tiene solución, ha perdido su dinero porque él lo dio por su propia voluntad… para básicamente comprarse una chica menor de edad. Si este hombre fuera menos desgraciado, hasta me daría lástima. Por momentos Caro y yo reímos, saltamos, disfrutamos nuestra pequeña victoria haciendo bailes al ritmo del rock and roll. En poco tiempo una persona negativa para la sociedad estará siendo señalada y buscada. El dinero que ganó de forma sucia será reinvertido en la gente a la que dañó. La vida no será impune, sino que será un poco más justa. Por unos segundos mi corazón se acelera, se llena de vida y oxígeno, una vida que creía haber perdido. Ese encuentro con la divinidad ella me pidió que luchara por los que no podían luchar. Siento la oscuridad todavía en mí, el trabajo que la diosa me dio, el de luchar por aquellos que han sido perjudicados. Es el primer golpe de muchos, este ha sido satisfactorio, pero no sé como será el resto, aún me espera un largo camino. Este es solo un pasito pequeño para mi venganza pero un gigante para mí. Una vez leí que la venganza es el bocado más dulce, para el paladar, que jamás se ha cocinado en el infierno y estoy cien por ciento totalmente de acuerdo.
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