Un año después. Selva del Congo, África central. Shaitan. -Viajaremos en jeep y después a pie, el lugar donde se encuentran los taladores clandestinos es una zona bastante alejada de la sociedad.- dijo el secretario del presidente. -¡Ivette! – el señor Jones gritaba desde el centro de la pequeña cabaña.- ¡Me quedare aquí y tratare los asuntos con respecto a los hospitales! -¡Esta bien, iré con la guardia! ¡Te veré después! – dijo Ivette. -¡Cuídate mucho! – grito Christian. -¡También tú! Mientras mis hombres subían las maletas y se encargaban de cargar las armas y algunos dardos tranquilizantes por si nos llegamos a cruzar con un animal salvaje, me concentre en mirar a la bella mujer de cabello rojo que sonreía al ver a los niños correr a su alrededor. > -¿Qué le ves? – pregun

