Oh negativo, Jeff

1733 Words
Ella se queda callada mirando el resultado, no puede creerlo, lo sé por su mirada, trata de ver si hay algún error. También quiero pensar que hay un error, no porque quiera ser padre sino porque no me gusta ver a mi bajita pérdida en sus pensamientos pensando en que sus ilusiones se fueron a la mierda. No quiero preguntarle cuánto tiempo lleva queriendo hacerme papá. —Bajita—toco su mano por arriba de la mano—Podemos... Se levanta de la mesa y sale, toda la gente alrededor me mira como si fuera un idiota, mal novio o lo que sea, sonrío falso y llamo al mesero para que me traiga la cuenta. Cuando pago, salgo detrás de ella, está parada junto al auto. —Lo siento—dice nuevamente abrazándome, acaricio su cabello mientras ella empapa mi camiseta. Odio verla llora, estos tres años hice de todo para que nunca volviera a derramar una lágrima.—Mírame. Levanta la mirada, sus ojos están rojos y lleno de lágrimas que caen por sus mejillas rojas—¿Dejaste de tomar las pastillas? —Cuando note el atraso—me dice secando sus lágrimas—¿Por? —Después de que te venga el periodo—le digo pellizcando su mejilla—Que será pronto, tienes los pechos más grandes y te ha salido un grano en la frente—le toco su grano y se queja alejándose de mí—Dejarás de tomar los anticonceptivos. —Jeff...tú—me dice mirándome directo a los ojos, en serio está mirándome directo a ellos.—Lo dejarás y no se discute. —¡Estás loco!—dice riendo y besando mis labios con pasión. Me encanta verla feliz...así eso me convierta en padre. —Espera llegar a la casa ¿sí? —Y ahora eres un idiota—ríe y se cuelga de mi como un monito.—Dame la llave, te llevo de regreso a la academia. Voy a juntarme con los chicos a estudiar. —Bien—me da las llaves del auto y se sube en el asiento del acompañante. Me subo en la parte del conductor y lo enciendo—Si vienes por mí me avisas así no pido un taxi ¿de acuerdo? —Vale. Estaciono el auto frente de la biblioteca, Mara tiene una sonrisa burlona, seguro tiene algún chiste para decirme. Me bajo y camino hacía ellos. —Mami te ha dejado sacar el auto—bromea Mara. ¡Lo sabía! —Eres tan predecible, Mara, pero tengo que contarte algo que te borra esa sonrisa—le digo sentando junto a Byron. Mara pone ambas manos sobre la mesa con el rostro serio—Tu amiga se hizo una prueba de embarazo. Primero me mira sorprendida, luego enojada—No me dijo nada esa perra—se queja golpeando la mesa.—Ha salido negativo y necesito que le levantes el ánimo, no sé, llévala a dar una vuelta, comer algo. Tu sabrás. —¿Ahora? —No, cuando no este triste ¡Claro que ahora Mara! —Te calmas eh, no has podido ser p**i y te enojas conmigo—se cruza de brazos y se acomoda más aún en la silla—¿Podrán solo con el práctico? —No te preocupes, Mara—dice Byron sacando su birome y abriendo el libro. Se pone de pie y agarra su bolso—Jeff, lamento que el resultado haya sido negativo. —No te preocupes, ve con Mía. +++ Son las tres de la madrugada, ella duerme tranquila, yo camino por toda la habitación con el sobre en la mano, sin poder imaginar mi cara si el resultado hubiera dado positivo. Mía, comienza a hablar dormida es señal de que está por despertarse. Me siento en el borde de la cama, después de minutos acaricia lentamente mi espalda, me doy vuelta para verla, se acerca a besar mi boca con delicadeza, profundizo el beso y ella me jala hacía ella agarrando de mi cuello. Besa mi cuello mientras juega con mi cabello, acomodo sus piernas para quedar en medio de ambas. Vuelvo a besar sus labios lentamente mientras ella respira agitadamente esperando el momento en el que mi beso sea más intenso. Me muevo debajo de ella, Mía clava sus uñas en mi espalda desnuda y con sus piernas intenta deshacerse de mi pantalón, cuando lo hace, soy yo quien toma el siguiente paso y le quito su braga. Entro en ella con fuerza, ella se inclina para atrás clavando sus uñas esta vez en mi cuello. Entro y salgo rítmicamente. Dejo pequeñas marcas en su cuello, cuando beso su labio Mía lo muerde con fuerza. Siempre que le dejo marcas, ella me muerde. Ley pareja. Mía toma el mando cuando me gira para subirse, sus movimientos me vuelven cada vez más salvajes, aprieto con fuerza su cadera. Su pijama me estorba la vista, se lo quito para poder ver sus hermoso y perfectos pechos. Sigue moviéndose con rapidez, mi respiración comienza a tornarse pesada y me quedo sin aliento, siento que estoy a punto de acabar. Se me viene el recuerdo de que dejó de tomar las pastillas. Me doy cuenta lo que está tratando de hacer, ella no suele tomar el mando casi nunca, no le gusta estar arriba, tiene miedo de no hacerlo bien (tantos años y aún piensa que lo hace mal) tengo apenas unos segundos para pensar que hacer, si acabar adentro o afuera, solo unos segundos para pensar en la posibilidad de que está noche nos vuelva padres. Y agarrando de su cintura la bajo para acabar afuera. Ella se me queda mirando y luego mira la sábana con la que me limpie. —Lo siento—le digo cuando me da la espalda. —No importa, Jeff—se levanta y va al baño. —¡j***r!—me quejo levantándome para ir a tomar agua. No puedo ser más estúpido, hace horas le había dicho que sí, que no tomé las pastillas que tendríamos hijos y ahora le doy a entender que no quiero tener hijos. No es que no quiera, no tengo noción alguna de lo que quiero en este momento. Tuve dos modelos de padres en mi vida y no quiero ser como ninguno, tengo miedo de ser el peor padre del mundo, tengo miedo de que Mía no me perdone que no pueda ser el padre que ella espera para su hijo. Tengo miedo, por segunda vez en mi vida le tengo miedo, la primera es perder a mi bajita. Mía entra en la cocina, seguro va a tomar agua, pero no lo hace me abraza fuerte y esconde su cabeza. —Perdón—dice besando mi torso desnudo. Acaricio su cabello.—No importa bajita, yo... —Cállate, estoy hablando—asiento callando—Perdón, voy a esperar que estés listo ¿sí? —Sí—beso su frente. —Te amo, Jeff. Asiento con una enorme sonrisa y la abrazo fuerte también. Ella sabe lo mucho que la amo, nunca fue necesario que se lo diga. Sabe que no puedo sentir amor por alguien que no sea ella, sabe que me siento débil y fuerte solo a su lado. +++ Mis clases de hoy recién comienzan a las cuatro, así que tengo tiempo para organizar mi día y almorzar con calma. Llamo a Isaac por celular, desde que terminó con la prima de Mía no sabemos nada de él. —Hola—dice con su voz áspera—¿Jeff? —Sí. —Es raro que me estés llamando, es decir, ¿todo mal con Mía? —¡j***r! ¿no puedo simplemente saber de ti?—Me quejo. Estoy harto de que todos piensen que hay problemas con Mía. —Tú y yo no somos como hermanos Jeff. Es verdad que tenemos diferencia, pero hay amistad creo. —Deja el mariconeo, Titi—imito la voz de Mía y él se ríe del otro lado—¿Almorzamos o no? —Claro. Camino hasta el restaurante cerca de la casa de Isaac, él me espera para entrar. Después de pedir hamburguesas pedimos una cerveza para tomar, hace un montón no como una hamburguesa. Mía prefiere comida 'de verdad'. —Estás más flaco—me dice Isaac—¿La universidad? —Sí—digo tomando un sorbo de cerveza—Y tú cada día más viejo. Se ríe comiendo otro bocado de su hamburguesa—Y esa barba, ¡Isaac aféitate!—digo riéndome de él. Todos saben que Isaac es el mayor de seis amigos. —Hoy lo haré, mañana comienzo a trabajar—dice con un tono autoritario. Como diciendo «Soy mayor, tengo trabajo». Me río de mi pensamiento y luego le hago una broma. —¿Revoleando la cartera?—digo riéndome de él. Isaac pone los ojos en blanco.—La madurez para cuando, Jeff. —Está bien ¿dónde trabajas Isaac?—le pregunto intentando sonar serio. —Solo si no haces bromas al respecto—me rio antes de tiempo y él solo bebe de su cerveza—Con el padre de Justin—mi rostro cambio, es Isaac quien se ríe ahora—Necesita personal y yo un trabajo. Me quedo pensando un minuto en lo que Isaac me dijo 'Necesita personal y yo un trabajo'—Jeff ¿sigues aquí? La verdad que no, no sigo en la conversación, se me acumulan muchos pensamientos entre ellos el hecho de que Mía quiere ser mamá. En que son cuatros años de estar juntos. Que la quiero con todo lo que soy, que a veces no entiendo cómo ella puede estar con alguien como yo. Ella me hace ser mejor todos los días y si no estoy listo para esto, nunca estaré listo para nada. Sé que quiero pasar el resto de mi vida junto ella y sé que ella también quiere lo mismo. —Isaac—digo decidido. Él me mira con los ojos entre cerrados—Quiero casarme con Mía. Él me mira confundido como si no entendiera que tiene que ver una cosa con la otra—Y creo que seremos compañeros de trabajo. Él abre la boca en sorpresa no porque le alegre ser mi compañero, sino que trabajaré para la familia del hombre que está enamorado de mi chica.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD