CAPITULO 9 PARTE I

5000 Words
Habían pasado varias semanas y todo parecía normal, yo empecé a estudiar con un profesor, Eduardo, me enseñaba de todo un poco para estar al día cuando tenga que incorporarme a mi nueva escuela, era muy amable y me contó que dio clases en la universidad de California, pero después se retiró y ahora en su tiempo libre daba clases particulares. Los fines de semana yo seguía quedando con Liam, ya que estaba de vacaciones y ahora tenía todo el tiempo que quería, él era mi único amigo así que cuando tenía tiempo me escapaba para poder estar con él entre semana, a veces íbamos a tomar un refresco o comernos un helado, hablar de nuestros gustos musicales, íbamos al cine y casi siempre estábamos en mi piscina, Liam se convirtió en mi mejor amigo, con él me sentía una chica normal y corriente como las demás chicas, y su seguridad hacía en mí que pudiera con todo y todos. Luan siempre invitaba a cenar a Liam a ella le caía genial, conocía a sus padres y él desde luego era un buen chico, pero al contrario de Luan, Maison no soportaba a Liam, era como si fuera su peor enemigo y no pudiera verlo e incluso le fulminaba con la mirada cada vez que estábamos sentados en la mesa, a veces incluso decía comentarios como “¿este chico no tiene casa?” “¿otra vez se va a quedar a cenar?” “no entiendo por qué sigues quedando con este mocoso” y muchas cosas más. Entiendo que no a todo el mundo le puedes caer bien, pero es el hijo de tu buen amigo y ¿aun así sigues pensando en que es un patán? No entendía por qué Maison se comportaba de esa manera. Una día le pedo la noche anterior a Luan ir a la peluquería, tenía el pelo tan largo que me llegaba por la cintura y como hace tanto calor quisiera cortármelo por encima de los hombros. Me fui hacia el espejo para poder peinarme y desenredar todos los nudos que se me han formado al dormir, esto no volverá a pasar con el pelo corto, no podía decir que mi pelo era feo porque al contrario es precioso, mi pelo es de un color castaño oscuro y el bastante liso aunque a veces se me ondula con el agua. - ¿Estas lista, cielo? –me pregunta Luan desde el otro lado de la puerta. - Si, más que lista –le abro la puerta de mi cuarto emocionada. - Entonces vámonos. Cuando nos montamos en el coche se me olvido coger la cámara de fotos para poder recordar el momento en el que me corte el pelo, entre a casa y alguien me detuvo con su voz ronca, era Maison. - ¿A dónde os vais? –me preguntó mientras estaba parado al lado de la puerta tomándose su café. - A la peluquería ¿Por qué? –estaba ya con media pierna subida en los escalones. - Y ahora que se va a hacer Luan en el pelo, si fue a la peluquería hace una semana. - Pues en realidad no es ella quien se va a hacer algo en el pelo, sino yo, me quiero hacer un cambio de look. - No me digas –me miro con cara de asombro, pero su cara mostraba un poco de molestia. - ¿Pasa algo? –me quede mirando su extraña mirada. - No, es solo que no entiendo por qué quieres cortarte el pelo, si es precioso –me sorprendió que me hiciera un cumplido tan amable sobre mi pelo. - Ya bueno es que me molesta mucho y con este calor no quiero tenerlo tan largo. - Bueno, haz lo que quieras –volvió a ser distante y frío como siempre, no entiendo es como si tuviera que pedirle permiso para cortármelo, me parece absurdo. - Ok –me limité a decir y me subí corriendo a mi cuarto a por la cámara. Cuando volví al coche nos fuimos con algo de prisa para no llegar tarde a la peluquería, ya nos habíamos retrasado suficiente. Y ahí estaba yo sentada en la silla giratoria frente al espejo mientras me decidía que corte quería hacerme, mientras Luan hablaba con una de las peluqueras que se encontraba en la parte de lavado.  ¿Ya has decidido que corte quieres? –me preguntó la peluquera al lado de Luan. - Sí, quiero este –señalando a la modelo de la revista, tenía el pelo corto por encima de los hombros y todo. - Tienes buen gusto, manos a la obra –me colocó una especie de manta para que no me quedaran pelos en la ropa y empezó con el corte, podía ver cómo iba cortando poco a poco el pelo y ver como caía en el suelo. Al ver mi cara de pánico Luan se levantó del sillón en donde estaba leyendo una revista y se acercó a mi lado. - ¿Estás bien, cielo? Te veo algo pálida. - ¿No te parece demasiado corto? - No para nada, te queda espectacular y además todavía no ha terminado –me dice cogiéndome de la mano. - Tienes razón, solo ha sido un momento de incertidumbre –Luan vuelve al sillón y yo sigo esperando a que termine de cortarme el pelo.  Cuando abrí los ojos la peluquera me dijo que me levantara para ir a la zona de lavado y así poder después alisarlo y verme mejor el corte. Cuando volvimos a la parte de secado sentía más aliviada mi cabeza, no se sentía tan cargada con mi gran pelo abundante. Mientras me iba secando el pelo al frente del espejo pude ver a Luan hablando por teléfono y poniendo una expresión de molesta, quería saber que pasaba, pero no podía moverme en ese momento. La peluquera terminó de retocarme el pelo y no podía creer que me quedara tan bien ese corte, se veía sano, liviano y ahora con mucho más movimiento, estaba tan contenta que no podía esperarme a que me viera Liam. Cuando salimos de la peluquería nos dirigimos hacia el coche para volver a casa, Luan no había vuelto a hablar desde hacía un buen rato, así que quise saber qué es lo que le tenía así de preocupada. - ¿Te pasa algo? No has dicho nada desde que salimos de la peluquería –me mira por un momento y vuelve a mirar a la carretera. - Nada que sea importante. - Entiendo –como no quería preguntar de más no seguí con la conversación y me dedique a mirar el paisaje. -Cuando llegamos a casa salimos del coche y entramos, Luan con más prisa de lo normal, ella se adelantó y yo iba pensando en mis cosas hasta que pase por delante de la cocina para buscar un poco de agua y Luan empezó a decirle cosas a Maison. - ¿¡Cuando pensabas decírmelo!? –le dio una bofetada. - ¿De qué c**o estás hablando, Luan? –se levanta de la silla. - ¿Pensabas que no me iba a enterar nunca? ¿Cómo has podido hacerme esto? Yo confiaba en ti y me traicionas de esta manera tan ruin –yo salí de la cocina, pero me quede detrás de la pared escuchando. - ¿Me vas a decir de qué me estás acusando? - ¿Acaso no lo sabes? - Si no me dices que está pasando me marcho de aquí, no pienso seguir discutiendo contigo. - ¿Cuándo pensabas decirme que eres tú el que no puede tener hijos y no yo? ¿Sabes cuánto tiempo he deseado poder tener hijos propios y no poder tenerlos porque pensaba que era yo la culpable?, ¿te has parado a pensar en lo doloroso que ha sido enterarme cuando he recibido los resultados de otra clínica? –se escucha un silencio absoluto, parece ser que Maison se ha quedado rígido. - Creo que estás confundida –oigo un golpe seco. - Eres un miserable, has dejado que pensara todos estos años que era yo la culpable cuando en realidad eras ¡tú! j***r –podía sentir la tensión en el ambiente. - Lo siento Luan –se escuchó otra bofetada. - ¿Lo siento? ¿Es lo único que sabes decir? Jamás te perdonaré lo que me has hecho –salió disparada de la cocina, me miro y se marchó por la puerta, yo me quede sin saber qué hacer, me quede parada y justo salió detrás de Luan. Me quede sola durante varias horas hasta que tocaron a la puerta, era Liam. Cuando abrí la puerta no paraba de sonreír, Liam se había quedado con la boca abierta cuando me vio. - ¡Wau! –soltó nada más verme. - ¿Te gusta? –le digo mientras doy una vuelta entera en el mismo sitio y muevo la melena. - Estas… -le interrumpo. - No te gusta ¿verdad? Es demasiado corto. - No, no al contrario, estás preciosa –me sonrojé con su respuesta. - Entonces ¿nos vamos? Quiero salir de aquí ahora mismo y me gustaría comer algo –no despegaba su mirada de mí. - Si claro, pero ¿no has comido? - En realidad no, Luan y Maison salieron de casa y bueno yo me quede aquí sola. - ¿Dónde se han marchado? Y ¿Por qué no has pedido nada de comer? - Es que no tenía dinero, en realidad sí que lo tengo, pero lo estoy ahorrando. - Está bien ahorradora vamos te invito. Cogí las llaves que me habían dejado y salimos de allí, Liam se había traído su moto así que nos montamos en ella, a Maison no le agradaba que me montara en esa moto que según él era una máquina de matar. Llegamos a la cafetería de siempre y nos sentamos al lado del ventanal, Sherry nos ofreció unas patatas de regalo mientras mirábamos la carta para pedir, Liam se pidió un bocata y yo una hamburguesa, la verdad es que estaba muerta del hambre. - ¿Oye te puedo hacer una pregunta? - Ya la estás haciendo –le miro con cara fulminante. –Era broma, claro que puedes hacerme cualquier pregunta. - Bueno me preguntaba… ¿Tus padres alguna vez han discutido de tal manera que no sabías si lo iban a solucionar? –me mira dudoso - ¿Por qué lo dices? - Es porque hoy Luan y Maison han discutido muy fuerte y no creo que lo vayan a solucionar y me da miedo que se separen y yo me tenga que ir con otra familia porque ellos ya no me quieran. - No digas eso ¿Cómo no te van a querer? Además yo creo que ellos lo solucionaran, llevan muchos años juntos no creo que haya sido para tanto. - Luan le reclamó que fuera él el culpable de no poder tener hijos, al parecer es él el que no puede tener hijos y no Luan, le estuvo haciendo pensar que fue ella la culpable durante todo este tiempo, así que no creo que lo vayan a solucionar –se quedó con los ojos abiertos de par en par. - No me puedo creer lo que me estás contando ¿estás segura de lo que escuchaste? - ¿Me estás llamando mentirosa, Liam? Porque no tiene gracia y no estoy mintiendo. - Eh tranquila –me sujeta a mano. –Yo no he dicho que estés mintiendo, solo digo que a lo mejor has malinterpretado las palabras, vamos que son ellos, Emma. - No estoy muy segura que vaya a ser así, sabes que, no quiero seguir hablando de esto. Terminamos de cenar y volvimos a coger la moto para llevarme a casa, cuando llegamos vi que las luces estaban encendidas. - Bueno, gracias por traerme –le doy el casco. - No hay de que, oye antes no sabía cómo decírtelo pero… - ¿Qué pasa? –me quedo parada a su lado y este se baja de la moto. - Tengo que decirte una cosa, me tengo que marchar antes de tiempo –me quedo callada, me iba a dejar sola lo que resta de verano. - Pero… ¿Por qué? – retrocedí un paso atrás. - Tengo que solucionar algunas cosas en la universidad y mi residencia, pero no me voy hasta dentro de dos días. - ¿¡Dos días!? No me lo puedo creer y ¿Por qué no me lo has dicho antes? –intentó sujetarme la mano, pero yo se la quite. - Sé que tendría que habértelo dicho antes pero… - ¿Pero qué? Sabes que eres mi mejor amigo y ahora me vas a dejar sola –empecé a llorar. – Y no te voy a poder ver hasta las vacaciones de navidad o algún fin de semana que otro. - Lo sé de verdad que lo siento, me gustaría quedarme, pero esto es importante, te prometo que vendré antes de que comiencen las clases ¿de acuerdo? - Está bien, me lo has prometido ya no puedes negarte –me seco las lágrimas. - Anda ven aquí –me acercó a él. – mírame a los ojos, te lo he prometido –sin darme cuenta nuestros labios se habían unido, eran suaves y podía sentir un cosquilleo, era la primera vez que nos dábamos un beso y de verdad jamás pensé que mi primer beso se sintiera tan bien. - Llevaba tanto tiempo esperando esto –me dice mientras me acaricia la mejilla con su mano. - Yo también esperaba que me lo dieras algún día –no me corte nada en decirlo. - Ay pequeña Emma, que voy a hacer contigo –empezamos a reírnos. - Creo que es hora de que entres en casa, mañana vendré y me despediré. - Si… creo que será mejor que entre ya es tarde y no quiero tener problemas con ellos –me despido de él y entro por la puerta. Cuando entré por la puerta no escuche a nadie y tampoco vi a nadie, aunque las luces estuvieran encendidas no sabía en donde estaban. Me subí a mi cuarto y fui directamente hacia el baño para ducharme, no paraba de pensar en el beso con Liam y sobre lo bien que besaba, cuando Salí del baño volví a mi habitación para ponerme el pijama y recogerme el pelo. Alguien toca a mi puerta. - ¿Quién es? Digo al otro lado de la puerta. - Soy yo, Luan ¿puedo pasar? - Si pasa –mientras iba entrando podía ver como sus ojos estaban rojos e hinchados, al parecer había estado llorando todo el día. - Solo quería venir para decirte que mañana me marcho unos días a casa de mis padres, ahora Maison y yo no estamos pasando por un buen momento, pero espero que cuando vuelva se solucione todo –ya está sabía que esto no se iba a solucionar y me iban a llevar a otro lugar. – Pero tranquila te prometo que todo va a estar bien. - Hoy ha habido muchas promesas, no quiero escuchar más, espero que te vaya bien en el viaje –me metí en la cama y le di la espalda, no quería saber nada al respecto. - Está bien, adiós cielo –oí el cerrar de la puerta. Tenía tantas cosas en la cabeza que no pude dormir esa noche, Liam se marcha y ahora Luan, empiezo a pensar que mi don es alejar a las personas de mi lado. En los días siguientes Liam ya se había marchado y Luan me llamaba de vez en cuando, antes de marcharse me dejo un sobre con una carta, era dinero por si me hacía falta en algún momento. Ahora estaba sola con Maison y la situación no era de lo más cómoda, a veces me dirigía la palabra y a veces ni siquiera me decía nada, preparaba la comida y se marchaba de casa, básicamente me encontraba sola la mayor parte del tiempo, pero a mí no me importaba me gustaba estar sola. Hoy hacía tanto calor que fui a mi cuarto a por un bikini a mi cuarto y meterme en la piscina, llevaba un buen rato nadando cuando me di cuenta de que alguien me estaba observando, sin dar a notar que estaba mirando a todos lados me fije en la ventana de casa, era Maison y me miraba fijamente, sin pestañear y sin moverse, me estaba incomodando. Seguí nadando dando de espaldas y sin darme cuenta Maison se había metido a la piscina dando un gran salto haciéndome asustar. - Hace bastante calor ¿no crees? –venía en dirección a mí. - Si supongo, pero yo iba a salirme ya –le digo mientras voy hacia las escaleras, pero este me lo impide cogiéndome del brazo. - Espera ¿te apetece jugar con la pelota? –señala la pelota de plástico que estaba en la piscina. - No me apetece mucho la verdad –le insisto. - Anda venga solo una partida –me mira fijamente insistente a mi respuesta. - Está bien solo una partida –nos colocamos frente a frente y él fue el primero en lanzar la pelota, de seguido salte para darle. - ¡Bien! Eres buena –me elogia. - Gracias –seguimos jugando, pero en un abrir y cerrar los ojos la pelota me dio en la cara. - Oh dios mío, Emma ¿estás bien? –se acercó a mí nadando mientras yo me tocaba la cara de dolor. – Déjame ver eso –me quito mi mano de la cara y me estuvo observando fijamente. - No ha sido nada estoy bien –me retiro hacia atrás, pero este me sujeta. - Espera deja que mire bien a lo mejor te empieza a sangrar –cuando se iba acercando más a mí iba bajando su mano hacia mi pierna y su cuerpo lo pego al mío. - He dicho que estoy bien –me aparto rápidamente y salgo nadando hacia las escaleras, cuando iba entrando por la puerta mire hacia atrás y Maison seguía mirándome fijamente. Jamás me había sentido tan incómoda e indefensa, pero lo que jamás me imagine es que Maison pudiera acercarse a mí de tal manera. Me subí a mi cuarto medio llorando de lo mal que me sentía y me tumbe en la cama, no sabía cuántas horas habían pasado, me quede mirando el techo por horas sin prestar atención, decidí escribirle una carta a Tamara, hacía meses que no sabía nada de ella y quería contarle los últimos acontecimientos. Después de escribir esa carta me empezó a entrar el hambre, bajé a la cocina para poder comer algo, pero Maison se paró de frente. - Te he pedido una pizza para cenar, no sabía cuál te gustaba así que he cogido la primera que pille. - Gracias no tenías por qué haberlo comprado –fui hacia la cocina para tomar un vaso de agua y él venía detrás de mí. - Quería hablar contigo sobre una cosa –me pare al otro lado de la isla. –Antes quizás has malinterpretado lo de la piscina, siento que te hayas sentido incómoda –él me miraba, pero justo cuando le iba a contestar sonó el teléfono. - Voy a cogerlo, quizás es Luan –Salí de la cocina en dirección a la sala de estar. – ¿Diga? –al otro lado del teléfono contestó Luan. - Hola, cielo ¿Qué tal todo? –no quería decirle nada, sentí como Maison estaba detrás de mí escuchando lo que decía. - Estamos bien, yo sigo estudiando y Liam se ha marchado a la universidad para solucionar algunas cosas –no mencione nada al respecto sobre lo que paso esta mañana. - Me alegro, no sabía que Liam se había marchado ¿estás bien? Sé que él y tú estáis muy unidos. - Si, le echo de menos, pero volverá pronto, espero –me gire para mirar a Maison. - Ya verás que sí, es un buen chico y no te decepcionara. - ¿Cuándo volverás? Te echo de menos a ti también –escucho un sollozo que procede del otro lado del teléfono. - Yo también te echo de menos, cielo, pero aún me quedan varios días aquí, aún necesito aclarar muchas cosas. - Entiendo –no tenía una buena sensación, si ella no volvía significaría que me tengo que quedar sola con Maison y no me agradaba la idea de estar más tiempo con él. - ¿Puedo hacerte una pregunta? Pero quiero que solo me contestes sí o no. - Claro… - ¿Esta Maison ahí? ¿Está bien? –se le notaba impaciente. - Sí y sí. - Gracias, solo necesitaba saber eso, tengo que colga cielo, pero te llamaré ¿de acuerdo? - Sí, está bien, ya hablamos. - Cuídate mucho. - Tú también –cuelgo el teléfono y lo dejo en su sitio. - ¿Qué te ha dicho? –Maison esperaba mi respuesta con impaciencia y duda. - Nada, solo que está bien y que ya volverá a llamar –no quise decirle nada más, no entiendo por qué Luan se casó con él, es obvio que no es de fiar. - Tengo la impresión de que me estás mintiendo –me sigue mientras yo me voy subiendo las escaleras para ir a mi cuarto. - No tengo por qué mentir Maison. - Está bien, espera un momento –me giro para ver que quiere. –Esta noche voy a salir con unos amigos y volveré tarde, solo era para avisarte. - ¿Vale? Hasta luego –me subo corriendo a mi habitación. Sabía que esto iba a ir de mal en peor, tenía que recoger mis cosas y meterlas en una mochila, sabía que me iban a devolver y mejor hacerlo ahora que después sea tarde. Fui hacia el vestidor y busqué la mochila más grande que podía haber, empecé a buscar ropa como pantalones, camisetas y sudaderas, después en una bolsita transparente metí toda mi ropa interior, seguido metí algunos zapatos. Debajo de unas cajas había metido todo el dinero que había ahorrado durante todo este tiempo, empecé a contarlo más el dinero que me había dejado Luan y en total tenía mil quinientos dólares en total, no era mucho, pero era suficiente para mí. Después metí mis fotos, las recetas de mi abuela y alguna que otra cosa más como perfume, desodorante y cepillo de dientes de repuesto. Sentía que este era mi final en esta casa y si por alguna razón tenía que ser así entonces que así sea. Había pasado tres horas, el reloj marcaba las doce de la noche y a mí me entró algo de hambre, baje a la cocina a por algunos restos que habían quedado de la pizza, abrí la nevera para coger un refresco y fui al salón a ver la televisión. Cuando terminé fui a la cocina a limpiar mi plato y apagar todas las luces para subir a mi cuarto, Maison dijo que tardaría en venir así que me sentía cómoda estando sola. Me acosté en mi cama y en menos de lo que canta un gallo me quede dormida. Me desperté escuchando ruidos en la casa, no sabía qué hora era, pero cuando vi el reloj marcaba las tres de la mañana, me levante de la cama y abrí mi puerta para asomarme a las escaleras que daban a la parte de abajo, sin que nadie me escuchase podía escuchar a Maison y ¿alguien más con él? Se escuchaban voces altas, decidí volver a mi cuarto y no moverme de ahí hasta el día siguiente y eso hice, intente dormir con los ruidos, pero me era imposible. De repente escucho que llaman a mi puerta. - ¡Emma! ¿Estas despierta? – escucho desde mi cama, los golpes que daba eran fuertes. – Emma sé que estas despierta, abre quiero hablar contigo –no quería contestar estaba con miedo. - Maison será mejor que me lo digas mañana cuando se te pase la borrachera, estoy durmiendo –dije con la voz entrecortada. - ¿Cómo vas a estar durmiendo si me estás contestando? –de repente Maison abre la puerta de mi cuarto sin preguntar, ni siquiera podía sostenerse, detrás de él veo a la otra persona que había escuchado antes, ya estaban dentro de mi habitación. - Márchate, Maison, no puedes entrar en mi cuarto así por así –me levanto de la cama y me alejo al otro lado del cuarto. - Venga solo hemos venido a hablar contigo ¿verdad que si Jacob? Además ¡ESTA ES MI CASA Y YO HAGO LO QUE ME DA LA GANA! –su amigo me mira con deseo, siento asco y miedo al mismo tiempo. - Por favor marcharos –le digo mientras intento escapar de ahí, pero el pánico se apodera de mí. - A donde crees que vas, Emma –Maison me coge por mis brazos y los aprieta con fuera. – Eso es lo que quieres ¿Qué seamos malos contigo? –me dio una bofetada y caí en la cama, me quede helada, no sabía cómo reaccionar, no sabía qué hacer, estaba totalmente sola e indefensa con estos dos hombres. – Eres una perrita muy mala, provocando con tu ropa, con tu bikini y tu cuerpo –me tumba en la cama y no pude evitar llorar. - Por favor déjame, por favor, yo no provoco nada –no entendía por qué estaba haciendo esto. - ¡Cállate! –me golpea en la cara. –Venga Jacob acércate, disfrútala –le da permiso para acercarse y me empiezan a tocar, a quitarme la ropa y a besarme por todos lados, me sentía asqueada, me sentía sucia, mi cuerpo no reaccionaba. - Me habías dicho que era guapa, pero ahora que la pruebo es espectacular –le dice mientras se quita la camiseta. - Te lo dije, es perfecta para los dos –ambos se quitaron la ropa, intente escapar, pero mientras lo hacía el otro hombre me cogió del pelo y me tiro de vuelta a la cama. – Será mejor que te quedes quieta si no quieres que te hagamos daño pequeña Emma –llorar no me servía de nada, intente gritar, pero me lo impidieron, jamás pensé que Maison podría hacer semejante cosa. - Pa… par… para por favor –repetí varias veces, pero no cedieron, pude sentir como me desgarraba por dentro, me dolía y mucho, mi cuerpo no reaccionaba del pánico que sentía, podría jurar que me estaba muriendo poco a poco, si es así la muerte entonces que cruel es morir de tal manera. Aunque mi cuerpo no reaccionaba mi voz empezaba a cobrar vida, lloraba y gritaba con la esperanza de que algún vecino viniera en mi ayuda, pero no encontraba ayuda a mis suplicas, mientras más gritaba más me golpeaban. - Oh Sarah… mi preciosa y bella Sarah aun estando muerta te me sigues apareciendo en ella –Sarah… ¿Por qué me llama Sarah? Está realmente enfermo. - Chupa z**a –me pone su m*****o en mi boca y mis arcadas salieron, le mordí. – ¡j***r! Me ha mordido –dice el hombre y me golpea fuertemente haciendo que perdiera el sentido. - Tranquilo eso es lo que le gusta, que sean rudos y que la peguen, déjala que disfrute –escuche a Maison decir antes de perder el conocimiento, ya está, hora sí que siento que he muerto. No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando desperté vi que esos dos hombres que me habían arruinado la vida estaban dormidos uno a cada lado. Mi cuerpo estaba lastimado, mi cara hinchada y llena de sangre por los golpes, mi parte íntima estaba desgarrada y llena de sangre, mis brazos tenían moretones y mis piernas no reaccionaban. Intente levantarme, pero estaba tan adolorida que no podía moverme, me arrastraba por el suelo y llegue hasta el armario, cogí mi mochila y cogí algo de ropa, pero antes de salir del cuarto me fije en si ellos seguían durmiendo para poder marcharme con seguridad. En un intento de levantarme me sujete al marco de la puerta y me pare, hice un pequeño esfuerzo para ir al baño y ducharme, quería quitarme esta suciedad que sentía en el cuerpo. Bajo la ducha me vinieron todos esos malos recuerdos de ese mal rato, sus manos tocándome por todas partes, sentir el olor de alcohol y tabaco solo me producen náuseas y pensar en sus cuerpos sudorosos me daban asco ¿acaso mi maldición es que me pasen cosas malas? Me vestí lo más rápido que pude y salí del baño con la esperanza de que siguieran dormidos, me asome por la puerta y seguían exactamente igual que antes, antes de irme cogí el diario que me habían regalado mis padres y salí de aquel cuarto que solo me recordaba malos momentos, tome mi mochila y baje por las escaleras, me pare enfrente del espejo de la entrada y observe lo mal que tenía mi cara y no contuve las lágrimas, antes de marcharme busque la cartera de Maison y le cogí todo el dinero que tenía en metálico, pero solo tenía doscientos dólares. Y ahí estaba, mirando la casa en donde nunca me imaginé que me robarían mi inocencia, debo marcharme lejos de aquí para que nunca me encuentren, no sé a dónde iré, pero de algo estoy segura, juro que me vengaré de ellos, los encontraré hasta debajo de las piedras y no descansaré hasta verlos sufrir aun así si tengo que morir por ello.
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