Apenas llegué a la calle, respiré el aire helado que había a esa hora del día. Comencé a caminar esperando encontrar un taxi, pero a mitad de camino, escuché que me llamaron. —Valkiria, por favor, hablemos. —Derick, por favor, solo quiero mi casa y mi cama —le contesté agotada. Me detuve, porque él se puso frente a mí cortando el paso. —No te pongas así, Valkiria, solo trataba de ayudarte, de conocerte más, pero entiendo que no me quieras dejar entrar. —¿Te das cuenta, de que pareces un psicópata? ¿Un acosador? —él comenzó a reír. —Aunque no lo creas, me lo dicen seguido. —Sí lo creo —miré sus ojos, pero ni siquiera se veía como un acosador, solo como alguien muy intenso, tal como él me había dicho. —¿Te puedo llevar a casa? ¿Al menos por esta vez? —para ser sincera, los pies y mi e

