Estoy frente a mi computador, leo y releo mi correo, tengo una jodida y mala sensación en la boca de mi estómago. No sé si estar feliz o estar triste, me inclino por la primera opción esto no me puede poner triste.
Tomo mi taza de té de Jamaica caliente en mis manos, tomo un sorbo y mis ojos se clavan nuevamente en la pantalla, tomo muy seguido grandes bocanadas de aire para calmar la dificultad de mi respiración.
Tomo el móvil entre mis manos y marco, pero antes de que pueda hacer la llamada, entra una para mí, sonrió al ver el nombre reflejado en la pantalla y de inmediato contesto.
–Por favor... no grites ¿Si? –su risita, la extrañaba tanto.
–Estoy camino a Barcelona, recién vi el correo, no lo puedo creer Lu, estoy feliz...
–Yo también me siento feliz, solo que... –el carraspeo en la otra línea me avisa que viene una ola de palabras fuertes.
– ¡Oh no! No, no y no, no puedes hacerle esto a tu hermano, ¿Si sabes lo importante que eres para él? Has estado alejada tanto tiempo Lucia, como puede pasar por tu mente no venir, ¿Estás loca? Debes asistir, lo harás feliz con tu presencia –tomo una bocanada de aire y la expulso toda.
–Lo pensare, ¿Ok? –no se siente convencida. –Háblame cuando estés en casa ¿Vale? –asiente. –Y Assia te quiero, un beso a Rubén, prometo pensármelo.
Termino la llamada antes de que pueda decirme algo más y tomo nuevamente mi taza de té dándome el último sorbo que quedaba un poco más frio. Mi mirada vuelve al ordenador, muevo el cursor para que se encienda y vuelvo a leer el correo.
Para: Lucia Cadaval.
Nuestra relación ha pasado por tantas altas y bajas, nuestro amor ha luchado contra adversidades y ahora nuestro amor será por fin consumado en sagrado matrimonio.
Estas cordialmente invitado, a la fiesta de Compromiso de Lorenzo Cadaval y Margaret Gaos, que será celebrada este sábado 26 de enero, te esperamos para que seas parte de esta maravillosa etapa en nuestras vidas.
¡No Faltéis!
Sonrió al leer cada línea de la invitación, otro compromiso, otro matrimonio, creo que entre en la temporada de matrimonios. Llevo la mirada a la pared del frente viendo el calendario, estamos a miércoles tengo hasta mañana para decidirme, de ir tendría que tomar carretera el viernes para así estar fresca el sábado. No quiero ir sola, de seguro Teo estará conmigo, pero siento que no será suficiente para mantener mi mente distraída, sé que tendré a toda mi familia y conocidos sobre mí, pero todos estarán en su mundo, es tan frustrante.
Tomo mi móvil nuevamente y doy por fin con la llamada, acepto un ok de inmediato en el otro lado de la línea y cuelgo.
.
– ¿Que? No te lo puedo creer Lu, eso es maravilloso, siempre me has dicho que la relación de tu hermano y tú cuñada ha sido muy fuerte, me siento feliz, de seguro porque yo también estoy pasando esa misma felicidad... –su mirada baja a su dedo anular.
–No lo sé, me siento feliz por ellos, no me cabe tanta felicidad, pero volver a casa, creo que he puesto tantas barreras frente a mí, que no lo sé –me encojo de hombros. –No esperaba el compromiso de mi hermano, estoy tan confundida, al borde del colapso, una parte de mi quiere ir, otra parte no, no sé qué haré Pandora, no lo sé... –ambas quedamos en silencio, siento su mirada y subo la mía, me sonríe con tanta calidez y le regreso la sonrisa.
–Debes hacerlo Lucia, no puedes quedarte toda la vida corriendo de tu pasado, algún día esto llegaría, y ya son cuatro años, debes ir, debes ver a tu familia celebrar con tu hermano su nueva aventura, dejarle saber que siempre en los mejores momentos o en los malos tu estarás para él, sé que... –hace una pausa y asiento para que continué hablando. –Él estará en esa celebración, pero es hora de que enfrentes todo ¿Vale? Desde aquí te estaré dando el mejor de mis apoyos, lo sabes.
– ¿Podrías ir conmigo? Pandora no quiero ir sola –sin más expulso la pregunta que tenía atravesada en la garganta, veo su gesto y está sorprendida, pero en un simple segundo me sonríe.
–No te dejaría sola Lu, iré contigo, no tengo nada que pensar, me lo estas pidiendo tú, y con gusto lo haré, solo prométeme que calmaras todos tus miedos y llegaras con la frente en alto –la miro y asiento.
–Lo haré, y gracias, eres una maravillosa amiga de verdad –la abrazo y ella en medio del abrazo acaricia mi cabello.
–Solo espero que Assia no quiera asesinarme... –ambas reímos a carcajadas.
Después de hablar tantas cosas, Pandora se marcha, el reloj de la pared marcan las diez de la noche, otro día que se va, y falta menos para tomar carretera y volver a mi hogar por unos días. El solo pensarlo me hace sentir una extraña sensación en mi estómago. Veo a Kira jugar en su castillo y la tomo en mis brazos, acaricio su pelaje y juego con su naricilla, sus patitas toman mi dedo y clava sus dientitos que solo causan cosquillas, la tomo y la alzo para verla con ternura.
–No podre empacar tu castillo, pero espero que te guste mi antiguo hogar Kira, solo espero que te guste.
_
Después de hablar con mi jefa acerca de mi repentino viaje, creí que no estaría feliz, pero fue todo lo contrario, lo primero que salió de sus labios fue –por fin tomaras tus vacaciones– y le prometí dejarle todo en orden hasta mi regreso. No serán muchos días, pero debo dejarle todo en cada carpeta.
En eso se pasa mis horas de trabajo, después de terminar de ordenar me despido de mi jefa y salgo del consultorio, tomo mi coche y de inmediato tomo camino hasta mi casa. Escucho mi móvil y lo tomo en mis manos cuando paro en un semáforo en rojo, veo de quien es el mensaje, lo leo y sonrió, llamare en cuanto esté en casa.
.
–De verdad, iré a Barcelona, ¿Por qué no me crees? –escucho su risita al otro lado de la línea y le imito.
– ¿Sera porque eres una ermitaña? –reímos. –Por fin bonita, volverás a tu casa por unos días, ¿Si sabes que estaré junto a ti? Recibí la invitación solo que espere que tú me confirmaras que vendrías, me siento feliz, podre verte.
Escuchar a Teo me calma, sé que en sus palabras hay preocupación, el solo hecho de saber que me encontrare con Illán Gaos sé que le preocupa, pero no le daré motivos para que lo este, seré una invitada más, estaré junto a los míos y junto a él.
–No puedo esperar para ver a mis hermanos y mis padres, me siento feliz, pero... –carraspea.
–Lucia, no pongas ni dudas ni peros en tu mente ¿Ok? No pienses en el pasado, vive el presente, estaré junto a ti amor, te adoro, y tú muy lo sabes.
–También te adoro Teo, y tienes mucha razón, comenzare a empacar, mañana debo manejar desde muy temprano y quiero estar fresca.
–Me parece genial, Lu.
–Oh, olvide comentarte, Pandora ira conmigo.
– ¡Eso es maravilloso! Solo esperemos que los celos de Assia no se reflejen tanto –rio al escuchar el comentario y asiento.
–Bueno, bueno, nos veremos mañana ¿Si? Que descanses, y Teo, gracias cielo.
–Descansa amor, ten un buen regreso a casa.
Y finalizo la llamada, entro a mi habitación y busco una de mis maletas, enciendo el pequeño estéreo y coloco algo de música mientras preparo las cosas. Escojo algunas mudas de ropa, ya que no he cambiado tanto físicamente de seguro la que quedo en casa aun me queda, así que no llevare tantas cosas.
Camino hasta la cocina y tomo una copa con vino, una canción de Dua Lipa se escucha por toda la casa, bailo mientras tomo un sorbo de vino al llegar a mi habitación encuentro a Kira jugando con mi ropa, sonrió al verla le dejo jugar mientras busco que más llevarme.
Termino mi equipaje al cabo de un rato, en medio de todo eso un mensaje con una foto llego a mi móvil, era Pandora sonriendo feliz junto a su equipaje y a un lado Abraham con cara de tristeza. Reí al ver la foto e hice lo mismo, le envié una casi igual, pero con mi copa en la mano y Kira con su mirada fija en el móvil sus ojos azules iluminando la foto.
–Todo saldrá bien Lucia, todo estará bien –susurro. –Tú podrás, tú siempre has podido.
…
Al llegar a casa de Pandora, sale con sus lentes de sol, su cabello ondulado bailando con la brisa y su prometido detrás de ella con un gesto de tristeza, me bajo para saludarle y me da un fuerte abrazo.
–Por favor Lucia, no dejes que tome tanto en la fiesta, si sabes lo que ocurre…
– ¡Te estoy escuchando Abraham! –ambos reímos y nos damos otro abrazo como despedida.
–Cuidare de ella no te preocupes –asiente y camina hasta ella.
–Te quiero amor, envíame un texto cuando lleguéis, te echare de menos –une sus labios a los de él y entro en el coche.
Pandora por fin entra al coche y me observa feliz
– ¿Lista? Porque si tú no lo estas pues venga cariño que yo sí, ¡Ole! –comienzo a reír y asiento.
–Listísima querida Pandora, saluda a Kira, es nuestra compañerita de viaje –se asombra al verla en su jaula bien equipada.
–Kira, tendremos los mejores días de sol y playa en Barcelona, ¡En marcha! –rio y asiento, ambas sacamos nuestras manos para despedirnos de Abraham y él sonríe despidiéndonos.
.
En estas cuatro horas de viaje y aun faltando cuatro más nos hemos puesto hablar de tantas cosas mientras que la música de fondo está algo baja. Pandora me habla sobre lo que tiene pensado para su boda, me emociona tanto verla de esa manera, sé que pondrá todo su esfuerzo en su fiesta y yo me siento feliz cuando me da la noticia de que debo ser dama de honor.
Con gusto acepte, de pronto una canción comienza, es una de mis favoritas y además, me trae recuerdos. Comienzo a mover mi cabeza al ritmo de la música, le doy todo el volumen y la canción con la brisa hace una buena combinación, bajo mis lentes de sol, cubriendo mis ojos y comienzo a cantar.
Pandora me acompaña y alza su rostro mientras canta a todo pulmón Compass de The Neighbourhood, me echo a reír ya que es mi primera vez viajando con esta loca compañera y no me ha decepcionado ni un poquito.
Ambas sentimos que nuestro estomago implora comida, buscamos un restaurante de la carretera, paramos en uno y comemos un rico almuerzo. Ansió llegar rápido a casa, ya no quiero ver más carretera ni arbusto ni árboles. Pandora se ofrece a continuar manejando para que yo descanse un poco y accedo, le doy las llaves del coche y volvemos a la carretera.
_
– ¡Esto es maravilloso! ¡Si!
El chillido de Pandora me hace espabilar y abro mis ojos, el olor a mar nos invade completamente, me incorporo en mi lugar y sonrió con felicidad y nostalgia al ver que hemos llegado a Barcelona. El orgullo de ver la ciudad es demasiada, mis ojos comienzan a picar, no puedo aguantar las ganas de llorar y sin más hago eso, limpio las lágrimas que caen por mis mejillas.
– ¿Felicidad? O ¿Tristeza? –volteo a ver a mi compañera de viaje y sonrió.
– ¡Emoción! No imaginas cuanto deseaba volver, eche tanto de menos mi hogar, disfrutare mis días en casa, cuatro años, vaya... –asiente y sonríe, saco mi mano por la ventana y dejo que la brisa choque con ella.
–Nos la pasaremos increíble, ansió ir a la playa, este cuerpo necesita rayitos cálidos del sol –sonrio y asiento. –Me indicas qué camino tomar, ¿Bien?
–Sí, claro.
Luego de un trayecto largo para llegar a casa le indico a Pandora que calles tomar, mi corazón se acelera al ver las calles de mi vecindario, cierro mis ojos y los recuerdos pasan por mi mente uno tras otro.
Comienzo a sentirme muy afligida, ya que todos los recuerdos son tan lindos como tristes, así que no lo soporto más y comienzo a llorar, el llanto nos rodea, cubro mi cara con las manos, siento que Pandora se estaciona, sus brazos me rodean y acaricia mi espalda, le abrazo.
–No, sin duda no es fácil todo esto, no estoy preparada, quiero volver, no quiero estar acá… –toma mi cara entre sus manos y deja un beso en mi frente. –Pandora, no puedo...
–No Lu, no mereces sentirte de esta manera, sé que no es fácil, lo sé, por eso vine junto a ti, he tenido el mejor de los viajes con la mejor de las compañeras, no volveremos –dice. –Continuaremos hasta tu hogar y con tu mejor sonrisa y felicidad abrazaras a tus familiares, no dejes que el miedo te domine Lucia, no lo permitas –la miro a los ojos y asiento, limpia mis mejillas y sonríe. –Si puedes.
–Si puedo –susurro, le miro fijo. –Si puedo...
Ambas nos acomodamos en nuestros asientos, limpio mi rostro, tomo bocanadas de aire para calmar mi pecho, retoco un poco mi ligero maquillaje para evitar ser tan obvia que estaba llorando. Pandora enciende nuevamente el coche y le digo donde debe ir, veo mi casa cada vez más cerca y al decirle que se detenga voltea a mirarme, me da una sonrisa.
Mis ojos ven toda la fachada de casa, que diferencia, cuando me marche estaba rodeada de luces de navidad que aun mamá no quitaba, no recordaba mi casa de esta manera, se notan cambios, pero no sé cuáles. Subo la mirada hasta la ventana de mi habitación y un rápido recuerdo pasa, es como si viera a Illán subiendo por el techo para llegar hasta ella, una sonrisa de lado se forma en mi rostro y tras tomar una bocanada de aire abro la puerta del copiloto.
Mi compañera hace lo mismo, rodeo el coche, saco a Kira y en el proceso mis manos y piernas tiemblan, mis manos están sudorosas y frías además, ella toma mi mano izquierda y le da un apretujón. Ambas tomamos camino hasta la entrada, subimos los tres escalones y al llegar frente a la puerta, doy tres toques. Escucho un –ya voy– y sé que es de mamá, mi corazón no aguanta tantas emociones, yo no sé si reír, llorar, gritar, no lo sé.
Al abrirse la puerta, mi corazón late de tanta felicidad y tengo muchas ganas de llorar, no veía a mamá desde lo ocurrido, solo llamadas y ya. Me mira de arriba abajo, sonríe y me muero por abrazarla, darle besos en las mejillas hasta que mis labios se fundan, quiero hablar tantas cosas con ellas, pero no sé porque no avanzo, carraspeo y le doy una sonrisa de boca cerrada.
–Hola mamá... –comienza a llorar y sin más sus brazos me rodean, las lágrimas no tardan en bajar por mis mejillas, acaricia mi cabello, besa mis mejillas y mi frente, su llanto es fuerte al igual que el mío. –Te eche tanto de menos.
–Y yo mi amor, mucho.
Veo a mi costado a una Pandora sonriente y limpiando sus lágrimas, abrazo aún más fuerte a mi mamá, extrañaba todo de ella, su calor, su olor, sus gestos, su voz, todo de ella lo echaba de menos, ambas nos separamos, pero ella tiene sus manos en mis hombros.
–Estoy en casa, por fin.
–Ya era hora, hija.
–Te quiero mamá, te quiero tanto... –me mira a detalle. – ¿Cómo me ves?
–Preciosa, estas, tan cambiada, mira tu cabello largo, que hermoso –me vuelve abrazar. –Bienvenida a casa, a tu casa Lucia.
–Gracias mamá, gracias.
Y sonriente nos abrazamos aún más, un montón de cosas se pasean en mi mente, cosas que podrían cambiar a partir de ahora que he vuelto por estos días. Siento muy dentro de mí que hay cosas que deben finalizar, que hay personas con las cuales debo pasar de páginas y con un amor que aún no se si sigue o no vivo en mí.