Siempre que Teo viene de visita a casa al irse siempre deja un vació. Cada que puede venir a verme me da tanta alegría y paz, siempre logra hacerme estar en sus brazos y no puedo negar que me gusta mucho cuando ambos nos recostamos en la cama viéndonos el uno al otro. Hay una extraña conexión entre él y yo, en todo este tiempo eso se ha vuelto más fuerte y siendo honesta, me encanta.
Teo se marchó, y en mi semana todo fue del trabajo a la casa y de la casa al trabajo, ya es fin de semana y Pandora me pidió, no, más bien me imploro, que saliera con ella y su novio a cenar y luego a pasar un buen rato en el bar. Iremos al único que hay en este pequeño pueblo, acepte porque simplemente disfruto la compañía de ambos.
Tome un largo baño en la bañera con música relajante de fondo, tengo mi mano fuera de la bañera y siento como Kira lame mis dedos, sonrió al sentir su tacto y me siento de golpe, llevo la mirada hasta ella y sonrió al verle esos hermosos ojos azules.
– ¡Dios, que preciosa que eres!
Ella se retira sin mas, sin duda los gatos tienen sentimientos extraños.
Salgo de la bañera cubro mi cuerpo en la toalla, suelto mi cabello el cual no quise mojar, ya que lo tengo limpio y pasable para esta noche. Camino hasta mi pequeño estéreo y paso la siguiente canción, al escucharla de inmediato una sonrisa se forma en mis labios, el recuerdo me golpea enseguida.
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– ¡Huele muy, muy delicioso! –entro a la cocina y lo veo de espalda revolviendo algo en la sartén.
–Pollo con crema de champiñones, uno de tus platos favoritos –sonríe de lado y camino hasta él rodeando con mis brazos su cintura.
– ¿Cuándo has aprendido hacerlo? La última vez lo pedí y aun no sabías –suelta una risita.
–Tengo mis secretos… –voltea y me guiña
–Fuiste a una clase intensiva con mi mamá ¿Cierto? –se encoge de hombros y comienza a reír.
–Quizás –sonríe.
Escucharlo reír es una de las cosas que siempre me gusta, no entiendo cómo es que siempre sonríe tan feliz, como si los problemas no están en su lista de vida. Una canción que siempre la escucho y la cual hace que lo recuerde comienza a sonar, I´ll Be Seeing You de Billie Holiday suena por la cocina y sin más apoyo mi cabeza en su pecho.
– ¿Bailamos? –asiento y me rodea con sus brazos.
–Creí que no me lo pedirías –comento. –Me gusta cuando es puesta y me pides bailarla.
– ¿Recuerdas cuando la bailamos mientras sonaba en la película? –me alejo un poco, le miro fijo, asiento. –Se sintió especial.
–Muy, especial –apunto, sonrio. –Gracias Teo.
Nuestros cuerpos se dejan llevar por la canción, solo somos él, la música, nuestras calmadas respiraciones y nuestros corazones latiendo, subo la mirada y veo sus ojos verdes. Comienza a dar ese gracioso paso de atrás hacia adelante con mucha calma, me da una vuelta y quedo con mi espalda pegada a su pecho, él apoya su mentón en mi hombro.
Su respiración en mi nuca me envía grandes oleadas de calma y me gusta mucho, al darle el frente una vez más, nos miramos fijo y su mano con rapidez apaga la estufa. Sus manos me toman por la cintura y me lleva hasta la encimera más cerca, me alza y me sienta sobre ella, me besa, me acaricia, sus dedos recorren mi espalda ya desnuda, nuestros cuerpos se anhelaban, sin duda se echaban de menos.
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Dejo que la canción continué sonando y camino hasta mi habitación, busco en mi armario que ponerme y me decido por un vestido de mangas largas color gris. Se amolda a mi cuerpo, busco unas sandalias blancas de tacón fino y los accesorios en combinación con mi calzado, cepillo mi cabello que caen en ondas y un maquillaje algo suave, pero que me haga lucir esta noche. Aplico algo de perfume, cepillo las puntas de mi cabello y al verme me doy el visto bueno.
Tomo una cartera de mano, tomo mi móvil y salgo de la habitación, dejo comida y agua para Kira y de inmediato salgo de casa.
En el coche, en dirección al restaurante escucho sonar mi móvil, me detengo en un semáforo rojo y leo que ya Pandora y su novio me están esperando, le digo que estoy por llegar y continuo mi camino.
Al llegar y parquear mi coche, me adentro al lugar y buscándolos con la mirada los encuentro a ambos, camino hasta ellos y Pandora se levanta para darme un abrazo, al igual que su novio Abraham. Él es alto, mucho diría yo, es trigueño y de ojos mieles, cabello castaño y muy fornido –como le gustan a Pandora–, le sonrió y abrazo.
–Estáis muy guapa esta noche, Lucia –comenta y Pandora hace puchero – Tu también mi amor, es más estas tan guapa que... podría...
– ¡Hey! Relájense chicos... –ambos ríen a carcajadas.
–Lo siento –ríe un poco. –Lucia, gracias por aceptar venir a cenar con nosotros, esperamos que llegue un amigo y pedimos la cena ¿Vale?
Pandora y yo estamos de acuerdo y mientras él pide una botella de vino, ambas comenzamos a hablar de nuestra semana.
–Siempre me gusta que Teo venga a visitarte, solo mira cómo cambia tu apariencia, ese hombre sin dudas te hace bien, Lu –sonrió con un poco de vergüenza y asiento.
–Creo que sin él no habría superado todo lo que ocurrió –comento. –Pero bueno no hablemos de mí, dime ¿Porque esta salida tan repentina a cenar? –se encoge de hombros y mira a su novio.
–Abraham me sorprende en ocasiones, me propuso que te invitara y él invitaría a uno de sus socios que claro esta es su mejor amigo, me pidió una cena entre amigos y bueno tu sabes que tú eres una gran amiga para mí, así que sin duda de inmediato te invite –le sonrió feliz y asiento.
El mesero llega con el vino, Abraham sonríe viendo a la entrada y Pandora y yo volteamos, levanta su mano y saluda, vuelvo mi mirada al frente ya que no conozco al chico. Llega hasta nosotros y se da un abrazo con su amigo, Pandora se levanta para lo mismo y luego el chico de ojos color café me mira, me levanto de mi silla y le sonrió.
–Pablo, ella es Lucia, una amiga nuestra, Lucia, él es Pablo mi mejor amigo –el hombre guapo extiende su mano y le saludo estrechando nuestras manos.
–Un placer, Lucia...
–Igual, Pablo, un placer –me sonríe amablemente y nos sentamos.
No puedo negar lo guapo que es él, es pelinegro de piel pálida, cejas densas y su cuerpo muy bien trabajado, tiene algunas pecas en su rostro y le luce muchísimo, es muy simpático y agradable –claro–. Los chicos comienzan hablar cosas del negocio mientras que mi amiga y yo vemos el menú y ver que pedir para cenar.
Me decido por un plato de pollo al ajillo, mientras que los demás piden ternera, mientras esperamos entre todos hablamos una que otra cosa y en medio de risas también. Pablo es además muy carismático y con buen sentido del humor, ellos hablan de su tiempo como jóvenes en el colegio y reímos con sus locas anécdotas.
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Al terminar nuestra cena, disfrutamos un largo rato de una buena conversación, iremos a un bar –casi discoteca– del pueblo, todos nos sentimos a gusto con el ambiente del lugar, pero en este momento puedo notar el nerviosismo en la cara de Abraham. De seguro mi amiga no lo nota ya que está disfrutando de las conversaciones, por mi lado ignoro ese detalle y tomo un sorbo de mi copa de vino.
–Chicos, si me disculpan iré un momento al baño –todos observamos a Pandora quien se marcha al tocador.
Observo nuevamente a Abraham y tomo su mano, él me mira y sonríe
– ¿Estáis bien? –asiente y sonríe.
–Eso creo, solo algo nervioso...
Y no dice más, frunzo el ceño confundida, no tengo nada que pensar, ignoro un poco y tomo otro sorbo de mi copa.
– ¿Y? ¿Lucia? –volteo a ver a Pablo quien me habla.
– ¿Si, dime?
– ¿Trabajas? ¿Estudias? –coloco mi copa sobre la mesa.
–Trabajo en el consultorio de una psicóloga, yo estudiaba esa carrera en Barcelona, pero por motivos personales tuve que dejar la universidad en la recta final y seguir avanzando –asiente sonriente.
–Vale, es muy triste que por problemas tuviste que haber dejado todo, pero después de todo te quedo el conocimiento donde lo puedes expresar en tu trabajo... –asiento y sonrio.
–Sí, eso es lo que siempre me mentalizo...
Ambos sonreímos y tomamos de nuestra copa, Pandora llega y toma asiento, escuchamos el carraspeo fuerte de Abraham quien se levanta de su silla y camina hasta donde se encuentra ella. Es muy claro el amor que siente por ella en su mirada, ella frunce el ceño en confusión y le sonríe nerviosa, unos violines se comienzan a escuchar en el fondo. Pandora, Pablo y yo volteamos para encontrarnos con unas personas tocando, sonrió de lado, ya puedo aclarar en mi mente que es lo que ocurre.
Abraham toma las manos de la morena y ella se levanta con dificultad, el nerviosismo se le salen por los poros, siento mi corazón en la garganta ya no puedo esperar para escuchar lo que Abraham tiene que decirle.
–Pandora Eloise, quiero que sepas que eres la mujer más hermosa y especial de todo el universo –sonrio. –Todo lo que soy ahora es por tu apoyo constante y tu paciencia, tu amor ha sido una de las mejores cosas que me han pasado en toda mi vida, eres la mujer que quiero ver al despertar cada mañana por el resto de mi vida.
Un silencio sepulcral, las miradas de todas las personas sobre mis amigos, Abraham se arrodilla y saca una cajita pequeña color rosa, mi amiga lleva su mano hasta la boca para ocultar su expresión de sorpresa, todos comienzan a aplaudir y luego nuevamente un silencio.
–Pandora, amor... ¿Quieres ser la mujer que deseo eternamente en mi vida? ¿Quieres ser la mujer que llenara nuestro hogar con personitas corriendo por todo el lugar? Tu... ¿Quieres ser mi esposa? –se queda muda y yo le doy un pequeño empujoncito por la espalda.
– ¡Si! ¡Si! ¡Si quiero! –sus gritos se escuchan por el lugar, da pequeños saltitos y las lágrimas de felicidad caen por sus mejillas.
Sellan su compromiso con un tierno beso, todos aplauden y dan gritos animando el lugar, sonrió feliz al verlos, Pablo no tarda en abrazar y felicitar a su amigo, yo hago lo mismo, abrazo a Pandora quien está feliz y sonriente.
–Felicidades, ahora estarás más radiante que nunca... –asiente y me abraza aún más fuerte.
– ¡Gracias Lu!
El recuerdo de pronto me toma desprevenida y aquella noche en el jardín, las luces iluminando el lugar, la piscina con una linda decoración, una mesa bien limpia con dos platos de comida, su sonrisa, la vestimenta de ese día, su mirada fija en la mía, mi corazón latiendo tan rápido por la emoción.
Las palabras de Illán llegan a mi mente, el collar, la cena y nuestra noche juntos. Siento mis ojos arder, me disculpo con mi amiga y salgo del lugar para tomar algo de aire, camino de un lado a otro, tratando de calmarme un poco, tratando de alejar esos recuerdos, que son tan bonitos, pero dolorosos a la vez. Alzo mi cabeza para evitar las lágrimas, pero ya es muy tarde, no esperan para mojar mis mejillas, y aquí estoy yo, nuevamente llorando por el recuerdo.
Limpio mis mejillas, pero las lágrimas no dejan de descender, escucho unos pasos detrás de mí y volteo para encontrarme con Pablo. Se acerca hasta mí y me da una sonrisa de boca cerrada, limpio mis mejillas y le sonrió de regreso, él se toma la molestia de extender su mano con una pañuelo en ella.
– ¿Te sientes bien? Veo que estas noticias te emocionan, ¿No? –rio un poco y sonriendo asiento.
–Los recuerdos son jodidos ¿No? –comento. –A veces son agradables porque los aprecias tanto y quisieras que volvieran esos momentos, pero otros recuerdos te martirizan, te llenan de pena y dolor, supongo que sí, realmente son jodidos... – me mira con ese gesto analítico.
–Vaya, no había pensado en eso Lucia, por lo que mi mente trata de entender, quiere decir que tú, ¿Estuviste comprometida? –le sonrió y niego.
–Comprometida no, pero si era como especie de, juramento de amor –me echo a reír un poco. –Cosas del primer amor, ya sabes –me encojo de hombros, sonríe.
–Sí, que jodido el primer amor –agacha un poco la mirada, me vuelve a ver. –No todo sale como queremos, no todo siempre es color de rosa.
–Si, a veces necesitamos algo que nos rompa el alma, para darnos cuenta de cuan fuerte somos –ambos luego nos recostamos a un coche y quedamos en silencio.
–Todo pasa, Lucia.
–Sí, todo pasa y todo cambia para bien propio.
Lo veo asentir y quedamos en un largo y tirante silencio. Y paso sentirme cómoda y tranquila con él, Pablo es guapo no hay porque negarlo, pero aunque lo es, siento esa extraña buena vibra, esa que te deja saber o sentir que puedes contar con dicha persona.
En este momento agradezco no estar sola, es lo menos que deseo, estar sola me lleva a ese hoyo sin final el cual he luchado para no volver, me he esforzado tanto para volver a la superficie, no deseo estar hundida en la tristeza, no nuevamente.