—¿¡Porque no le dijiste que ya estabas casada? —gritó Kim, molestando mis oídos. —¿Crees que voy a arrastrar a Madelaine a una locura como ésta? —¡Estas hablando de la empresa! ¡Millones! ¡Venecia! —dijo enumerando los ítems con sus dedos— ¿Puedes al menos preguntarle? —¿Como voy a preguntarle cuando ni siquiera quiere verme la cara? —¡Porque eres una estúpida! —puso los ojos en blanco— ¿Porque la tratas de esa manera? —Kim, no empieces... —Nunca voy a entender eso de ti —suspiró—. Si no quieres tener una relación con ella, al menos tienes que ser clara. Pareces una colegiala que no sabe lo que quiere. —¿Y que se supone que le diga? —Quizás que no quieres nada formal pero que te gusta mucho y que, si quiere verse contigo ¡Diablos, Lauren! ¡Eres madura para los negocios, pero una ni

