Capítulo 2.

1831 Words
Llevo una semana aquí, a la chica, por desgracia la veo poco, solo viene a revisarme, nunca habla, él si habla, y la mira con admiración y podría jurar que con amor, bueno supongo, no sé como sea ese sentimiento, pero la ve, como mi hermano Logan, ve a mi pequeña cuñada. Y cuando ella viene a hacer un chequeo el endurece la mirada, puede ser que me odie por la forma en que la veo, pero es algo difícil no hacerlo cuando esta hermosa. También es interesante que alguien, no sé cual de estos dos haga la comida, pero como diario 3 veces al día. Aunque es cosas con verduras y en su mayoría pescado, la verdad es que esta muy rico. Debo agradecer al fortachón ya que el me ayuda con el tema de ir al baño. Ella prepara algunas cosas con plantas, una tesina, que sin duda me quita el dolor, la primera vez que la tome, el fortachón terminó obligándome, pero al notar su efecto sobre el dolor de la pierna, ahora lo tomo con gusto aunque sepa del carajo. Hoy no ha venido a verme mi salvaje doctora. Pero por algunos huecos en la casa he visto a mas de un curioso, podría apostar que son niños ¿Serán de ellos dos? Se ven jóvenes, tal vez sean pareja… Esa idea me deprime un poco. Por la tarde un niño entre corriendo a la choza, corre hacia el hombre, este lo levanta del piso, y el parecido es increíble. Le dice algo el niño con una sonrisa y el hombre asiente. Sale del lugar junto con el niño, y yo me quedo solo, necesito levantarme. Comienzo a ponerme ansioso, al principio el dolor me detenía, pero ahora esta mas amortiguado. La cortina se abre y mi doctora salvaje entra, esta vez tiene el cabello amarrado en una trenza con mechones rebeldes saliendo, y aun así se ve guapa. Nunca me han gustado las mujeres al natural, me gusta que se arreglen, que se preocupen por su apariencia, tan es así que las mujeres con las que he estado, la mayoría tienen alguna “mejora” estética. Pero ella… ella… es naturalmente hermosa, no necesita nada. La observo, esta vez viene directo hacia mi, se pone en cuclillas un momento, mirándome a los ojos, yo no dejo de mirarla, nunca he podido hacerlo, siempre que se planta frente a mi, mis ojos la siguen por todo el lugar, y tenerla tan cerca es aun mejor. —¿Cómo te sientes hoy, Novak? —Me dice con su voz, suave, dulce y preciosa voz, dejándome de piedra… ella habla, y habla español… ¿Qué carajo? —¿Hablas? —rueda los ojos y una punzada de molestia me ataca—Me has entendido desde el principio, y no me respondías Le digo casi en un gruñido, ella me mira con sorpresa, no sé si no esperaba esa reacción en mi, o solo esta jugando, aprieto mis puños de enojo que siento. Inhala profundo y parece meditar lo que dirá —Repito ¿Cómo estas hoy, Novak? —Dice con sus mirada cálida, y como dice mi nombre me envuelve, y me hace sentir raro. Y un foco se prende en mi mente —Bien—Le respondo primero—¿Cómo sabes mi nombre? Se levanta y de algún lugar que no alcanzo a ver, toma algo. Al acercarse veo en sus manos el rectángulo que es mi cartera, lo abre y me muestra mi licencia de medico —Novak White, médico pediatra en la clínica central ¿Cierto? —Si—Respondo—¿Cuál es tu nombre? —Soy Zoé—Me dice, su forma de expresarse es tan correcta que me deja claro que tiene contacto con mas personas que no son nativas—El chico que te cuida es Chamani —De acuerdo… pues, mucho gusto—Le digo dudoso—No quiero sonar grosero, pero ¿Qué hago aquí? —Recuperarte—Me dice señalando mi pierna —Pero ¿Por qué? ¿Qué me pasó? —No lo sé—Me dice con seguridad—Atzin un chico de la aldea te encontró inconsciente hace 3 semanas —¿Qué? ¿Tengo tres semanas aquí? —Si, te debíamos tener anestesiado, porque como encontramos tu pierna… bueno… te dolería —Aun duele —Dijiste que estabas bien —Me siento bien, pero eso no quita el dolor—Le respondo ella asiente—¿Sabes como llegué aquí? —Ella niega —Nosotros solo te ayudamos… bueno Cha y yo—Aclara, no sé a que se debe que tenga que aclarar eso—¿Mas preguntas? —Si… ¿Dónde estoy? —Le pregunto confundido —Es una pequeña aldea de la selva lacandona, en México —Ay mierda—Le digo sorprendido, al menos aun estoy en México—¿Pueden ayudarme a volver? —Si, pero no por ahora—La miro confundido—Necesitarás un par de semanas mas de reposo, e inmovilizar tu pierna, después tal vez podría tomarte un poco de tiempo caminar —Puedo hacer que vengan por mi —Te agradeceré que no hagas eso—Me dice con severidad, y paso saliva al escucharla, no entiendo porque no podría—La gente aquí es muy reservada, y no les gustan los extraños, y no quieren que vengan a consumir sus recursos —Entonces debo esperar a estar relativamente funcional, para irme ¿No? —Ella asiente, y yo pego mi espalda a la pared—Crees que exista alguna forma para mandar un mensaje o notificarle a alguien que estoy bien. —No creo que eso sea posible —Mierda, Logan se volverá loco… y mis padres… —Bueno, debo irme, descansa, que es lo que mas necesitas—Me dice con voz suave, y justo en ese momento entra Chavalín, o como sea que se llame. La observa con clara molestia, ella rueda los ojos, me dedica una sonrisa, y luego se va caminando con el fortachón. Bueno al menos ya tengo algunas respuestas… ninguna es la que quería, pero sé que ellos no buscan secuestrarme, o dinero, ya es una ventaja. Además como un extra, escuche su muy muy pero muy linda voz. Aunque cada vez confirmo mas que el fortachón la quiere… ¿Sino porque la protegería tanto? (…) Cuando abro los ojos tengo a frente a mis ojos a Zoé se acerca a mi con un cuenco en las manos —Vamos—Me dice al verme despierto, y agradezco que no se fije en mi erección mañanera. Me ayuda a levantarme y compruebo su fuerza, aunque trato de no sobre cargarla, lo que menos quiero es lastimarla, cuando es ella la que me esta curando, me ayuda a sentar en un banco, y yo estoy de lo mas confundido. —¿Dónde esta fortachón? —Ella me mira con el ceño fruncido sin entender—Chavalín —Chamani—Se ríe suave, al entender—Claro, si es fuerte Dice, mientras me quita la camisa, y lo agradezco esa cosa ya deberían de quemarla de lo sucia que esta. Siento cierto… ¿Orgullo? La forma en que ella pasa sus ojos por mi torso desnudo, no lo hace como médico, eso es claro. —¿Qué haces? —Le pregunto cuando me ayuda a ponerme en píe y me quita el short-pantalón que tengo, le detengo las manos cuando va a quitar mi bóxer—Repito ¿Qué haces? —No puedes ir a bañarte, así que vamos mínimo a limpiarte, Novak—Me dice con voz cansada —¿Tu lo harás? —Le pregunto con sorpresa —Claro que lo haré yo—Paso saliva, no es que tenga algo de que avergonzarme, pero estoy muy seguro que si ella me toca, mi cuerpo va a reaccionar, y eso podría ofenderla, rueda los ojos, tal vez al entender mi renuencia—Novak no es el primer pene que veo, así que deja las tonterías, necesitas asearte o tus heridas, aunque leves tendrán afectaciones. —Bien, pero yo me lo quito—Le digo algo gruñón, me quito el bóxer quedando desnudo frente a ella. Veo que no solo es el cuenco lleno de agua que tiene, sino también hay una especie de tina hecha con el interior de troncos, llena de agua. Con una tela suave y blanca, que se antemano de verme, sé que terminará gris o negra. —empecemos—Dice poniéndose tras de mi, y comienza a pasar el tela, ahora veo que el liquido del cuenco no es agua, es algo aceitoso, y produce espuma, la verdad es que estoy fascinado con la eficiencia de ese liquido cuando ella tira un cuenco de agua sobre mi espalda y veo la cantidad de mugre que hay en mi. Sigue bañándome, yo le ayudo con mis brazos y mi pecho, ella talla mi pierna buena y con cuidado talla la otra, tengo que apretar los dientes para resistir el dolor—Lo siento —Esta bien, prefiero estar limpio—Le digo con una sonrisa. Me ayuda con el cabello y la cara, eso pude hacerlo yo, pero me gusta sentir sus manos, vuelve a ayudarme con las piernas ya que aun hay bastante mugre. Todo lo hace en silencio, concentrada. Pero cuando sus manos llegan a la parte interna de mi muslo, me toma por sorpresa, le detengo la mano, para que suba mas, puedo ver como tiene por un segundo sus ojos clavados en mi v***a, trago en seco, por esa fugaz mirada que me dedico—Esto lo puedo limpiar yo Le digo quitándole el trapo, y ella me ayuda a ponerme en píe y poder lavarme el pene y toda la zona genital, gira la cabeza un poco para evitar mirar lo que hago. Y realmente es difícil, ya que tengo un brazo sobre sus hombros para evitar caerme, y mi brazo libre es algo torpe, pero después de un par de minutos logro limpiarme bien —Listo—Le digo, ella toma otro cuenco, se gira, y yo la agarro por los hombros para detenerme, mientras ella vierte el agua, quitando la espuma de mi pene, que parece que tiene voluntad propia porque simplemente no se baja, comienza a doler, tengo que llevar mi mano, para hacer fricción y logar un poco de liberación—Lo siento Le digo, porque no es lo ideal tener una erección cuando una amable y hermosa mujer te estar ayudando a asearte. —Esta bien—Dice mirándome a los ojos—Creo que tu ripa no la puedes usar —Si, creo que no—Le digo dándole la razón al ver la ropa sucia —Ten—Me da un tapa rabos y no se como carajo se usa esto… ella nota mi duda y sonríe… dios que hermosa sonrisa tiene.
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