─Tenemos que regresar a la fiesta, tal vez han preguntado por nosotros ─agrega de repente, alejando sus labios de mí. Hace ademán de irse, pero tomando su mano, le detengo. ─Quiero bailar otra vez contigo ─expreso, sintiendo mi corazón arder en fuego. Él asiente, aceptando. A duras penas escuchamos la música, y podría jurar que es Sam Smith, provocándome un suspiro por lo romántico. Sus manos se posicionan en mi espalda baja, y su frente la reposa de la mía, para movernos al ritmo lento la música. Mis brazos le rodean el cuello y mis ojos se sienten escocer ante todo lo que comienzo a sentir por el semidiós. Él acuna mi rostro, mirándome. La intensidad de sus luceros me hace suspirar. ─¿Por qué estás triste? ─Cuestiona, acariciando mi rostro. Niego con la cabeza, apretando mi labio

