Sus ojos se posan en mí y noto cómo su semblante toma toda mi atención. ─Eres muy hermosa ¿Es tuya, cierto? La famosa rosa de muerte… suena hasta excitante ─comenta, provocando que Hércules comience a actuar de manera extraña en presencia de él. Se coloca a mi costado, atrayéndome a su cuerpo con dominación. ─Es mía ─reitera el semidiós. Quito la mano de él de encima de mí con molestia. Apartándome. ─En estos momentos lo estoy dudando ─acoto, sorprendiéndole. Ares de repente, suelta una carcajada. ─¡Me encanta! ─Exclama, llamando mi atención. Arrugo mi entrecejo ante él ¿Qué clase de psicópata es? Me cuestiono. Suelto un suspiro, negando con la cabeza. ─No tengo tiempo para reuniones familiares ─manifiesto, pasando de él. ─Se nota que eres una Volkova ─expresa a mi espalda,

