Habían pasado semanas desde entonces, el Castillo de los Versalles era un museo de antigüedades que alguna vez significaron algo importante para personas importantes, y todas las noches Alice se escabullía para ver y tocar el rostro de su hermano en pinturas, había despertado una especie de sonambulismo que siempre al darse cuenta, ella se despertaba en el mismo lugar; Sablyer. Con el tiempo Daniel lo aceptó sin replicar. Pero se había terminado el verano, Alice tendría que hacer la secundaria y Daniel tendría que ir a la universidad. Los besos y las caricias de un final feliz habían terminado como un suspiro en el verano y es cuando Daniel despierta a Alice a besos y tocando tiernamente su cabello. Ella se despertó pero cerró más los ojos. —No quiero despertar. —¿Soñaste con tu he

