Cuando el interrogatorio terminó, Alice volvió a la casa de Daniel, acompañada también de sus padres.
—Linda, tomate todo el tiempo que necesites aquí, no pasará nada—dijo con gentileza la madre de Daniel.
Alice solo se limitó a sonreírle e ir escaleras arriba, a tomar sus cosas. Daniel entró luego para su sorpresa vio a Alice empacando toda su ropa en un bolso.
—Perdona, tomé tu bolso, supongo que no lo utilizas...
—Es de la escuela, pero sí, no te preocupes. ¿Que estás haciendo?
Ella apurada para no llorar masculló unas palabras.
—Quiero irme.
—¿A dónde te quieres ir luego de lo que pasó?
—No es lo que pasó Daniel, es lo que me pasó a mí. ¿Vale? Y ese monstruo vivía a unas calles de aquí. No volveré a pasar por allí jamás.
—Le explicaré a Shawn que lo suplantaré, no volverás nunca más a salir si es lo que quieres.
Ella negó con la cabeza mirando hacía la nada.
—Eso es justamente lo que no quiero, volver a estar encerrada. Ni por mi hermano, ni por Jack, ni por los monstruos de tu mundo.
—Alice, ¿y dónde irás?
—¿A dónde irá? No te incumbe—espetó la otra Alice.
—Sí me incumbe, esto es mi culpa.
—Que bueno que lo reconoces, de todas maneras, irá al Castillo, nadie es más seguro que su hermano y ya le ha dicho el plan, volverán a irse.
—¿Que?
—Pueden ajustar el reloj y volver a antes de que sucediera la tragedia y comenzar de nuevo.
—Eso puede ser peligroso, es el tiempo, no pueden cambiar cosas sin afectar el presente.
—¿Tienes miedo de no existir? Bueno ella también sintió ese miedo cuando estuvo encerrada con ese viejo asqueroso.
—¡Es más peligroso allí afuera!
Alice no le hizo caso y tomó a su hermano.
—Un anciano penetró a tu hermana, te aseguro que no querrás vivir en este tiempo—le espetó a Viscencius que frunció el ceño apenas la escuchó.
—¿Es eso cierto? ¿Por eso salieron y no estuvieron todas estas horas?
Alice asintió con la cabeza mientras Daniel lo miraba con pena. No le salían las palabras, era cierto, lo que había vivido Alice no se lo deseaba a nadie y no podía asegurarle que éste mundo era más bonito que el suyo.
—¿Que sucedió, Alice?—dijo parándose seriamente Viscencius y mirando seriamente a Daniel.
Daniel solo se tomaba del rostro tomando asiento en la escalera.
—Alguien profanó a tu hermana y quiere ir a la oscuridad.
—¿A la oscuridad?—exclamó Daniel.
—No quiere vivir, ni esto, ni tampoco lo de antes, pero quizás volviendo a aquella época, pueda volver a sentirse en casa.
—¿No desea vivir?—preguntó Daniel pero fue empujado por Viscencius.
—Esto es peor que lo de Jack—espetó—.Él era un asesino, pero tú prometiste cuidarnos.
—¡Eso intenté! ¡No sabía que habría un psicópata en mi cuadra!
Viscencius miró hacía los padres de Alice que se encontraban en la cocina.
—De no ser por tu familia, te mataría...
Y allí, ambos hermanos marcharon a mudarse en el castillo.
—Ya era hora—espetó el gato Ceshire—¿Podremos volver a nuestro hogar?
Alice asintió con la cabeza y los ojos en la nada.
Viscencius la abrazó.
—No sé que te han hecho y quizás no lo quiera saber, pero sé que Daniel no esperaba que te hicieran daño.
—Tú tampoco estabas para mí—reprochó ella comenzando a llorar—.Pensé que moriría, y lo peor, es que sentí la muerte tan cerca de mí cuando apenas lo vi, pero nunca supe que la gente hiciera esas cosas...
—¿Forzarte?
—Y descuartizarte...
—¿Que?
—Había alguien más allí, conmigo. Sentía su olor, y sabía que sería la próxima y de solo saberlo, de pensar que moriría sentía alivio, pero luego él comenzó a...
—No hace falta que lo digas...
Ella se tomó de los ojos que brotaban lágrimas.
—¡Estaba sola! ¡Solo podía dejar salir a Alice!
—Tu otra parte te salvó...
Ella asintió entre sollozos.
Él volvió a abrazarla.
—Quizás seas más fuerte de lo que estimé. Quizás Jack no habría podido con tu voluntad tampoco.
—Es distinto, de él estaba enamorada.
—¿Como de Daniel?
Ella levantó su mirada llorosa y negó la cabeza viéndolo a los ojos.
—¿Y porque quieres desaparecer?
—Porque no me gusta el mundo en el que vivimos, ni el de antes, ni el de ahora...
—Entonces volver el tiempo atrás no solucionará nada.
—Sí, no me habría sucedido ésto.
—Está bien, pondré a ajustar el reloj—determinó él.
—¡Esperen!—exclamó Daniel entrando al castillo—.Alice, por lo que más quieras, no te vayas.
Alice lo mira llorando.
—No estuviste allí...
—Y me lamentaré toda mi vida por no haberlo hecho. No debí dejarte a la ligera, no sabía del peligro del vecindario. Es decir, ese hijo de perra también me engañó.
—Había alguien más allí...
—Te prometo que él pasará mucho tiempo en la cárcel y que no lo volverás a ver. Y destruiré su casa, para que pasar por allí no signifique lo mismo, y seré el hogar seguro al que nadie pueda entrar, me encargaré realmente y con todo mi corazón de ello...
Alice fue a abrazarlo.
—Quería un caballero, pero no me imaginé a Jack salvándome...
—Me imaginaste a mí...
Ella asintió con la cabeza y volvió a entregarse al llanto en un abrazo. Daniel miró a Viscencius y le susurró un perdón.
—No está segura contigo—insistió Vinscencius.
—Tampoco lo estará en la otra época, ninguno de los dos. No al menos con Jack allí.
—¿Crees que Jack representa un problema ahora? ¡Tengo mil caballeros!
—A todos los asesinó como si nada en la tragedia, ¿no?
—Podemos tomarlo desprevenido...
—No puedes asegurar que lo estará, ¿crees que el desastre que hizo no lo planificó? Son años y años de trazar un plan, solo adelantarás las cosas...
—Pero ella no hubiera vivido lo que vivió.
—¿Crees que vivir la tragedia de Sablyer no es traumático? ¡Ella los llevó a la oscuridad!
—Viscencius hubiera muerto—murmuró ella.
—¿Y crees que no lo hará si vuelven?
—No lo sé—dijo dándose vuelta y mirando a su hermano—.No puedo asegurar que no sucederá nada malo. Jack siempre te odiará, siempre será un embustero, siempre querrá lo que tenemos. Nunca dejará de intentar destruirnos.
—Hermana, tú estás rota...
Ella negó con la cabeza.
—Yo soy la sobreviviente de mis historias, solo yo puedo hablar de ellas—dijo limpiándose las lágrimas.
—¿Él lo vale, Alice?—dijo mirando a Daniel.
Ella asintió con la cabeza.
—Él sí quiere cuidarme, Jack solo mentía...
—Pero no pudo cuidarte ahora...
—Lo hará y confío en él—espetó ella mirando a Daniel y sonriéndole.
Alice solo quería hundirse en la oscuridad, pero luego sintió que una mano la sacaba de esa pesadilla, y era la rapidez con la que perdería a Daniel. No podía permitírselo, ya había sufrido mucho y Daniel ya estaba en su mente y quizás también en el peor lugar para la otra Alice; en su corazón.
Y Daniel solo estaba en éste tiempo, así que si tenía que recordar un horror semejante a la tragedia de Sablyer, lo haría, porque siempre recurriría a sanarse con el amor, con Daniel...