MISHA —¡Dame un poco de espacio, idiota! —No quiero. —¡Misha, me quiero vestir! La apreté de la cintura, evitando que se separara, aparté su cabello de su rostro y le robé un jadeo, besando sus labios con alevosía. Me daba vida fastidiar a la loca y exasperarla. Me encantaba como se miraba enojada. Una idiotez, lo sé, pero últimamente me estaba volviendo un jodido idiota. Ella parecía estar más inquieta por salir del auto. Le puse el seguro a la puerta, dejé mordiditas en su cuello y la escuché bufar. —Abre ¿Quieres? —La puerta del auto se atascó. —dije, riendo divertido. —Mentiroso. —hizo un puchero. La abracé, cosa que hasta a mí me pareció extraña, ya que yo no solía hacer idioteces como esa. Pero sentí la necesidad de hacerlo, quería hacerlo, y cuando lo hice, me

