CAPÍTULO 36: EN LA BOCA DEL LOBO. MIA -¡¿Disculpa?! Ceño arrugado, mentón tenso, pecho agitado y pene duro e impaciente. Todo aquello estaba frente a mí en ese momento, pero yo estaba hablando en serio cuando le dije que tenía una condición. Sip, una condición. Misha carraspeó, miró a su lado derecho, luego a su lado izquierdo, luego cerró sus ojos, y a cinco centímetros de distancia entre su polla dura y mi delicada intimidad, se alejó. -¿No estás hablando en serio, loca? Como toda persona que presume de falsa dignidad, me levanté, tomé mi ropa y asentí. -Quiero que al menos la primera vez que me cojas, seas delicado, Zakharov... -Hice un esfuerzo por no reír ante su cara de poker, y abrí la puerta de su habitación, con toda la intención de salir de ahí con mi castidad mental

