Dos días antes del ataque. Una cosa a la vez. Mientras Mía, Lenin y Vane se preparaban para el ataque final a Angelo Vitto y su organización, yo trataba de cuidar lo mejor que pudiera de Personita pues no quería que Alek tuviera preocupaciones al despertar. Ya llevaba veintidós horas después de que alguien, de quien aún no sabía el nombre, donara sangre para él. A pesar de que se encontraba estable todavía no abría sus ojos, y aunque tenía prohibido estar fuera de mi cuarto, no quería dejarlo solo, así que Vane había pedido que me instalarán una camilla al lado de él. Supongo que había tenido que pagar, de lo contrario, no lo hubiesen permitido. No quería dejarles todo el trabajo, pero lo cierto es que no quería arriesgar más a mi bebé, así que quien encabezaría la misión serían

