Y si es preciso se vuelve a empezar de nuevo. La decepción que entró a mi vida no tenía fin, ver el rostro triste de mis empleados al descubrir que la fuente de sustento con la que cubrían las necesidades de sus familias ya no existía, me devastaba. Y ni que decir de las perdidas irreparables que había tenido Wilmer en su taller mecánico. Nos veíamos y llorábamos de tristeza sin expresar una sola palabra. —La única culpable de todo éste atentado soy yo. —dije mientras aspiraba los líquidos que se escapaban por mi nariz. —Juah ha decidido vengarse y ha ganado. —No debes culparte. Pues de pronto fue un problema eléctrico o alguien que dejó algo encendido, no sé. Además ese hombre es tu pasado y de alguna forma debes separarlo de lo que ahora estás viviendo. —A estás alturas no había

