XXII *** Capítulo con alto contenido erótico. *** Al abrir las puertas del garaje de su casa, entró derrapando tal cual como lo hizo en el cabaret. Salió de su auto y cuando iba a abrirle la puerta a la encelada dama, esta se le lanzó encima y empezó a golpearlo en el pecho, histérica. —¡¡¿Te volviste loco, estúpido?!! ¡¡Casi nos matas!! ¡¡Y NO VOY A ENTRAR A TU CASA!! Alexander no le prestó el mínimo de atención y con rudeza la empezó a arrastrar por un brazo hasta dentro de su pequeña mansión. Ella se soltó cuando pudo y fue hasta el comedor, donde con la misma actitud desafiante lo esperaba para seguir discutiendo. No imaginaba que él empezaría a caminar hacia ella como un toro al que le han puesto la capa roja enfrente. Se asustó, no se lo negó, así que dio dos pasos hacia atrás.

