XXXII —¡¡Una prostituta!! ¡¡Dios mío!! Alexander, ¿pero qué tan bajo vas a caer? Casarte con una mujer así. —Hola, mamá, estoy bien gracias. La noticia del compromiso de un Tiberius causó revuelo en las altas esferas de la sociedad y más cuando se supo la procedencia de la novia, debido a «rumores», que se empezaron a propagar desde la escuela, donde todo había ocurrido. Laura, por supuesto, se había encargado de difundir la información haciendo quedar muy mal parada a Olivia, cosa que igual a los novios ya no les importaba. Los rumores se hicieron olas imposibles de retener y llegaron a oídos de su madre, que llamaba como siempre muy preocupada por su hijo. —Alexander, piensa un poco en el «qué dirán», en el prestigio de la familia que se va a ver mancillado con esta locura. —A ver,

