Repentinamente comencé a colocarme nerviosa, siempre terminábamos en lo mismo, mis manos en mi cuerpo imaginando que eran suyas. Gabriel sabía las palabras justas para hacerte perder la cabeza.
Jamás he visto su rostro, pero no quiere decir que no he visto el resto de su cuerpo, era de esos hombres que pasaban una o dos horas al día en el gimnasio, su cuerpo parecía esculpido a mano, el último vídeo que me envió da cuenta de eso.
Aubrey: Gabriel...no puedo, yo aún no termino y.
No terminaba de de enviar el mensaje cuando una llamada entrante apareció en mi teléfono, suspiré mirando mis planos, Gabriel era tozudo, no importa cuánto le dijera lo contrario, él lo haría igual.
- ¿Dónde estás? - su voz ronca y áspera siempre me colocaba nerviosa
- En mi casa haciendo planos.
- ¿Tienes un nuevo proyecto? - sí, lo sé, mentí.
-Sí. Bueno, la verdad es que estoy ayudando a alguien más.
-Aubrey no puedo sacar tu cuerpo de mi cabeza, llevo todo el maldito día intentando calmar la erección que me has provocado
-Gabriel...no juegas limpio - suspiré soltando el aire contenido en mis pulmones.
-Nunca, jugar sucio es parte de la seducción Aubrey, dime qué tienes puesto
-Aun llevo mi vestido -mordí mis labios nerviosa.
-Quiero que te lo quites y te tumbes sobre la mesa, quiero que uses esa grandiosa imaginación que tienes
-No voy a acabar si sigo al teléfono contigo.
-Oh Aubrey...vas a acabar eso te lo aseguro.
Sin pensarlo más me tumbé sobre la mesa subiendo mi vestido, ni siquiera me di cuenta que me había sentado sobre mis papeles. Gabriel comenzó a hablar lenta y pausadamente.
-Quiero que muevas tu mano lentamente, no acabarás hasta que yo lo diga ¿entendiste? Dime qué has entendido Aubrey
-Si - cerré mis ojos imaginando sus manos en mi cuerpo, es ridículo como creo saberlo todo, cuando la verdad era que nunca había sido tocada antes.
-Oh mierda. -si respiración era pesada, sabía perfectamente lo que estaba a haciendo- como se siente, dime cuánto deseas que este dentro de ti Aubrey
No podía hablar, sentía vergüenza, pero a la vez deseos de terminar.
-Contéstame Aubrey, dime cuánto lo deseas
-No necesito decírtelo, ya lo sabes Gabriel, hazme terminar, vamos Gabriel sé que puedes hacerme perder la cabeza
- Siempre tan callada e inocente, mi dulce Aubrey...-gruño gimiendo contra el teléfono- desearía tanto que fueran tus manos y no la mía.
-Gabriel. - sonaba estúpidamente desesperada, mi mano comenzó a moverse rápidamente, y todo lo que podia escuchar era la respiración pesada del hombre al otro lado del teléfono.
Rompí en mil pedazos descargando todo el estrés que había acumulado en el día, mi cuerpo se sintió liviano, mis manos tiritaban junto a mi cuerpo, otra vez había perdido la cabeza por él.
-Mierda Aubrey... nos cómo demonios lo haces para sin tocarme lograr que me corra- me baje de la mesa con la vergüenza inundando mi mente, no entiendo porque no pensaba en ella antes de tener sexo telefónico- ¿Aubrey? sigues ahí?
-Si lo siento. yo estaba ordenando los papeles sobre la mesa- podia jurar que estaba sonriendo en este momento.
-Siempre te quedas tan callada... ¿por qué te avergüenza? ¿los dos hemos disfrutado no es así? Solo estas supliendo una necesidad básica Aubrey. no te iras a la cárcel por esto-
-Pero si tal vez al infierno...- dije suspirando mientras veía la mesa hecha un desastre.
-Eres una buena chica. dudo que el infierno este reservado para un ángel como tú, es hora de dormir, date una ducha y vete a la cama.
- ¿Por qué te crees en el derecho de darme ordenes Gabriel? - coloco una mano en mi cadera frunciendo el ceño.
- ¿Por qué te molestan mis órdenes fuera del sexo? ¿Pero cuando es para darte placer las aceptas gustosa? Te molesta recibir órdenes, pero las amas cuando sientes que te estoy dominando... interesante, me encantaría quedarme a conversar sobre tus dramas existenciales, pero tengo trabajo del cual ocuparme.
- ¿Porque eres tan frio? Siempre que intento hablar de algo que no sea sexo contigo, simplemente me ignoras.
-No te quiero para ser mi amiga, no necesito una novia, simplemente me entretengo contigo, y tu conmigo ¿tienes algún problema con eso? si es así, apreciaría que dejemos de hablar entonces.
- ¿por qué no simplemente podemos hablar de otras cosas? No lose. en que trabajas, como estuvo tu día, cuál es tu color favorito.
-Eso requiere crear lazos, si me interesara por tu color favorito, significa que me interesas tú de alguna manera, y yo Aubrey, solo te quiero para esto ¿pensé que lo habíamos dejado claro?
- ¡Bien Gabriel, entonces no me interesa correrme contigo por teléfono! No me llames más, estoy cansada de esto- corte tirando el teléfono sobre la mesa.
Probablemente estaba siendo patética, y probablemente puede que luego culpe al sueño y al estrés, pero la verdad es que estaba molesta conmigo misma por dejarme afectar por alguien como él, no le conocía, no debía afectar en nada, pero esta tarde deje que lo hiciera y ahora lo he vuelto a hacer.
Eran cerca de las cinco y media de la mañana, me daría una ducha y me ira a la cama, me sentía agotada, mis piernas aun tiritaban, tome los papeles ordenándolos para poder presentar todo esto mañana. Apague las luces y atientas camine hasta el pequeño baño. Tenía muchas cosas en la cabeza, Gabriel solo era una distracción, tenía razón, éramos solo una entretención y por más que lo negara, me ayudaba a relajarme. Limpie mi cuerpo y luego de unos minutos en la ducha me coloque una camiseta y me metí a la cama.
Me dormí tan pronto como toqué la cama, parecía que no hubiera dormido ni cinco minutos cuando la alarma comenzó a sonar, abrí los ojos mirando el techo preguntándome si realmente necesitaba sacar ese título, tal vez podía trabajar en otra cosa, tal vez ni siquiera iba a ejercer como arquitecto, pero debía levantarme, el título de Aaron dependía de este trabajo.
Me había acostado con el cabello mojado, era un completo desastre, parecía sucio, y no tenía tiempo para lavarlo otra vez, me vestí rápidamente y tomé mi cepillo de dientes, debía ser capaz de cepillarme mientras preparaba mi mochila. La segunda alarma comenzó a sonar, comenzaba a estresarme y ni siquiera habían pasado una hora desde que me levante. Me acerco y la apago, pero entonces comienzan a tocar la puerta. Dejo que toquen, de seguro es el cartero, no tengo tiempo para eso ahora.
Luego de unos minutos dejaron de tocar y yo aun con el cábelo amarrado y el cepillo en la boca termino de ordenar. Me enjuago e intento peinarme, pero nada funciona, una coleta será. Tomo mi teléfono recordando el episodio de anoche, suspiro y veo mi buzón de entrada, 3 mensajes, todos de Aaron.
Viernes 7:20 Am
¡Despierta ya Aubrey, hoy es el gran día!
Viernes 7:40
¿Estas saliendo de tu departamento? Aubrey me está dando un ataque de nervios
Viernes 8:00
Aubrey!! -.-
Metí el teléfono a mi chaqueta, tenía que salir pronto o Aaron moriría de un ataque de nervios, abrí la puerta con los rollos de planos bajo el brazo, cuando en el suelo había una carta. Me incline para tomarla.
"Orden de embargo"
Que mierda... ¿orden de embargo? es imposible, llevo todas las cuentas al día, por más que leo y leo no entiendo, ¿cómo iba a pagar todo este dinero? de seguro es un error, tiene que ser un error, llamaría más tarde, no puedo detenerme ni un segundo más o no llegaré a tiempo, luego de clases pasaría a arreglar este asunto, papá de seguro me ayudaría.