Capitulo 3

1464 Words
-Aubrey! - Aaron se acerca impaciente tomando los planos- por el amor de Jesucristo! ¡Debemos colgar estas láminas y tenemos cinco minutos! -Vas a calmarte Aaron! ¿Está bien? - me miró sorprendido, normalmente suelo asentir y morderme la lengua, pero ahora tenía asuntos realmente importantes y esto no me estaba ayudando. -Bien. Yo...iré a colgar estas láminas - se acercó para tomarlas- ¿Estas bien? -Sí. Sólo no he dormido es todo, yo. solo, disculpa Aaron - me miró dudoso, pero decidió no insistir. La presentación fue un éxito, pero no precisamente gracias a mí, Aaron tenía un don de la palabra, parecía tener a todos atentos a lo que hablaba y lograba vender el proyecto, incluso si este era una basura lograba hacerlo, admiraba su capacidad, yo no la tenía. Mama siempre decía que todo iba en la seguridad, ser segura era la clave, debía trabajar más en eso de la seguridad. El profesor nos felicitó, tuvimos una charla de media hora sobre cómo realizar un buen análisis arquitectónico, no escuché ni la mitad, lo único que hacía era mirar la hora, llevaba medio día metida en la universal y no podia esperar a salir, esa carta da vueltas en mi cabeza ¿qué demonios iba a hacer? Estaba segura de haber pagado todas las cuentas ¿cómo iba a olvidarme de eso? Revisó mi celular y decido enviarle un mensaje a papá, no contesta y comienzo a sentir la presión sobre mis hombros. No quería que pensara que era una irresponsable, porque no lo era, esto debe ser una broma de muy mal gusto. -Aubrey? Aubrey...- mire al profesor que parecía esperar una respuesta- cuáles son los principales factores? -Lo siento. Yo no lose - asintió suspirando. -Eso pensé...si no quieres estar en la clase, puedes retirarte - tomaría su ofrecimiento. Tomé mi mochila y salí del salón, Aaron parecía sorprendido, la verdad no estaba pendiente de la clase, no estaba pendiente de nada más que esa orden de embargo. Revise mis cuentas, todos los pagos y no había ningún error. Esto debía ser una broma, papá aún no contestaba y no entiendo muy bien porque, hace un par de semanas está distante, pero pensé que sólo idea mía, estaba tan metida en mis proyectos que no le presté importancia, pero ahora que le necesitaba sentía su ausencia. Mis padres vivían en una zona rural de la ciudad, mama decidió que era buena idea alejarse de la contaminación que implicaba vivir en el centro, no les visitaba a menudo, a decir verdad, solo les veía para mi cumpleaños o fiestas como navidad y año nuevo, es triste, pero las responsabilidades parecían absorber todo mi tiempo. Tomé el autobús directo a la casa de mis padres, lo mejor era preguntarles a ellos que ocurría, aún con veinte años necesitaba que solucionaran mis problemas aun cuando ya no vivía bajo su techo. Baje unas cuadras antes, había un auto n***o estacionado afuera de su casa, nunca lo había visto, no tenía patente, extraño, parecía bastante costoso, un hombre subió a él, era alto con una espalda ancha, su paso era seguro, incluso sin ver su rostro parecía intimidarte la manera en que su presencia hacía sentir a los demás, me acerque para llegar hasta papa, pero para cuando yo llegue a la puerta, el auto ya se había ido. - ¿Papa? - me miró asustado, sin entender que hacía ahí. -Aubrey, ¿qué haces aquí? Tú tienes clases... ¿por qué has venido? - se acercó a mí mirando la calle nervioso- entra, entra rápido. - ¿papa que tienes? - mire la calle confundida- ¿Quién era? Estas actuando raro. -No es nadie Aubrey, sólo estoy algo nervioso, tu madre está algo enferma- abrió la puerta invitándome a entrar, ¿mama enferma? - ¿está bien? necesitas que te traiga alguna medicina o lo que sea papa, puede decirme - se acercó para tomar un vaso y llenarlo de wiski, fruncí el ceño- ¿no es algo temprano para beber? -Aubrey no me presiones ¿está bien? Y no te preocupes, ya le he pedido a la chica esta, maría, que viven enfrente que la revise- se sentó en el sofá mirándome preocupado- Ahora dime que haces aquí, ¿Qué pasa? ¿por qué has venido? -Si quieres puedo irme -reí intentando que papa sonriera, pero nada, vaya, mama debía estar bastante enferma para que el estuviera así- Papa me ha llegado una orden de embargo, pero he pagado todas las facturas, no entiendo como puede ser eso posible. Dejo el vaso sobre la mesa mirándome confundido - ¿estas seguras de eso Aubrey? ¿Con cuánto dinero te has atrasado? -Bueno. la carta dice que más de un millón, pero Papa es imposible, ridículo! - me acerque para sentarme a su lado. - ¿Fuiste al banco? ¿hablaste con alguien sobre esto? - menee la cabeza, no había tenido tiempo de hacerlo- bien, si es falso entonces el banco te lo dirá, yo no puedo hacer mucho por ti Aubrey. -Pensé que tal vez algo de apoyo no estaría mal -me miro apenado, me dio un par de golpecitos en la rodilla y me sonrió con tristeza. -Lo siento mi pequeña Aubrey, he estado algo distraído, sabes que lo que necesites cuentas conmigo, sabes que te quiero mucho ¿verdad? -asentí apoyando mi cabeza en su hombro- -Lo se papa, yo también te quiero mucho -bese su mejilla y mire las escaleras- ¿puedo ver a mama? -Preferiría que no por ahora... se quedó dormida hace poco y no paso muy buena noche -suspire asintiendo, otro día vendría. -La llamare en la noche, dile que he venido y que espero que se mejore -mi padre asintió, me levante del sofá, tendría que ir al banco ahora mismo.  -Cuídate Aubrey ¿está bien? - le sonreí y me acerqué para abrazarle. -Ya se cuidarme sola papa, estaré bien ya lo veras - me separe de el para luego caminar hasta la puerta y salir de su casa. Me hubiera gustado ver a mama, solo espero que este bien, ella casi nunca enfermaba, o si lo hacía jamás se quejaba, costaba saber lo que realmente tenia. Camine hasta la parada de autobuses, si en la ciudad de costaba encontrar uno, aquí era aún más complicado, pasaban cada media hora, si no tenías un auto debías esperar sentada a que un bus apareciera. Miraba el reloj nerviosa, iban a ser las siete de la tarde y el banco atendía hasta las nueve, tomaría media hora llegar a la ciudad, esperar el autobús me tomaría otra media hora más, comenzaba a colocarme ansiosa, mis pies no dejaban de moverse, me levanto de la barra de metal en la que me he sentado para ver si aparece un autobús pero nada, en la esquina de la siguiente calle esta estacionado ese auto otra vez, ¿ es vecino de papa?, era extraño, el auto era demasiado costo para vivir por este sector, el hombres está dentro, pero no puedo verle, pero creo que el a mi si, que raro, habría jurado que se había ido, papa era un ex militar, y el tipo que vi salir del auto se veía como uno, quizás era un ex compañero del ejército o algo parecido, mientras me creo detective veo aparecer un autobús y olvidando al extraño en el auto me adelanto para detener al autobús. Dando gracias al cielo se detiene y me subo rápidamente, el chofer parece apurado, no he subido el segundo pie cuando ya comienza a andar, lo miro molesta, pero al parecer no importarle, me siento en el primer espacio libre, iba casi vació, a excepción de dos ancianos delante de mí y un chico al final de la fila. Apoyo mi cabeza en la venta y suspiro, reviso en mis bolsillos intentando dar con los auriculares, pero me dio cuenta de que nos los he traído y maldigo, odio viajar sin música. Reviso mi teléfono, no me he dado cuenta que tengo un mensaje en el buzón de entrada, me siento estúpida, en clases le he mandado un mensaje a Gabriel, solo quería un consejo de su parte, es empresario, de seguro puede ayudarme con las finanzas, pero luego de nuestra última llamada dudo que quisiera ayudarme. Gabriel: ¿Embargo? Ve al banco de seguro hay deudas impagas, no veo en que puedo ayudarte yo Lo veo sin sorprenderme, esperaba algo como eso de su parte Aubrey: ¿No me digas Gabriel? Gracias de todas formas. Apretó enviar cuando detrás de mi suena un teléfono, un mensaje recibido, volteo a ver, el chico con una capucha negra mira su teléfono ¿es mucha la coincidencia? vuelvo a enviar otro mensaje solo para asegurarme de que no estoy volviéndome paranoica. Aubrey: Iré ahora mismo al banco, lamento lo de anoche, no he dormido estos días. Espero. Espero. intento mirar al chico, pero este se levanta del asiento, y aprieta el timbre esperando que el autobús se detenga, se ha bajado, pero su teléfono no ha sonado, mientras el mío vuelve a sonar. Gabriel: Lo sé...procura no dormirte en ese autobús.
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